Y los proyectos postconflicto ¿Dónde están?

Por: Uriel Ortiz Soto (*)

El buen desempeño de nuestra selección Colombia, en el Mundial de Futbol/2014 en Brasil, es la oportunidad para mostrar al mundo el escenario de paz que se está construyendo.

Pero, lamentablemente no estamos preparados para asimilar tan importante acontecimiento con el proceso de paz. No olvidemos que el deporte es la bandera sobre la cual reposan todas las energías de una sociedad sana y de una juventud en proceso de formación, todo debería ir orientado en la fase postconflicto del cual tanto se  está hablando.

Mientras el gobierno de presidente Santos, no tenga definidos los proyectos postconflicto de cada uno de los cinco puntos de la agenda de paz inicialmente pactados, podemos estar seguros que a los pocos días de firmada, aparecerán los primeros inconvenientes, con las consecuencias fatales producto de las improvisaciones.

No olvidemos que cada uno de estos acuerdos, tienen una serie de implicaciones no solamente en las áreas rurales, sino también en los pueblos y ciudades, que es donde se están cometiendo todo tipo de atrocidades derivados del comportamiento violento de los grupos subversivos que operan  al margen de la Ley.

Pero hay un punto del postconflicto que nadie hasta el presente se ha atrevido tocar: es el relacionado con la corrupción en la Administración Pública en todos sus niveles,  que para lograr encausarla por donde debe ser, se requiere con suma urgencia reestructurar los partidos y movimientos políticos con representación en el gobierno y las diferentes corporaciones legislativas del nivel local, departamental y nacional.

Todos sabemos que las tres fuentes principales de nuestro Estado de Derecho: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, se encuentran atravesando la peor crisis moral de toda su historia, que por lo tanto es indispensable, que entren a formar parte del proceso de paz con vinculación directa a los proyectos postconflicto.

La paz del presidente Santos, todos los días parece más volátil, los compromisos que adquirió en su campaña reeleccionista de conseguirla a como de lugar, lo está haciendo parecer como al presidente Maduro de Venezuela, que tiene sueños y delirios con el difunto presidente Chávez, que suele  aparecérsele  en forma de pajarito, y al presidente Santos, con el camarada Tirofijo en forma de paloma.

Pero la verdad es que ni lo uno ni lo otro, la paz del presidente Santos, se parece más bien a una novia coqueta y bullanguera, que siempre se le entrega al mejor postor, lamentablemente no vamos a tener con que sostenerla, a no ser que sea en contubernio con los guerrilleros de las Farc, que si son complacientes con ella en todas sus formas.

Son millones los ciudadanos, que en los actuales momentos nos estamos preguntando: ¿cómo vamos a sostener la paz una vez que se oficialice?, que para peor desgracia están exigiendo prácticamente la transformación de nuestro Estado de Derecho a su favor, que si entramos a complacerlos quedaremos a merced de ellos.

Si el gobierno no se pone las pilas en la programación del Postconflicto, traducido en proyectos de desarrollo de cada uno de los acuerdos pactados desde los inicios de las conversaciones en la Habana – Cuba, va a ser muy difícil encausarla con criterio social y perdurable.

Desde hace algunos meses por esta misma columna expusimos lo que debería ser el proyecto de: Desarrollo Rural Integrado, para el caso que no ocupa, pero, lamentablemente tal iniciativa, ha sido plagiada en algunas instancias de organismos nacionales, sin tener en cuenta que abarca todo lo que deben ser los beneficios del campesino en su modalidad de pequeño y mediano productor, frente a las políticas del Estado.

Pero también, la parte postconflicto está en la concientización que se haga en las escuelas, colegios y universidades, no podemos pasar por alto, que internamente somos una sociedad violenta por diferentes factores, que desde luego hay que desentrañarlos, para  diagnosticar las soluciones correspondientes.

Es valedera la cátedra para la paz, que se está implementando, pero lo más importante, ya que nos encontramos próximos a firmarla, es que se evalúen muy bien los proyectos postconflicto que se van a desarrollar en torno a ella. Para estos efectos debemos concluir de nuestras sociedades, los problemas que más las han afligido en los últimos años, teniendo en cuenta sus causas y actores que las han causado.

Pero además de la cátedra de la Paz, considero que es de vital importancia que se construyan laboratorios de paz, con cada una de las problemáticas que estamos padeciendo en sus diferentes modalidades, si ahondamos sobre este tema, podríamos decir que hay que generar diversos laboratorios para que nuestros jóvenes dentro y fuera de sus hogares sean menos violentos y crearles un profundo respecto por sus superiores, la vida de su entorno y comunidades donde residen.

Las patrullas juveniles expertas en convivencia ciudadana, deberían crearse con la participación de las autoridades de policía, con el fin de buscar un permanente acercamiento con los actores delincuenciales, que se forman en los barrios de las áreas urbanas de las principales ciudades, pero, que lamentablemente el accionar policial de tipo sancionatorio no podría ser el más adecuado, puesto que carecen de los medio pedagógicos  para hacerlo.

También los grupos juveniles de conservación y preservación del medio ambiente, podrían ser otros de los proyectos postconflicto, que se crearán con la colaboración de las escuelas, colegios y universidades, pero más que todo, orientado a la recuperación de bosques y cuencas hidrográficas, esto en coordinación con las juntas de acción comunal de las diferentes veredas.

 

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