El comercio electrónico cumple 15 años

Por: Marcos Galperín.—(*)

Bogotá, septiembre de 2014.- Hace 15 años nacía MercadoLibre. Si recordamos brevemente cómo empezó esta historia nos parecerá una película extraña. Por aquellos años, lo único que se vendía eran cosas usadas, el 95% eran subastas, los pagos se realizaban sólo en efectivo, las marcas sólo vendían en shoppings o comercios tradicionales y las personas tenían desconfianza de pagar con su tarjeta de crédito por internet. Hoy el presente es bien distinto y lo mejor de todo es que el cambio y la democratización del comercio, recién están comenzando.

Porque actualmente menos del 8% del comercio se procesa online. Porque no importa los vaivenes de la economía en general, la penetración de internet, de la banda ancha y de los dispositivos móviles, van a continuar en aumento. Y esto facilita enormemente el intercambio electrónico.

Por eso, así como hoy no reconocemos aquel primer estadío del ecommerce, en los próximos 15 años todo va a ser distinto a lo que conocemos hoy. Cada vez será más conveniente comprar y vender por internet, por su eficiencia, su simpleza, su seguridad, sus bajos costos y hasta por su sustentabilidad por no contaminar el medio ambiente.

Prácticamente sin darnos cuenta, el comercio electrónico cambió nuestros hábitos de compra. Y aquellas limitaciones culturales que los analistas veían al comienzo en los latinoamericanos – “no funcionará porque necesitan ver el producto antes de comprar”, “los latinos nunca darán sus datos personales por internet”, etc.- son sólo una anécdota.

Y lo más importante es que los cambios no son sólo visibles en la conducta de compra – venta. El comercio electrónico está cambiando social y económicamente a la población. Un artesano de un pueblo remoto tiene las mismas herramientas comerciales que una marca de una gran ciudad para vender sus productos por Internet. Entonces puede vender más, llegar a más lugares y no necesita mudarse a la capital. Esto fomenta riqueza genuina y trabajo estable en el lugar. Y se transforma en crecimiento y desarrollo sustentable.

Por otro lado, hoy, un profesional independiente que vive en alguna ciudad o pueblo del interior que precisa comprar una impresora, una tablet o cambiar el celular, lo puede hacer, de la misma manera que si viviese en la capital. Pagando en cuotas, recibiendo su producto con el envío gratuito y tal vez aún más importante pudiendo acceder a toda la variedad y a los mejores precios. Gracias a la democratización del comercio, vivir alejado de los grandes centros urbanos, ya no significa verse imposibilitado de acceder a los mejores productos y a los mejores precios.

La gran lección de estos primeros 15 años es que el comercio electrónico iguala oportunidades y democratiza el comercio. Con sólo pensar que hoy más de 160 mil personas tienen como principal fuente de trabajo la venta de sus productos por MercadoLibre, no sólo me llena de orgullo personal sino que es la prueba fiel del cambio de paradigma que provocó el comercio electrónico y de cómo millares de emprendedores ya están aprovechando esta nueva realidad.

El ecosistema de herramientas y soluciones digitales les abre la puerta para cumplir el sueño del negocio propio y vender sin fronteras. En Latinoamérica sobra la fuerza emprendedora. El desafío para ellos será pensar a largo plazo, armar un buen equipo de trabajo y aprovechar todas las posibilidades que les brinde la tecnología.

Aquellos desafíos que pudimos sortear en estos 15 años y que nos preparan mejor para seguir cambiando el futuro del comercio en toda la región.

(*) CEO y Fundador de MercadoLibre

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