Requiem por el agua

Por: Gustavo Galvis Hernandez (*)

Colombia aún figura como potencia hídrica por la relación entre agua, bosques y páramos. Pero la estamos acabando por la deforestación de más de 250.000 hectáreas de bosques cada año. Por eso, en cualquier veranillo las quebradas y ríos se transforman en lechos secos o en riachuelos moribundos.

Pocas actividades escapan a la escasez. En muchos acueductos las pérdidas técnicas del líquido son muy altas por sus redes obsoletas. De las bocatomas hacia arriba, las cuencas hídricas han sido degradadas por la tala indiscriminada y en los páramos ya casi no quedan frailejones ni musgos.

Urgente el plan nacional para la mitigación y adaptación a los cambios del clima. Colombia está entre a los países más vulnerables. Prioritario parar la deforestación y desarrollar planes masivos de reforestación u optar por la revegetalización natural; volvería el agua en el mediano plazo. Indispensable estructurar instrumentos económicos para pagar por los servicios ambientales que prestan los ecosistemas en áreas estratégicas.

Básica la participación del gobierno nacional en el tratamiento de las aguas residuales, causa de la contaminación y muerte de infinidad de fuentes hídricas. Para la adaptación al caos climático, todo municipio debe tener un plan preventivo bien elaborado por expertos en el tema, pues de poco sirve actuar tarde, sólo cuando el desastre llega.

(*)Presidente de Andesco

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