Minagricultura acusado de estafa

Por: Uriel Ortiz Soto (*)

  • ¿Será que para el mandato: Santos II, el Sector Agrario correrá con mejor suerte? Quienes lo manejaron en el primer cuatrienio, lo dejan más que postrado.

En nuestro reciente artículo publicado por la Revista Semana.com, titulado: Diamante Caribe ¿Otro AIS? Del cual el Suscrito es su autor, hemos recibido varios comentarios sobre tan publicitado proyecto, que no dejan en nada bien parado al actual Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Ruben Darío Lizarralde y al Banco Agrario.

Para el caso concreto son más de 120 campesinos de los Santanderes, que se sienten estafados por el doctor Ruben Darío Lizarralde, cuando antes de ser Ministro oficiaba como gerente de Indupalma, constituyendo tres cooperativas de papel: Coopsabana, Coopalmag y Coopalmares, con el fin de ampliar su frontera palmera, a través de lo que llamó: Socios Estratégicos, para este caso utilizó el sistema de Alianzas Estratégicas, integrados a un solo operador. Todo este embrolló empezó en los años 2006 y 2007.

Una vez creadas las cooperativas de papel, de manera afanosa, sin ningún estudio de tipo técnico y proyectos productivos que les permitiera ver un flujo de caja sobre ingresos y egresos, como es lo usual en estos casos, sembraron a la topa tolondra 1.300 hectáreas para Copsabana. Para respaldar esta inversión hipotecaron al Banco Agrario, las tierras de los campesinos, que prácticamente quedaron despojados de sus predios, puesto ya todo estaba a merced de la cooperativa.

Como consecuencia lógica de todas estas improvisaciones y ligerezas, más del 70% de las 1.300 hectáreas inicialmente sembradas, se plantaron en arenales de sílice, terreno no apto para el cultivo de palma. Esto quiere decir que no se hicieron análisis de suelo, provocando una debacle total en las rentabilidades del cultivo, desastre que solo pesan en el congruo patrimonio de los campesinos, que a la fecha están totalmente arruinados.

Con el fin de tranquilizarlos, Lizarralde les puso dos carnadas: la primera con el llamado gana a gana, consistente en que desde el primer fruto de palma el 50% era para los socios campesinos, y el otro 50% para las obligaciones del proyecto, según los afectados esto nunca se dio, desde que salió el primer fruto todo se lo ha llevado Indupalma. Pero el caso va mas allá, para entusiasmar mas a los campesinos, les prometió el 30% de las acciones de la extractora de oro rojo, ubicada en Sabana de Torres – Santander, que opera como Zona Franca Agroindustrial, garantizándoles que por este concepto como mínimo recibirían un millón de pesos mensuales por cada 10 hectáreas. Esta fue una de las razones fundamentales para que los campesinos aceptaran ser socios de “tan importante proyecto”. Como era de esperarse nada de esto tampoco ocurrió, los campesinos se sienten estafados y no han recibido absolutamente nada de lo prometido por Lizarralde.

Los Campesinos todos de escasos recursos, para poder ser socios, tuvieron que entregar sus tierras traspasándolas a una de las cooperativas, esto con el fin ser el puntal de lanza para obtener un préstamo en el Banco Agrario, lo que efectivamente ocurrió, por la suma de $32.000 mil millones de pesos, hoy se encuentran acosados por tan negligente entidad financiera del Estado, que en lugar de favorecerlos, hace todo los contrario: los roba, lo más grave en complicidad con altos funcionarios del Estado.

Los humildes campesinos finalmente se quedaron de jornaleros de lo que fueron sus propios predios, fuera de tener que pagar una afiliación y los beneficios que obtienen por rentabilidad son tan pírricos, que, solamente en el cerebro de un hábil estafador cabe semejante maldad de tipo social y económico contra pequeños y medianos productores del sector agrario: en los primeros tres años se quedan con el 14% de los ingresos brutos del proyecto; y en los restantes quince años les quitan el 8% por concepto de operación logística.

Las operaciones logísticas que tienen que pagar los campesinos son tan escandalosas, que prácticamente su rentabilidad es nula y la tienen que subvertir como jornaleros en lo que fueron sus propios predios, donde día a día, lloran su propia desgracia, al versen estafados en forma tan técnica pero descaradamente versátil, en nombre de Diamante Caribe, que si los Organismos de Control no actúan con prontitud se seguirán causando más desastres sociales en el Sector Agropecuario, en nombre de una tecnología que solo es beneficiosa para quienes tienen la mentalidad obtusa de robar a los más necesitados.

Como consecuencia de lo anterior, el Banco Agrario ya tiene para ejecución judicial los predios de los 120 campesinos que cayeron en la trampa. Pero, lo más asqueroso de todo esto, es que las escrituras que fueron corridas en la Notaría Unicia de Sabana de Torres a favor de la cooperativa de marras, adolecen de una serie de fallas, que, si el Señor Superintendente de Notariado y Registro las revisa, estoy absolutamente seguro que tomará drásticas medidas sobre tan escandaloso caso.

En los actuales momentos los perjudicados han solicitado en Audiencia de Conciliación, ante el Señor Notario Noveno del Circulo de Bucaramanga, la liberación y cancelación de las hipotecas-, con el fin de agotar el requisito de Procedibilidad, que estoy absolutamente seguro, que con el despelote en que vive dicha entidad financiera del Estado, terminará eludiendo responsabilidades, manifestando que según la “junta de sabios del Banco Agrario”, no tienen ánimos conciliatorios. Esto con el fin de dar paso, a un largo y tedioso litigio, muy seguramente de nunca acabar.

Esperamos, que el Señor Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, de las explicaciones al País sobre tan delincuencial proceder, junto a quién era el presidente del Banco Agrario para la época de los acontecimientos, para que respondan solidariamente ante los Organismos de Control y la Fiscalía General de la Nación.

 

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