Reforma a la educación es urgente

Por: Rubén Darío Mejía Sánchez.–

Bogotá, 30 de Agosto ­_RAM_ Se dice por la calle que la mejor riqueza que se le puede dejar a los hijos es la educación y por lo general esto lo dicen personas de escasos recursos que se ven amenazados al ver que los años pasan y no tienen una fortuna para dejarle a los hijos, y es por eso que hacen grandes esfuerzos para que puedan terminar sus estudios, y en el caso más extraordinario en un país como Colombia, terminar una carrera profesional.

Los ricos también piensan en la educación, pero tienen todas sus herramientas, porque sus herederos  van a los mejores colegios desde la infancia, en donde aprenden otros idiomas y se ven obligados a estudiar y tener cultura para poderse mover en su ámbito social, cosa que no ocurre en los estratos bajos, en donde muchachos y muchachas se ven obligados a desertar de las aulas de clase para dedicarse al trabajo y a ayudar a sus progenitores, esto cuando han tenido una buena educación moral desde la casa, porque de lo contrario lo que hacen es irse a formar parte de las pandillas y las niñas a responder por los embarazos no deseados.

El Estado se ha hecho el de la oreja mocha en temas tan importantes como la salud y la educación y hemos leído en el transcurso de la vida que quienes gobiernan y oprimen al pueblo, son los menos interesados en que los pobres, actuales esclavos de la sociedad sean en su mayoría ignorantes, para poderles manejar y hacer con ellos lo que se les venga en gana.

El presidente Santos se la jugó en el arranque de su segundo mandato con algo que es muy importante y es sin lugar a dudas llegar a cumplir con los planes para una cobertura y construcción de un mundo mejor en lo que tiene que ver con la educación y por eso anuncia que un gran porcentaje del presupuesto para el 2015 será superior para la educación, que para lo que se ha gastado hasta el momento, que es el mantener actualizado el armamento de las fuerzas militares.

Sabemos que esto le va a traer problemas, pero es bueno que alguien se vuelva serio y se dé cuenta que un pueblo educado puede salir de la pobreza y de esta manera cuando son países en vía de desarrollo, lleguen a formar parte de los grandes conglomerados económicos al dar oportunidad a que se desarrollen los talentos de la población más vulnerable.

Todo lo anterior es muy bonito, pero es necesario que se haga una reforma educativa a fondo lo más pronto posible, para evitar que los profesionales salgan mal formados y con títulos que solo les servirán para ser colgados en las salas de sus casas.

Colombia tiene mucho talento, falta es oportunidad, falta reconocer lo valiosos que son nuestros jóvenes y que quienes lo forman estén preparados y por eso es que no entiendo cómo es que los profesores se oponen a que hayan controles para saber qué bien saben lo que están enseñando, porque en Colombia la ignorancia de algún sector de los educadores es mucha y es cuando el Gobierno debe darles oportunidades para adelantar estudios e investigaciones y para que cuando se presenten a los exámenes respondan de manera positiva y es más, cuando estén al frente del salón de clase puedan responder a las inquietudes de los estudiantes.

Hay profesores muy preparados, que estudian y se preparan e investigan, pero hay otros que han fracasado en sus profesiones y al no tener nada que hacer, se meten de profesores o policías.

La situación no es fácil, y no nos podemos hacer los de la vista gorda ante lo que está sucediendo con las prueba Pisa, porque en Colombia somos como ahí si en el caso grandes maestros para sacar disculpas y decir que esas pruebas se hacen de manera muy diferente a lo que somos los colombianos.

Se habla de agregar un año más entre el noveno y el décimo, dizque para que hayan buenos resultados y con mucha pena me atrevo a decirle a la señora Ministra Parody que a mi débil entender esto no es necesario, si se ha preparado bien al estudiante y si se le han dado bases serias para que sepa que es lo que quiere y a dónde quiere llegar.

Desde que comencé mis estudios hace muchos años, he oído que los profesionales más mal pagos son los profesores, o maestros, desde entonces han peleado por un buen salario, por una buena asistencia médica y porque se les cumpla con el famoso escalafón y además para que se les tenga en cuenta en el momento de la retirada tengan una buena vida acorde con el buen trabajo que han hecho en el transcurso de los años formando a quienes gobiernan el país, las empresas y a la misma sociedad.

Es bueno que al terminar el segundo mandato del presidente Santos podamos mirar hacia atrás y no darnos cuenta que las cosas siguen igual, que los muchachos no saben sumar, multiplicar y dividir y mucho menos leer, y donde le hayamos dado herramientas a los profesores para enfrentar a la tecnología que atropella fuerte cada día y que puede servir para que la persona desarrolle sus conocimientos o que se vuelva una perezosa mental, porque todo lo encuentra en la internet y otros elementos que la misma vida moderna trae.

No sé si ustedes quieren a sus profesores, tanto como yo los quiero, pues es la hora que aún recuerdo quien me enseñó a leer y a escribir, quien desde el colegio en tercero de bachillerato me mostró el camino de mi futura profesión “el periodismo” y de quienes ayudaron a mi madre a formarme como persona.

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