Que alguien me diga…

Por: Esteban Jaramillo.–

  • Que alguien me diga qué está pasando con la selección Colombia

Bogotá, 07 de Abril ­_RAM_ Asumo que Pekerman abusa de su diplomacia y se encierra en silencios, para justificar la falta de trabajo. Nada se sabe de nuestro combinado a dos meses del mundial. Todo pasa por el crecimiento de Bacca, o la irregularidad de Teo, el protagonismo de Jackson, James y Cuadrado, o Falcao con su  publicitada lesión; el pedido con goles de Dayro para su convocatoria o los éxitos de Quintero en México o Carbonero en Argentina con idéntica ilusión.

Secretismo total en el cuerpo técnico. No hay detalles, no hay tráfico informativo, en contraste con la mayoría de las selecciones y sus entrenadores, activos  al máximo, conscientes de la importancia del evento que se avecina. El territorio marcado por la selección no es un feudo particular. Es de todos. Seguimos a nuestro equipo complacientes, metidos en la piel de los jugadores, críticos con esperanzas moderadas o alucinando con la posibilidad de un éxito, pero nunca indiferentes porque la expectativa se redobla con la cuenta regresiva.

Que alguien me diga qué está pasando.

Los rivales se mueven, ensayan, se ajustan, trabajan. Nuestro cuerpo técnico  lo hace a control remoto, sin involucrarse públicamente en la gestión.

Entre tanto, mercaderes de la especulación o predicadores de infortunio, como Pelé como su máximo exponente, ponen adornos a nuestro equipo, lanzándolo como sensación, algo que en el pasado fue la antesala del fracaso.

Es valiente  aquel que hoy, con argumentos,  exige y  critica, conocedor del grado de aprobación que por el torneo anterior, Pekerman tiene, siempre y cuando no se asista de una obsesión destructiva.

Pekerman puede tener en su cabeza un mega-mundo informativo, sobre el diario vivir de los seleccionados, pero el pueblo quiere conocer cuáles serán las soluciones a los problemas y las formas de aplicarlas. Especialmente hoy, cuando varios de los elegidos en las anteriores convocatorias, no se encuentran  en el mejor estado.

Que alguien me diga qué está pasando con nuestra selección.

PD: Con 38 años el caballero de la salsa, Gilberto Santa rosa,  presentó en sociedad  su éxito “que alguien me diga”, por allá en el 99, cuando el siglo expiraba.

 

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