Mis apuntes sobre el debate II (*)

Por: Ricardo Galán.—

No creo que el Gran Debate haya modificado la intención de voto de un solo elector. Tampoco creo que haya servido para resolver las dudas de quienes aún no saben por quién votar.

Las reglas establecidas, que nadie entendió y por lo tanto nadie respetó, desconcentró de tal manera a periodistas y candidatos que por momentos parecía que hubieran asistido a debates diferentes. Los primeros preguntaban una cosa y los segundos respondían otra.

Los primeros tres bloques se desperdiciaron. De ahí no salió una sola idea que valga la pena destacar. En los últimos tres segmentos, cuando ya no hubo reglas, el debate fluyó aunque con el precedente aburridor de que no se admitirían criticas contra el gobierno, ni sus políticas.

Hubo dos preguntas excelentes sobre las que el país se quedó sin recibir respuesta: la de María Lucía Fernández sobre si estarían dispuestos a imponer regulaciones a Internet y las redes sociales y la de la Universidad de Harvard sobre ¿Por qué renunciarían a la Presidencia de la República? O los candidatos no entendieron o no quisieron responder. En la primera creo que la evitaron por temor a la reacción de las redes sociales y en la segunda porque no la escucharon. Sólo Juan Manuel Santos respondió. Y muy bien.

Esta vez los candidatos cambiaron de estrategia. Llegaron más preocupados por exponer ideas que en atacar a sus rivales. No pudieron hacerlo a plenitud por la confusión en la aplicación de las reglas.

Juan Manuel Santos: Mucho más tranquilo que en el Debate I se limitó a defender su obra de Gobierno y vender la idea de que sin él no hay paz. Llevaba trucos bajo la manga, como el de regalarle un libro sobre sus victorias contra las Farc, a Oscar Iván Zuluaga, pero el desorden se lo impidió.

Oscar Iván Zuluaga: cuando supera el tema del video de su reunión con el hacker es imbatible. Conoce todos los temas, tiene discurso y se expresó con fuerza y claridad. Su problema ya sabemos cual es.

Enrique Peñalosa: Muy bien esta vez en su objetivo de apartarse de la guerra sucia, las peleas y la influencia de terceros. Logró mostrarse como independiente y aunque una falla del micrófono le jugó una mala pasada en el cierre logró pedir el voto de los ciudadanos.

Marta Lucia Ramírez: Como en el Debate I llegó lista y preparada, pero un par de choques con el moderador la sacaron de concentración. Al final salió bien librada.

Clara López: No se dejó afectar por nada respondió lo que tenía que responder y punto.

Apuntes al margen:

Como en debate anterior los candidatos estuvieron sentados para contrarrestar el efecto Peñalosa.
Muy buenas las preguntas de Mabel Lara aunque muy contextualizadas lo cual le quitó ritmo al debate y tiempo a los candidatos.
Jorge Alfredo: ¿ si fue?
María Lucía Fernández: hizo una de las dos preguntas serias de la noche. Se quedó sin las respuestas.
Luis Carlos Vélez: vendrán noches mejores.

PD: Los problemas del debate no deben quitarle brillo a la gran noche del Canal Caracol que, por cosas del azar, tuvo que sacar tres producciones de gran envergadura en vivo y en directo una detrás de la otra, la despedida de la Selección de Fútbol que va al Mundial, la final de Yo me Llamo y el Gran Debate. Se lució la producción. Da gusto ver de lo que es capaz la televisión colombiana.

(*) Canal Caracol

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