Un Congreso con mucho para hacer

Por: Rubén Darío Mejía Sánchez.–

BOGOTA, 21 de Julio_ RAM_ No va a haber una constituyente, según la corrección que hizo el presidente Juan Manuel Santos luego de instalar las sesiones ordinarias del nuevo Congreso de la República 2014-2018 y eso porque dijo que eran las sesiones hasta el 2015 y quienes estaban a su lado le preguntaron con doble sentido si era que se estaba pensando en una Constituyente.

Esperemos que las sesiones del Congreso no estén tan malas como la transmisión que hicieron el Canal del Congreso, el Canal Institucional y Señal Colombia, dejaron micrófonos abiertos, no les dio por pensar que todo el mundo estaban escuchando lo que decían y lo que de verdad era importante salía entrecortado que era el discurso del Jefe del Estado.

Definitivamente los canales comerciales están en nada y creo que lo que hizo el Canal RCN en terminar la transmisión de un brochazo de la instalación del Congreso para darle paso a un partido de fútbol se puede calificar como de irrespeto y por eso es que cada día se pierde más credibilidad cuando no saben la responsabilidad social que tienen, de mantener el pueblo bien informado, pero si no es presentando el 85% de tiempo en publicidad y el resto en programa a ellos no les interesa, eso quiere decir que lo que se debe de hacer en periodismo, que es informar y educar, no tiene para ellos valor. El hombre del común está aburrido con las peleas de quienes se creen que son los periodistas que tienen la verdad y la última palabra, y estoy seguro y puedo decir que de ello responsabilizo al Ministerio de las TICs, el que antes era Ministerio de Comunicaciones, que se encargaba de controlar lo que se dijera en la radio, en donde solo podían hablar profesionales y responsables para educar al país.

Presento disculpas por lo anterior, pero si no lo decía me atragantaba, y ahora paso a lo que es el motivo de esta columna.

El morbo fue mucho, casi que nadie ponía cuidado que estaba sucediendo en el recinto del Senado, les importaba era la cara que hiciera el ex presidente, ahora senador Álvaro Uribe Vélez, si se rascaba la cabeza, si hablaba, si se paraba o se sentaba y quizá si respiraba, eso era más importante que lo que fuera a decir el Presidente en su discurso de instalación, que por cierto no fue nada novedoso, porque se dedicó a defender su gestión de gobierno y su caballito de batalla que es el Proceso de Paz, pidió, clamó, mandó e hizo de todo para que le pusieran cuidado al asunto de la paz y a pesar de que llegó, según él, con un corazón desarmado, no podemos negar que son muchos los enemigos de la paz, por llevarle la contraria al mandatario o quien quita que por asuntos económicos, porque vale recordar que la guerra es un gran negocio, claro, económicamente hablando, pero que su valor real es bastante caro por las vidas y consecuencias que deja.

Se sostuvo el presidente Santos en el proyecto que presentará para quitar la reelección presidencial y estoy de acuerdo con ello, porque hemos demostrado que no estamos preparados para ello y porque creemos que hacer política es hablar mal de los demás y no presentar programas para solucionar los problemas de la ciudadanía, por lo que gritaría a pecho abierto que es necesaria cuanto antes una verdadera reforma política.

Ya hablando de los que se acaban de posesionar, puedo decir que me sentí bastante triste al ver responder un cuestionario que le hicieron a muchos del os que llegan como padres de la patria y de verdad es que no saben qué es el Congreso, cómo funciona y cuantos lo integran, asunto básico para empezar bien una tarea.

Horas antes de escribir esta columna los diferentes sectores políticos presentaron una serie de proyectos, a lo que creo que debían de haber presentado menos pero más efectivos, porque las cosas que no se han arreglado por años, no se van a arreglar en una o dos semanas.

Es mucho lo que tiene que hacer este Congreso, se cuenta con algunos repitentes que tienen experiencia en el asunto y otros tantos desconocidos que estaban más perdidos que el hijo de Lindbergh al ya encontrarse en el sagrado recinto donde se hacen las leyes.

Muchos llegaron hablando muchas cosas y creyendo que atacando pueden conseguir los resultados que les piden sus colectividades, pero con el paso del tiempo estamos seguros, los veremos relajados y cuando vean que las cosas no son tan fáciles, solo se contentarán con reclamar un buen sueldo y ojala con asistir a las sesiones.

Se debe dejar a un lado al senador Uribe Vélez, dejarlo que trabaje, que hable y que diga y que tenga sus pataletas, pero no creo que el Congreso en su totalidad se le vaya a arrodillar o lo vaya a odiar, y lo que se cree que no puede dar resultados, puede dar resultados inesperados, porque vale la pena recordar que Álvaro Uribe dejó un buen nombre en su primer paso por el Congreso.

Los demás solo dedicarsen a trabajar, a hacer verdaderas leyes y que al final de esta etapa legislativa no tengamos que ver que las verdaderas leyes se quedaron en el olvido y que se aprobaron homenajes a la fiesta de la arepa, del chorizo y de los bocadillos, cuando es necesario hacer grandes trabajos por reformas a la salud, a la justicia, al medio ambiente y a la educación.

Buena suerte a los antiguos que regresan, a los nuevos que esperan demostrar que vienen a trabajar y al pueblo colombiano que espera tanto de este llamado nuevo Congreso.

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