Vergüenza propia

El Ojo del Halkón

Por Rubén Darío Mejía Sánchez

 

BOGOTA, 10 de Mayo_ RAM_ Muchas veces se oye decir que se siente vergüenza ajena por algún suceso que esté aconteciendo, y en este momento creo que yo y cerca de 43 millones de colombianos tenemos que decir que sentimos vergüenza propia por lo que está sucediendo en el país.

En los años que tengo de vida y que he ejercido como periodista, nunca había visto una guerra tan sucia en unos comicios electorales y en especial en unos para elegir Presidente, como es el caso de lo que está sucediendo en este momento. Si la gente hablara de irse a las urnas y votar en blanco, ahora sí que ni tiene deseos de madrugar, ir al a iglesia y luego a cumplir con el sagrado derecho y obligación de elegir para luego exigir, porque no hay ideas y los candidatos que debían de proponer salidas a las cosas que están mal en el país, se han dedicado a enfrentarse unos a otros y a sacarse como decía mi abuela, los trapitos al sol, y lo peor del caso es que los trapos sucios en esta oportunidad no se pueden lavar en casa.

Sé que lo que estoy escribiendo puede tener censura en algunos medios para los que escribimos los que formamos parte de la casa de Reporteros Asociados del Mundo, y también de varios sectores políticos y de la propia sociedad, pero de verdad que si no escribo lo que estoy sintiendo en esta fría tarde de sábado, de verdad que me indigesto y eso puede ser malo para la salud tanto material como espiritual, y al fin y al cabo no me importa, sino que la gente que tiene más de tres dedos de frente piense y ojalá me dé la razón con lo que expondré en adelante.

Colombia es un país rico económicamente, en recursos naturales y en el valor de sus gentes y muchas veces no entiendo aquello que dice “que todo pueblo tiene los gobernantes que se merecen” si esto se aplica para Colombia, como decía antes, de gente buena y trabajadora, donde se abusa del campesino, no solo no dándole las garantías para su trabajo, sino siendo engañado por grupos que se hacen pasar como hombres del campo y no son más que agitadores profesionales, porque ahí si como dicen, a mí que me metan la mano en la boca si creen que estoy de acuerdo que los dirigentes que están promoviendo los paros son verdaderos campesinos y no gente que quiere sacar tajada de los logros, al poner entre las cuerdas al Gobierno, y todo por los chantaje de no dar respaldo en este caso a la reelección presidencial.

Me da pena propia del comportamiento de los medios de comunicación a los cuales pertenezco, porque no destacamos sino las cosas malas que están sucediendo y porque de los noticieros tanto en radio como en televisión ya destila la sangre en cada una de sus audiciones, dejando por fuera los logros de un grupo de ciudadanos que trabajan y luchan por salir adelante y por dejar el nombre del país muy en alto, es más importante hablar de las puñaladas y peleas un fin de semana que de una semana cultural de gran trascendencia como la Feria del Libro y de los logros deportivos de nuestros deportistas, muchas veces cayendo en este campo también en la monotonía, como si no existiera sino el fútbol y si los escándalos en los estadios fueran más importantes que los resultados deportivos, como sucedió en la ciudad de Medellín, en donde en una noche de copas y de sexo de unos jugadores del equipo rival que había enfrentado Nacional, lo hicieron como la noticia del día en vez de destacar el buen trabajo que hasta ese momento ha desempeñado el equipo verdolaga.

Cuando se habla de farándula, solo se habla de divorcios, escándalos y muchas cosas ruines más, sin destacar que nuestros cantantes y artistas logran cosas extraordinarias tanto en el teatro como en el cine y en el campo musical y todo basado en la fuerza de la familia y de unos bellos hogares que varios de ellos tienen en este momento.

Siempre nos gusta vivir de la miseria humana, como los animales carroñeros que solo viven de la inmundicia y de las cosas sucias.

Pero retomando lo que me lleva a comentar esta columna, es lo que está pasando con los enfrentamientos entre la campaña de Juan Manuel Santos Calderón y de Oscar Iván Zuluaga, dos hombres de bien, de carreras extraordinarias, de hogares bien conformados, pero que se han dejado llevar, no se sabe si por interés propio o de sus asesores a las peleas ruines o a los enfrentamientos de mal gusto.

En la última semana, daba pena los titulares a nivel internacional, se descubrió que el asesor de la campaña Santos Presidente, JJ Rendón se había tomado un dinero por sus buenos oficios para la entrega de unos delincuentes a la justicia, luego que existe un hacker que presta sus servicios a la campaña de Oscar Iván Zuluaga y vende sus informaciones al mejor postor, tercia en esta pelea el senador electo Álvaro Uribe Vélez, quien se ha dedicado a tener peleas con todo el mundo, en cambio de ser un gran conciliador y un orientador, como hombre que sabe de seguridad y dice que es un amante de las cosas buenas para Colombia, y lo peor del caso es que Juan Manuel Santos haya caído en su juego.

Hacker, asesores, paro campesino, paro de maestros y oportunistas del caos es lo que abunda en este momento en el país, ese país del Sagrado Corazón en donde no se respetan las decisiones de la justicia y en donde cada quien quiere hacer lo que se le viene en gana. Ese país en donde parece que su gente estuviera feliz y amarrada a la miseria de la guerra y no quisiera que ningún proceso de paz diera resultado y aquí es donde uno se pregunta, quienes son los enemigos de la paz y que es lo que persiguen?

Da tristeza, ya hay muertos cada noche y cada día, hay atracos y paseos millonarios, los jóvenes no respetan a los mayores y se infringe la ley de una manera tan abierta, porque desde que haya dinero no hay justicia que valga sino que todo se compra. Se volvió pan de cada día de demandarse los unos a los otros y la justicia dejando en las calles a los culpables de los delitos de homicidio, de narcotráfico y de asesinar a las personas conduciendo un auto en estado de embriaguez, como si la vida de un ser humano no valiera nada.

Quisiera decir que todo está perdido, pero creo en las utopías y una de esas utopías es creen en la paz, en el amor, en la verdadera familia y en un país que progrese de la mano de cada uno de los que en él habitamos, creo todavía que los candidatos presidenciales pueden plantear sus estrategias de campaña proponiendo soluciones a las necesidades en sectores tan importantes como la seguridad, la salud y la educación y que los expresidentes se queden en sus lugares reflexionando sobre lo que dejaron de hacer y que no salgan a hablar babosadas y a formar el caos en donde todo está casi perdido.

No hay seguridad de quién va a ganar las próximas elecciones presidenciales, lo que hay es una guerra sucia y cruel, no hay propuestas, y las encuestas son manejadas de manera irresponsable en muchas oportunidades y vuelvo y repito, quienes tenemos la necesidad de informar a la ciudadanía, en más de una oportunidad lo hacemos mal.

Es la primera vez que escribo de esta manera, pero nunca había visto a mi amado país tan desbaratado y a mis paisanos sin tan falta de valores, queriendo acabarse los unos con los otros para lograr sus cometidos en lugar de buscar la unidad para trabajar juntos por el bien de una Colombia grande, que se resiste a caer a los pies de los delincuentes de cuello blanco y de los que buscan solo sus intereses personales.

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