Aumento en la gasolina, descalabro económico nacional

Por: Robert Alvarado

Hace ya varias semanas, Nicolás anunció un aumento en el precio de la gasolina en el país, planteado en pleno periodo vacacional casualidad o causalidad? no lo tengo claro, lo que sí es que según él, hay que corregir un desfase histórico que tenemos con esos precios. Sin embargo, aseguró que no hay apuro y que no la aumentará unilateralmente, por lo que llamará a un debate nacional y que se llegue a un consenso para llevarla a un precio justo.

Muchos están de acuerdo e indican que el precio de la gasolina será “razonable” ya que se realizará tras un debate con la sociedad en pleno, por consenso pues, de modo que seguramente tomarán en cuenta el tema social, la vialidad y la inversión de los excedentes en programas de educación, misiones, formación, becas, entre otras ya que eso lo justificaría de algún modo generando así una gran confianza en la seguridad que el producto de este ajuste, se invertirá en asuntos que redunden en el mejoramiento de la calidad de vida del venezolano en general.

Otros llaman a la cordura, intentan abrir ojos, dicen que se trata de un nuevo disfraz, de un paquetazo inminente del régimen que simplemente apunta a que la gasolina está muy barata en una postura de absoluta incoherencia porque el estado regala a otros países nuestro petróleo y  malbaratan los recursos obtenidos por concepto de la renta petrolera, sin darle solución a los grandes problemas de Venezuela. En este orden PDVSA le ha despachado a Cuba más de 15 mil millones de dólares en petróleo en los últimos años, dinero que hace falta para atender las necesidades prioritarias del pueblo venezolano.

Toda esta situación nos obliga a recordar lo que ocurrió cuando fueron elevados en febrero de 1989 por el entonces Presidente Carlos Andrés Pérez, los precios de la gasolina, quien anuló el alza casi de inmediato tras la insurrección popular que la medida desencadenó en ese entonces. El llamado “Caracazo”, que se desató el 27 de febrero de 1989 y que se extendió durante tres días, fue una ola de saqueos sofocada a tiros por soldados que dejó un saldo lamentable entre 300 y 3.000 muertos.

Tras este anuncio algunos taxistas, aseguraron que un eventual aumento del precio de la gasolina implicaría que aumenten hasta en 30% las tarifas, todo lo cual redundará en un perjuicio para su trabajo y el pago del mantenimiento de su automóvil. El incremento no solventaría la escasez de repuestos, al tiempo que también subirán los costos de todos los productos y demás servicios en el país, por eso consideran que el aumento debe ser gradual.

La realidad es que estamos de acuerdo con el aumento de la gasolina, en el entendido que en este país tras 17 años con el mismo precio, es más cara una botellita de agua que un litro de gasolina, de modo que es lógico que se aumente, el problema son las condiciones en las que se encuentra el país actualmente.

En esta situación el aumento del combustible, único producto barato que quedaba en Venezuela, es preocupante porque nos resulta francamente irresponsable por decir lo menos, una devaluación más, y de eso sin lugar a dudas se trata, toda vez que para agravar la situación, el incremento no luce nada moderado. Si el aumento de la gasolina es como dicen, llegará a 2,50 Bs., estamos hablando entonces de una inflación que va a llegar fácilmente al 100%.  Este ajuste tan brutal repercutirá en todos los sectores, subirá la comida, los medicamentos, el transporte y los servicios públicos entre otras necesidades diarias del pueblo, lo que sin duda alguna significará un impacto y un duro golpe al bolsillo ya mermado del venezolano y afectará aun más su calidad de vida.

Mucho cuidado debe tener el régimen con sus decisiones en este sentido. Decisiones de esta índole pueden generar efectos contraproducentes en la población, efectos que resultan muy peligrosos en lo relativo a la estabilidad y  atmósfera de paz y tranquilidad a la que todos aspiramos en el país. Esperamos los venezolanos todos, impere la cordura y la sensatez, analicen y consulten como lo han prometido con todos los sectores de la población, que se abra verdaderamente un dialogo nacional en torno a este tema tan sensible y determinante para todos, que expliquen clara, concreta y detalladamente en que se invertirán los recursos pero sobre todo, consideren y tomen en cuenta que Venezuela es un país productor de petróleo y que en ese orden es lógico también que el precio de la gasolina sea el que es, que no sea simplemente una mampara para escudar la obtención de recursos cuya inversión no redunde en beneficio de toda la  población, porque la paciencia se agota y tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe, mosca pues!

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