Reencuentro y desencanto  

Por: Esteban Jaramillo O.–

Bogotá, 07 de septiembre ­_RAM_. Pintaba bien. Juego amable, con estadio lleno, espectacular, figuras de renombre en el reencuentro apasionado con la selección, la misma que calo profundo en el mundial. Un tufillo de revancha, disfrazado, rondaba en el ambiente. Al correr el balón, el juego se hizo tosco, gobernó la pierna fuerte auspiciada por un árbitro desorientado; Neymar el jugador diferencial, cosido a patadas, abrió el camino a la victoria por el rincón maldito de David Ospina, figura como siempre en la portería colombiana. Fue el mismo partido del mundial en el que Colombia resignó el protagonismo, ataco poco, con jugadores inexpresivos en el rendimiento individual y colectivo. James no fue el radar esperado ni el gestor de las jugadas. Ni creativo ni resolutivo, se movió en el mismo laberinto del Real Madrid, con posición indefinida e influencia limitada en el juego combinativo, por su inseguridad. Fueron lentos sus pensamientos a diferencia de hace dos meses, cuando deslumbraba.

Sin la presión del mundial, quiso Colombia cambiar la actitud con una semblanza más ofensiva, pero los interpretes no estaban. La pelota viajaba sin destinatario fijo, por la renuncia a la posesión, con balones divididos y austeridad técnica que origino por pasajes confusión. Razón tuvo Pekerman con sus pausadas y respetuosas quejas, en el cierre, al afirmar que el resultado en contra pudo ser peor.

El partido en el balance general se vio inútil. Con una buena tajada en dinero para la federación, el que necesita para pagar los emolumentos del entrenador, pero con nulo aporte al proyecto, tantas veces alabado, el que debe reforzarse con partidos de experimentación. El resultado no es lo único saldo valido en estas circunstancias, aunque comprensible es que, para el público, los partidos amistosos u oficiales se juegan para ganarlos. Siempre espera el aficionado las mismas dosis de protagonismo de sus figuras, con retos y ambiciones y no solo destellos de la clase conocida. Nunca el conformismo puede apagar la vitalidad de nuestra selección.

 

Pd: resquicios nostálgicos para el cinco a cero. El mismo día, hace 21 años. El mejor ejercicio futbolero de Colombia a lo largo de la historia.

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