La educación tampoco va a despegar en 2015

Por: Alfredo Ramos Maya.– (*)

La educación. Ya estamos cansados de oír que es la inversión más importante para un país. Pero a la vez, también estamos cansados de que todo se termine quedando en promesas de campaña de los candidatos de turno. Y lo que nos ha dicho el Gobierno Santos en materia de educación dista mucho de la realidad que se plasma en el Presupuesto General de la Nación para 2015.

Nuevamente el Gobierno Santos hizo un “anuncio histórico”, de esos a los que ya nos tiene acostumbrados cada semana. La palabra “histórico”, de hecho, se ha convertido en paisaje en el discurso gubernamental, pues la lista de acontecimientos catalogados de esa manera no se detienen, mientras vemos que todo alrededor se mantiene inamovible. En esta ocasión, se anunció que para el año 2015 el presupuesto para educación “por primera vez en la historia” superaba a cualquier otro rubro en el Presupuesto General de la Nación.

Pues, lamento informarle al Gobierno Santos que en los años 2003, 2005 y 2006 el presupuesto de educación había superado los demás presupuestos sectoriales. Una mentirita que generó bulla en medios pero que es bueno que los colombianos empiecen por saber.

Es cierto que el presupuesto de educación será el mayor de todos los sectores para 2015, ascendiendo a un total de $28,9 billones. De ese presupuesto, el 92% (esto es, $26,5 billones) va a funcionamiento, mientras que solamente el 8% ($2,4 billones) van a inversión. Dentro de esos gastos de funcionamiento, solamente a pensiones de maestros va un total de $6,2 billones.

Pero se debe tener en cuenta que dicho presupuesto para educación apenas ha aumentado 5,2%, inferior al crecimiento del 6,4% para todo el presupuesto. Es decir, proporcionalmente hay más plata para muchos más programas que para la educación, pues los incrementos en sectores como hacienda, minas, energía y trabajo, tienen aumentos superiores al 8% en su presupuesto anual de gastos.

En realidad, el presupuesto de educación recupera ese primer lugar, del que tanto ha alardeado el Ministro de Hacienda, no realmente porque sea tan prioritario para el gobierno Santos, sino porque el presupuesto de seguridad, que venía superándolo por estrecho margen desde hace varios años, aumentó solamente un 1,2%.

Además, si nos ponemos a mirar únicamente el presupuesto de inversión por sector, esto es, sin funcionamiento, encontramos que en educación, los $2,4 billones están en un séptimo lugar, detrás de sectores como trabajo, salud, inclusión social, transporte, agro, hacienda y minas y energía.

Y si esto no fuera suficiente, la inversión total sectorial en educación viene en una constante caída como porcentaje del PIB desde hace muchos años. El alardeado presupuesto de educación para 2015 representa apenas el 3,51% del PIB, que es inferior, por ejemplo, al mismo presupuesto para 2014, correspondiente al 3,58%. En resumen, aprendemos que más plata no significa realmente mayor inversión.

Pero si nos concentramos en algunos datos de los gobiernos de Álvaro Uribe Vélez, la inversión en educación sobre el PIB alcanzó el 3,81% en 2010, 3,76% en 2004 y 3,74% en 2009. Estos datos están muy por encima del 3,51% del “anuncio histórico”.

Como si todo esto no fuera suficiente, la nueva Ministra de Educación anunció cinco programas de educación como la panacea para el futuro de la misma: jornada única escolar, excelencia docente, bilingüismo, sin analfabetismo y acceso y calidad de educación superior.

Primero, agradecemos que el Gobierno Santos haya acogido estos programas, todos ellos promovidos por Centro Democrático durante la campaña electoral a Congreso y a la Presidencia. Aunque le debemos decir que todavía le faltan muchos programas para mejorar calidad, evitar la deserción estudiantil, mejorar la alimentación de los estudiantes, fortalecer la construcción y dotación de colegios, y crear pertinencia a través de una educación técnica acorde con la vocación de las regiones, entre tantos otros. Aunque bueno, nos consolamos con esta pequeña parte.

Sin embargo, si entramos al detalle de los programas educativos que se plantean en el presupuesto, encontramos que, exceptuando un programa de créditos Icetex para acceso a calidad superior, no existe dinero para los programas más importantes. Esto es, no tendremos en 2015: ni jornada única escolar, ni alumnos bilingües, el analfabetismo seguirá en sus niveles actuales y los docentes apenas tendrán una mejora real de 1% de salario (cuando se estima que tienen una inequidad de casi 20% de salario comparativo con otras profesiones).

Los ciudadanos no se comen el cuento de otro “anuncio histórico” de Santos. En educación, se demuestra que tampoco cumplirá con sus promesas de campaña. Con la educación no se juega. Algún día se tendrán que dar cuenta de que la Política se debe hacer con la verdad.

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