¿Qué pasa Señor Presidente?

Por: Uriel Ortiz Soto (*)

Si tenemos en cuenta que la salud es política de Estado, no se justifican las respuestas tan ambivalentes que se están dando respeto a la vacuna del papiloma humano, VPH.

Es muy grave para el País, que sea el mismo presidente del la República, que por diferentes medios de comunicación, salga en defensa de la vacuna del papiloma humano, sin que existan evidencias de que todo está subsanado. ¿Qué se esconde detrás de todo esto?

Se viene especulando de  algunas niñas que recibieron la vacuna hace meses, y aún no les ha producido ningún efecto nocivo, pero, a muchas de las que no se la ha aplicado lo padecen; es decir, estamos en un mar de contradicciones que a lo mejor las causas puedan ser otras y nos ha llevado al campo de las especulaciones.

Sin embargo, algunos noticieros y medios de comunicación, han dicho que en iguales circunstancias existe el mismo problema en otras ciudades del País, si esto es cierto, estamos ante un problema de emergencia Nacional y es preciso prender las alarmas para buscar por todos los medios posibles, qué es lo que está pasando.

Sea porque está produciendo efectos negativos, o por simple sugestión colectiva, ya debería existir una respuesta clara para la opinión pública, pero muy especialmente para los usuarios que son niñas adolescentes de los nueve años en adelante.

Los habitantes del Carmen de Bolívar que son quienes vienen padeciendo tan incómoda situación deberían solicitar de las autoridades competentes más acción  sobre el tema con el fin de saber definitivamente la verdad, es decir, en una sola frase conocer dónde está: el efecto causa del problema.

Es claro que el solo temor a padedecer el mismo viacrucis de sus congéneres, está llevando a la población femenina y a los padres de familia a negarse a ser vacunadas, con las graves consecuencias de que se propague el cáncer de cuello uterino, que precisamente la vacuna es de acción preventiva.

Valdría la pena que las autoridades de salud, para tranquilidad de la ciudadanía revisarán los protocolos con que se registró la vacuna ante: Instituto Colombiano de Vigilancia y Control de Medicamentos y Alimentos Invima, que es la entidad más directamente vinculada con el tema  con dependencia directa del Instituto Nacional de Salud.

El Invima, para haber expedido el Registro Sanitario que tiene una duración  de 10 años contados a partir de la fecha de expedición de la Resolución, debió proceder a un análisis de rigor y comprobado hasta la saciedad su efectividad, como lo hace con  todos los demás medicamentos.

De otra parte es muy importante que dicha entidad explique ante la opinión pública, los procesos de elaboración con su ficha técnica correspondiente,  especificando cuales es la fecha de vencimiento del producto, su empaque y sistema de conservación.

Puede ser que algunos de los lotes, estén vencidos o su precaria conservación los haya hecho vulnerables a su deterioro, por eso, ante las evidentes sospechas que existen, valdría la pena que se hiciera un inventario de las vacunas existentes en todo el País, con el fin de verificar todos los protocolos de: empaque, conservación y fecha de vencimiento.

Total que no se puede seguir especulando, pero ante los deterioros de la salud de casi trescientas adolescentes, si es conveniente tomar cartas en el asunto, para saber a ciencia cierta qué es lo que está pasando, la vacuna puede ser garantía de prevención, pero, la forma y los medios en que se está manejando sea la causa de preocupación que le existe con justificada razón, al Gobierno, los Centros Educativos, las adolescentes y los padres de familia.

Considero, que problema tan delicado, no puede ser manejado a la ligera, puesto que cuando se trata de la salud, son muchos los factores que irresponsablemente juegan a su suerte, sin ningún fundamento de causa, lo que genera de por sí un grado de falsa alarma en la comunidad.

En este caso son los oficinas de prensa del Ministerio de Salud y sus organismos adscritos quienes previa evaluación de la situación con los organismos competentes, den a conocer a la opinión pública los comunicados pertinentes, pero, con los debidos soportes, de los Actos Administrativos que fueron expedidos, esto para garantizar a la opinión pública que dichos productos son aptos para el consumo humano.

Es procedente acudir a los especialistas de la salud, para que sean ellos los que evalúen la situación y saquen las conclusiones, no podemos permitir que se especule con un medicamento que a lo mejor reúne todos los requisitos legales para su consumo, pero que su manejo, conservación y administración dejan muchos qué desear.

No olvidemos también que en las entrañas del Ministerio de Salud, existen pillos de tal envergadura que no les importa falsificar los productos con el fin de venderlos en el mercado negro y que estas podrían ser una de las causas de tanto bochorno, son varios los casos que se han registrado en los últimos años, con consecuencias letales para la salud de los Colombianos, si se hace un inventario sobre todos estos casos, no sería de extrañar que las vacunas hayan podido correr el mismo riesgo.

Los Organismos de Control, deben iniciar las investigaciones pertinentes con el fin de detectar a los posibles responsables, no olvidemos las denuncias que recientemente se recibieron por falsedad y adulteración en otros medicamentos que cursan sus respectivos procesos en la Fiscalía General de la Nación con varios detenidos.

 

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