La Selección Colombia despertó el amor patrio

Por: Rubén Darío Mejía Sánchez.–

BOGOTA, 04 de Julio_ RAM_ Mientras que algunos sectores de la Federación Nacional de Comerciantes, FENALCO, se quejaron porque las ganancias de sus afiliados habían bajado considerablemente por los partidos de la Selección Colombia y el desempeño de la misma, creemos que los colombianos debemos de sentirnos orgullosos de que se haya despertado el amor patrio, que haya habido unidad y que se haya soñado por más de veinte días con un grupo de muchachos, no humildes sino grandes que pusieron el nombre de Colombia en alto, no solo a nivel continental sino mundial.

Ya cansados de los titulares negativos sobre Colombia, los muchachos de Peckerman hicieron que las primeras planas de los diarios, que los comentarios en la radio y en la televisión mundial, fueran para hablar de unos niños idos a hombres con una gran formación y un orgullo de una patria bastante grande, lo que parece que a los señores de FENALCO, por lo menos a un sector les pareció poco y más importante unas cuantas monedas.

Creo que sería injusto dar nombres hoy, que nos invade la tristeza cuando el combinado patrio cayó con las botas puestas ante un Brasil lleno de errores, con la ayuda de un árbitro deshonesto que al hacer hoy su despedida, definitivamente salió por la puerta de atrás, mientras que este grupo de colombianos salieron con la frente en alto y por la puerta grande del estadio de Fortaleza.

Decir gracias es decir poco, estos muchachos trabajaron no solo en este tiempo de campeonato del mundo y hoy cuando le dicen adiós a Brasil 2014, nos toca decir que José Peckerman, ese argentino honesto, ex conductor de taxi y que no se dejó manosear de un grupo de la prensa colombiana supo corregir los errores y completar la tarea iniciada por Hernán “El Bolillo” Gómez, Eduardo Lara y Leonel Álvarez, porque no se puede ser injustos al dejar a estos colombianos por fuera, porque cada uno puso su granito de arena, para poder llegar a la cumbre del fútbol mundial, en medio de burlas y falta de credibilidad de un grupo de colombianos y gente de la prensa que se mofaron cuando se dijo que Colombia estaba entre las cinco más grandes del mundo y hoy lo podemos decir con firmeza y no porque lo digan las estadísticas de la FIFA, que el seleccionado colombiano está entre los ocho mejores del mundo, y no porque le hayan regalado nada sino por logros propios.

Se temió lo peor, cuando la lesión de Radamel Falcao García, pero aparecieron otras figuras entre las que se destacó James Rodríguez, considerado el mejor jugador en la primera parte del torneo orbital y hasta el momento de hacer esta columna el goleador del mismo evento. No sería raro que fuera considerado el mejor jugador de Brasil 2014.

Todo lo anterior nos hace pensar en la madera de lo que somos hechos los colombianos, somos hijos, nietos, padres y abuelos de una generación grande de hombres y mujeres trabajadores, porque bien dice el refrán, que somos más los colombianos buenos que los malos, pero como siempre se destaca lo malo.

Y volviendo a la gran tarea del seleccionado patrio, no cabe más que dar muchas gracias a cada uno de esos muchachos, que las lágrimas que salieron por alegría o por tristeza, sirvan para creer que Colombia merece la paz y estos muchachos nos han dado un ejemplo, que debemos de buscar la unidad y no matarnos física o moralmente los unos a los otros, que nuestros políticos aprendan a que cuando se llega al Congreso de la República es a trabajar, a hacer leyes para el bien del país y no para acabar con la honra y bienes de los demás o lo peor, a no hacer nada.

Qué bueno sería que un grupo de periodistas amargados que existen por ahí no salieran a hablar de los errores que cometió el seleccionado, los que a la hora de la verdad fueron pocos, al lado de las cosas buenas que hicieron y lograron.

De verdad, verdad, me siento muy orgulloso de haber nacido en Colombia, de amar el fútbol, el verdadero fútbol y no el de los asesinos y atracadores que acaban con la vida y bienes de la gente buena.

Esperamos que esto que acaba de suceder nos sirva como un gran ejemplo para seguir adelante, valorar lo que tenemos y demostrar que Colombia es grande.

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