Algo del Millos…Algo de Nacional…Algo del Cali…

Por: Esteban Jaramillo Osorio.–

Bogotá, 28 de septiembre ­_RAM_. Dando pruebas de capacidad, con toques y goles deliciosos, Nacional acudió a su memoria de juego, profusa en ataque, feroz y arrolladora, para clasificar en la suramericana. Lo hizo sufriendo, con la camiseta sudada por el esfuerzo conjunto, con futbolistas tan agresivos como soldados en guerra. Cuestión de principios en el verde es la búsqueda del gol, con rapidez y estética, por encima de sus confusiones defensivas y la desconfianza de algunos seguidores y periodistas, expertos en amargarse la vida. No da señales Nacional de resignación o agotamiento en los torneos en los que participa, aunque obligado está a renunciar a uno, por los siete jugadores lesionados, los dos convocados a la juvenil y la superposición absurda de partidos en el calendario. Seguro será la copa, certamen modesto y domestico al que ya, en el pasado, le dio perfume, para concentrar fuerzas en la liga y en la suramericana.

La cara de culo…

En Millonarios, fastidiado con las bajezas de jugadores no comprometidos y en perverso engaño a la afición, acostumbrados a torcer los labios y a poner “cara de culo” cuando no digieren las órdenes del entrenador, Lunari empezó la limpieza y recurre a la cantera. Lo hace para sacar el equipo de la confusa identidad en la cual se encuentra. Tuvo en Fernando Uribe el placer compensatorio y redentor para poner, al menos por un día, la casa en orden, con cuatro goles de notable factura por concepción colectiva y poder frente a la red.

Uribe fue un depredador en su show, con sello propio y fuego incontenible, que no daba tiempo de reacción al rival, porque celebraba, uno tras otro, en reparación simbólica a los seguidores de millonarios, de sufrido presente. En Millonarios y Nacional el idioma gestual de los hinchas, en las tribunas, lo dijo todo, porque fue la reivindicación inesperada.

Nota al margen: no puede arrugarse el Deportivo Cali por su caída internacional. Razones más que suficientes tiene para pensar en un mejor presente y un halagador mañana.

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