Las verdades de Alfonso Castellanos

Por: José Infante Ferrucho.–

El maestro Alfonso Castellanos –leyenda viva del periodismo colombiano— arribará el próximo 24 de diciembre a la cumbre de sus 80 años, pleno de locuacidad, con un disco duro cargado de conocimientos sobre el oficio que contribuyó a hacer grande en la prensa, la radio y la televisión

Este gran pionero de la comunicación de masas, nacido en Málaga, Santander, en 1934, y “bogotanizado” por razones de su quehacer profesional, vive por recomendación de su cardiólogo al nivel de mar, en Santa Marta, donde lo entrevistó el cronista Mario Ibarra Monroy, de Opinión Caribe, a quien le habló sin parar durante ocho horas de lo divino y de lo humano.

A Castellanos se le adelantará en la llegada a la cima de los 80, en Bogotá, el próximo 22 de noviembre, su colega y amigo Antonio Pardo García, padre del periodismo moderno.

Una referencia evocadora

Ibarra Monroy nos recuerda que Castellanos es el mismo que resolvió por más de veinte años, en la televisión, las preguntas más rebuscadas e insólitas de los colombianos: ¿Cómo hace para respirar un pollito dentro del huevo? O ¿Por qué el músculo se llama esternocleidomastoideo?

También subraya el entrevistador: ‘Yo sé quién sabe lo que usted no sabe’ se convirtió en un referente de esa televisión culta que extrañamos los de una generación atrás, liderada por la sapiencia de este hombre con pinta del propio cachaco que se despoja de su decencia al rememorar las viejas perradas políticas cometidas durante el Frente Nacional”.

Pionero sobreviviente de la TV

En la preciosa bahía de Santa Marta habita uno de los pocos pioneros sobrevivientes de la Televisión nuestra. Al primero que se le ocurrió crear un informativo en la pantalla chica, cuando toda la credibilidad se la llevaban las casas radiales.

Don Alfonso creó, montó y dirigió con singular maestría para la TV en blanco y negro noticieros de tanta calidad como El Mundo al vuelo y Suramericana, nada que ver con los bodrios de hoy, de los canales privados, verdaderas vorágines que despliegan a todo color la repugnante crónica roja, “desde todos los ángulos”.

En la radio jugó papel protagónico en el equipo que se inventó con Yamid Amat, Julio Nieto y el mencionado Pardo García la revolución de las noticias en AM desde bien temprano.

En las tertulias samarias

El profesor Castellanos derrocha sabiduría en las frecuentes tertulias de El Rodadero, donde reside. Enriquece los paliques con oportunos apuntes, salpicados de crítica y de un desinhibido humor negro.

El personaje se inició muy joven, en la prensa, en la rotativa del periódico El Liberal de los ex presidentes Alfonso López Pumarejo y Alberto Lleras Camargo, dos de los más grandes periodistas que ha admirado. Luego, su talante lo llevaría a realizar la primera de las tantas transformaciones del diario El Tiempo, cuando introdujo –como gran diagramador– los titulares de dos y tres palabras.

“Después (dice el santandereno) vinieron los ingleses y franceses, genios mundiales del periodismo que cobraron millones y millones de dólares. Alfonso Castellanos, por haber enseñado a redactar, a editar; a darle valor a una fotografía, un reportaje, una crónica, una entrevista, no recibió ningún reconocimiento”.

Cinco polémicos planteamientos del maestro Castellanos: 1)  No traiciona sus principios elocuentes cuando admite no consultar para nada la Internet. No posee cuenta en Facebook o Twitter, algo que hace parte hoy día del periodismo de las redes sociales. 2) Un jab directo a las facultades de Comunicación Social: “Tengo que darle un comentario fúnebre: Yo de dictador o de ministro, jamás le habría permitido que al pueblo colombiano se le engañara con las tales escuelas de comunicación, donde se enseña comunicación con un tablero y una tiza”. 3) “Si usted hace televisión para enaltecer a los capos y luego hace televisión para enaltecer a las putas de los capos, entonces, usted no está haciendo televisión”. 4) “Los periodistas somos unos tipos que nacimos deliberadamente para sufrir, somos primos hermanos de un pisco que se llama Jesucristo, tenemos enemigos, puñales, cuchillos, lanzas, todos contra nosotros porque manejamos ideas, un concepto, no manejamos un producto”. 5) “El periodismo no es ponderar a figuras de la música, el deporte o la politiquería. Ellos no son las naciones. No son los que piensan, los que constituyen continentes o que construyeron la conquista del espacio. Ser periodista es el equivalente a ser pintor, poeta, escultor o arquitecto. Hay que vivir en este oficio las 24 horas”.

  • En Colombia para ser locutor lo único que se necesita es no ser mudo.
  • En Colombia hay personas que no redactan un sobre y dicen que son periodistas.
  • José Infante Ferrucho
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