Proceso de paz debe reestructurarse

Por: Uriel Ortiz Soto (*)

Aunque el Presidente Santos se resista a creerlo y continúe vendiendo la engañosa imagen de Paz en cuanto foro o encuentro nacional o internacional participa, pienso, que guardadas proporciones con lo que está sucediendo, le está faltando seriedad y mas sinceridad con sus gobernados y colegas internacionales, al no decir la verdad de lo que pasa al interior del proceso y denunciar todas las atrocidades que se están presentando por parte de la guerrilla, que de de acuerdo a su accionar belicoso y criminal de los últimos días, está dando muestras de no querer firmar la Paz, tan anhelada por todos.

Es que no se necesita mucho esfuerzo mental para captar que los señores de las Farc y ELN, lo que están pretendiendo es fortalecerse tal cual ha ocurrido en veces anteriores cuando después de mucho tire y afloje finalmente terminan traicionando hasta su propia conciencia.

La paloma de la paz que paseó el doctor Santos como candidato reeleccionista por todo el País, convirtiéndola en bandera, fue aceptada y aplaudida por ocho millones de ciudadanos que aunque aceitados con toneladas de mermelada, finalmente lograron su objetivo.

Lamentablemente con todos los actos de barbarie que se están presentando, esa codiciada paloma de la paz, se encuentra herida de muerte, y va a ser muy difícil reanimarla para que continúe su vuelo por todo el panorama nacional, infortunadamente donde se asienta dando mensajes de paz, inmediatamente es atacada o bien por la guerrilla de la Farc, ELN, o por los enemigos agazapados que tiene, muchos de ellos incrustados en el mismo gobierno.

Pero, lo más grave de todo,  es que durante los días previos a las elecciones, la guerrilla de las Farc, respetó la tregua prometida, pero después ha continuado con su accionar violento en contra de las infraestructuras de oleoductos, carreteras y puentes; así mismo masacrando la población civil y cometiendo los más escabrosos actos de criminalidad en contra del medio ambiente; da angustia observar por los medios de comunicación el gravísimo daño ecológico que han provocado con el derrame de varios vehículos cargados con combustible.

Aunque el Señor Presidente y sus negociadores en la Habana – Cuba, digan lo contrario, los hechos de los últimos días así lo están demostrando y los colombianos ya entramos en una etapa de escepticismo para desconfiar de un proceso que a lo mejor no se vaya a dar, caso distinto es que en lo que resta del presente año, la guerrilla de la Farc, demuestre a la comunidad nacional e internacional que han suspendido todo acto de barbarie contra la población civil.

Pero, si por los lados de las Farc, llueve por las fila del ELN, no escampa, estos terroristas son especializados también en volar oleoductos, carreteras, puentes y demás infraestructuras a través de las cuales se desarrolla la industria nacional y el comercio en todas sus modalidades.

Por consiguiente, si desean continuar con el proceso de Paz, deben dar plenas muestras de hacerlo en forma pacífica, sin el desafío constante y permanente al poder Estatal, que durante las veinticuatro horas del día está en la obligación de proteger la vida, honra y bienes de sus ciudadanos.

Soy de los que cree que el Gobierno en su segundo mandato, debería hacer un replanteamiento del proceso de Paz, con los dos grupos subversivos, y aprovechar el apoyo que en estos momentos le está brindando la comunidad internacional, que de muy buena fe están manifestando su pleno respaldo, sin embargo, es preciso aclarar para que esto se logre sería muy conveniente establecer un nuevo cronograma, con unos derroteros lo suficientemente claros en todos los aspectos de la vida nacional, colocando como garantes respetables autoridades mundiales expertas en estos procesos, esto con el fin de que no se dilaten más las cosas y los señores de la guerrilla no continúen saliéndose con las suyas, modificando la agenda inicialmente acordada a su capricho y queriendo someter la institucionalidad del País a su libre albedrío.

Es apenas lógico que tenemos que persistir e insistir hasta la saciedad para lograr la paz, sin embargo, es procedente analizar los últimos comportamientos de los grupos guerrilleros que no están siendo coherentes, con lo que quiere, por lo menos en una mínima parte, el Pueblo Colombiano.

Uno de los puntos más álgidos que no se ha integrado al proceso de Paz, es el tema del Postconflicto, que, para ser sinceros abarca una serie de factores que comprometen todos los sectores de la vida nacional: el agrario es uno de ellos, todos sabemos que el mal manejo de la Colombia Rural, ha sido el caldo de cultivo para fortalecer los grupos que operan al margen de la Ley, pero, lamentablemente, todos los días se presentan nuevos sorpresas: en una investigación que hizo la Contraloría General de la República, sobre el manejo de los parafiscales, que se catalogan en billones de pesos, se les está dando destinación diferente,  por consiguiente los pequeños y medianos productores continúan siendo las víctimas, puesto que no están recibiendo lo que por este concepto les pertenece.

Pero también tenemos el caso de la restitución de tierras, y la reparación de las víctimas de la violencia guerrillea, que aún, en su mayor parte no han sido resarcidas, y los programas que se están implementando se enredan en una serie de trámites y situaciones que no corresponden el rublo para el cual fue concebido.

La corrupción en la Administración pública es otro de los factores que es urgente incorporar en los proyectos postconflicto, no podemos permitir que casi todas las administraciones de todos los órdenes se encuentren permeada por los factores de corrupción, que a toda costa impiden que se desarrollen planes y programas para beneficio común.

 

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