Nairo, Rigoberto, Julian y Fabio

Por: Augusto León Restrepo.–

Bogotá, 01 de Junio ­_RAM_Nairo Quintana. Rigoberto Urán. Julián Arredondo. Fabio Duarte. Mucho gusto en conocerlos. No tenía idea, como muchos colombianos, de su existencia. O tal vez sí. Los periodistas ojeamos por lo menos algunas páginas que no nos interesan en un ciento por ciento,pero que hacen parte de la prensa. De las noticias deportivas, en mi caso, solo los titulares me atraen la atención. Y cuando quiero profundizar en la información, busco los comentarios radiales o los escritos de comentaristas, casi todos de la denominada “escuela de Manizales “, como César Augusto Londoño, Julio César Otálvaro, Esteban Jaramillo, Carlos Antonio Vélez, Javier Giraldo Neira, Javier Hernández Bonnet, Ricardo Henao, que recuerde. Perdonen las omisiones. Y de otras regiones, Hernán Peláez, Iván Mejía y Gabriel Meluk, de El Tiempo. Busco a Jorge Barraza, el periodista argentino que maneja literariamente el comentario deportivo, quien me llevó a recordar como cronista deportivo y literato a José Fernando Corredor, mi amigo desaparecido a temprana edad, cuyo libro póstumo de cuentos sobre fútbol, ” Los pinrieles de la viveza “, es insular en su género por estos lares.

Pues bien. Hoy , cuando los nombres de estos ciclistas están en las páginas centrales de los principales diarios de Colombia y Europa, el de uno de ellos se me hacía conocido. El del líder del Giro italiano, Nairo Quintana, quien, de paso, no solo se llama Nairo: su nombre completo es Nairo Alexander Quintana Rojas, nacido el 4 de febrero de 1.990 en Tunja, capital del departamento de Boyacá , en Colombia . ( No crean. Yo tengo como seis lectores en el exterior ). Había visto su foto y algún entrevistador se quejaba de que era muy difícil sacarle las palabras. Que era tímido y silencioso . Y yo he admirado siempre a los silenciosos, tal vez porque en alguna ocasión leí que la sabiduría está en el silencio, un proverbio chino. Para los chinos yo no podría ni siquiera llegar a la puerta de la sabiduría. Como estuve en la política…. Entonces busqué mas acerca de Nairo y me encontré con un reportaje que logró Mauricio Silva Guzmán, para la Revista Bocas, que leerlo es una verdadera delicia.

Mauricio corrobora que Nairo es silencioso. Pero que cuando habla, lo hace muy bien. Que lo que pasa es que ” es mejor hablar lo que hay que hablar, y no hablar por hablar “. Su silencio , en la majestad de su figura precolombina, – es de ojos negros, , chiquitos,, transparentes y milenarios – atrae y fascina, escribe Silva. Es en su manera terca de pedalear que encuentra su expresión, para hacer su trabajo y hacerlo bien : ” si se puede, porque hay veces que no se puede ganar. Entonces, ¿ para qué se va uno a poner a decir que si se puede, si no se puede ?” . Ojo con esto, Juan Manuel y Oscar Iván.

Nairo reivindica a los campesinos. Campesina su familia y campesino él. Protesta porque lo han tratado de pobretiar. ” Con la tara colombiana de querer convertirlo en el ” pobrecito ” que se salvó de la inmundicia”, anota Mauricio Silva. Y eso sí lo saca de casillas. Se enfureció con un colega nuestro que dijo que venía de la pobreza absoluta, que no tenía nadita que comer, que lo ningunió. ” Siempre vivimos en casa propia…..Nosotros negociábamos con frutas y verduras, teníamos huerta y además un pequeño granero donde aún donde se vende arroz, pasta, pollo. Es absurdo decir que yo no tenía que comer. Lo que pasa es que por ser del campo a uno lo tratan de pobre y no es así. Lujos no los teníamos. No como para decir ” me voy a comprar este reloj o me voy a comprar este celular ” . Pero si había para lo básico”. Quieren vender un amarillismo para llamar la atención y mostrar a un pobre…a un pobrecito. Pero es que en el campo a todos nos toca trabajar y aquí no es escandaloso ver trabajar a un niño. Y muchas veces muestran eso como un escándalo: ” ¡ Uyyyy!, le tocó trabajar desde pequeñito “. No, eso es lo normal, porque no somos hijos de empresarios y no somos hijos de gente de dinero, somos hijos del campo. Pero el hecho de ser del campo no quiere decir que ” pobrecitos, no tienen que comer “, eso no es así . No quiere decir que porque fui del campo, entonces fui un arratrado, ni mucho menos”.

Y este Nairo nos salió General. En el pasado paro agrario había declarado que da tristeza tener que ir a la plaza de mercado a llevar el producto y que no alcance ni siquiera para el transporte. Ahora amplía su concepto y expresa que invita a los colombianos a comer papa para ayudar a su gente, apoyarlos, porque no es justo que los campesinos tengan que emigrar hacia las grandes ciudades porque el campo no da. A esa ciudad en la que ” la gente va a la oficina y no está pendiente de sus hijos. Entonces hay hijos rebeldes dentro de la sociedad, y de familias de alto estrato social, que se vuelven drogadictos y alcohólicos, porque muchas veces los padres nunca tuvieron la oportunidad de verles dar su primer pasito de bebés. Muchas veces los niños se crían queriendo más a la empleada que a la mamá. Y aquí en el campo, no. Yo quiero a mi madre, porque mi madre me crio y fue la que me dio el pecho. A mi no me dieron tetero. ”

Muchas gracias Nairo, Rigoberto, Julián y Fabio por habernos sacado con sus triunfos, por unos días, de la siempre agresiva realidad colombiana. Y de la pesadumbre que nos agredió con la muerte de los angelitos de Fundación y de la violencia cotidiana contra niños y mujeres. Y a usted en especial , Nairo Alexander, por su desparpajo y elementalidad para transmitirnos sus enseñanzas, su sapiencia, fuera de los pedales , las caramañolas y las bielas. Así vale la pena romper la sabiduría del silencio.

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