Ganó la paz de Santos

Por: Uriel Ortiz Soto (*) 

Por ahora no es más que la paz de Santos, de allí que se convierta en realidad hay que esperar a ver cómo va a reacciona la guerrilla, que en últimas, para peor desgracia, es la que tiene la sartén por el mango, de lograse encausar por donde debe ser, desde luego, que el presidente Santos recibiría el aplauso de todos los Colombianos. Que logre convertirla en bandera nacional, amanecerá y veremos.

Terminamos casi que de sicólogo, durante meses tuvimos que soportar al Presidente – Candidato, apareciendo constante y permanentemente por todos los canales de la televisión y de la radio, anunciando su proceso de paz, fue tanta su divulgación que finalmente muchos colombianos votaron la propuesta aún sin entenderla, todo porque estaban más que saturados por el morbo presidencial y de algunos los medios de comunicación.

Esperamos eso sí, que las cuentas de la campaña presidencial del Presidente – candidato, sean claras, se rumora que se excedieron en miles de millones de pesos, especialmente desviados a los congresistas “mermelados” la prueba está en la votación de la Costa, que siendo una región liberal, resultó de un momento a otro conservadora, gracias a los miles de millones de pesos inyectados a los congresistas que se fugaron del conservatismo para fortalecer la campaña del hoy reelecto presidente Santos.

En este caso serán los Organismos de Control los que tendrán que tomar cartas en el asunto con el fin de abrir las investigaciones pertinentes, por lo menos que se enjuicie a los responsables. Todo indica que la compra de votos en la Costa Atlántica, no fue posible contenerla, no obstante el desplazamiento del Señor Procurador General de la Nación, quién viajó con buen número de funcionarios. Finalmente no lograron el objetivo, puesto que la votación en lugar de disminuir en relación con la del 25 de mayo aumentó.

El modelo de paz del Presidente Santos, no es el de las mayorías, si bien no acudieron a las urnas en un buen porcentaje, esto no quiere decir que estén de acuerdo con el proceso que se negocia en la Habana a espaldas del Pueblo Colombiano, también debemos tener en cuenta que  sumados  650.000 votos en blanco, más el 60% de abstencionistas, la aceptación del proceso de Paz, de Presidente reelecto, tiene apenas el 20% de credibilidad.

El pírrico mandato que recibió, es para hacer la Paz, pero por ahora y mientras se hacen las debidas evaluaciones debemos decir que el estandarte, está en sus manos y solo de él depende, que como nuevo mandatario tendrá que encausarla por los caminos del entendimiento y la concordia, que fue lo que con tanta insistencia prometió a los Colombianos.

Quiera Dios que así, sea, aunque siete millones de votantes liderados por el candidato del Centro Democrático Oscar Iván Zuluaga, discreparon de la propuesta de Paz del Presidente Santos, debemos esperar que se allanen los caminos para llegar a ella, que  por cierto hay que recorrerlos  minados de incertidumbre y de desesperanza.

Mal podríamos decir que el presidente reelecto obtuvo una victoria holgada y fuerte, que le permita tomar decisiones sin previas consultas con los grupos de oposición, especialmente del Congreso de la República que estarán liderados por el senador Uribe, quién como la mayoría de los Colombianos, quiere la paz, pero sin impunidad y con verdadera justicia social.

Si el presidente Santos, quiere lograr adeptos para obtenerla, es apenas lógico, que debe hacerle una reingeniería a la que actualmente se adelanta en Cuba y lo primero es diseñar los proyectos postconflicto para cada uno de los seis puntos acordados en la agenda de negociación.

Esta parte ha sido ampliamente discutida y razón no les falta a quienes de muy buena fe, en foros nacionales e internacionales, así lo han manifestado. Por ejemplo, para el caso de los cultivos ilícitos, es procedente que se analice muy bien el documento de las FARC, donde a la luz de algunos estudios que posan en su poder, se hacen requerimientos para que buena parte de la producción sea destinada a fines medicinales o de uso industrial, previendo como fundamento abrir canales de comercialización.

Sin embargo, de acuerdo a los resultados electorales del domingo pasado, es procedente que se evalúen donde están sus falencias y debilidades, con el fin de ir corrigiendo los desperfectos  y adaptarlos al querer de la nueva voluntad popular expresada en las urnas.

Nada más sensato para un gobierno, que atender el veredicto de las urnas, puesto que allí está manifiesta la expresión popular, y el recursos humano frente a los diferentes procesos de desarrollo, es la oportunidad para que se consulten los estamentos sociales, económicos y políticos, con el fin de evaluarlos y de esta manera estructurar los proyectos productivos de cada uno de los punto acordados en la mesa de diálogo.

Serán muchos los compatriotas, que en estos momentos están en estado de reflexión frente al proceso de paz liderado por el presidente Santos, y que muy seguramente continuará en el próximo cuatrienio con los dos grupos guerrilleros: FARC y ELN, debemos entender desde luego que no es nada fácil lograr este objetivo, puesto que tanto en el uno como en el otro, no existe unidad de mando. Son grupos guerrilleros dispersos que no atienden las jerarquías que los gobierna,  aunque estatutariamente pueden estar constituidos, sus ambiciones por el negocio del narcotráfico, el secuestro y la extorsión, los hace crear frentes independientes como claramente se ha demostrado en los ceses unilaterales que han decretado.

 

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