Salir de la crisis…

Por: Esteban Jaramillo O.–

Bogotá, 21 de septiembre ­_RAM_. En Millonarios la casa aun no arde, no se quema. De las locuras de Lillo, justificadas con su lengua enredadora, a los alicientes de un equipo enjundioso, atrevido, comprometido con el triunfo, aunque incapaz de resolver frente a la red.

Ante Junior falto puntería. Toda la jugada se elaboraba con precisión, pero se descosía el entrar a la zona de gol. No hubo locuras tácticas con desequilibrio en los bloques, ni improvisaciones en posiciones claves, con desorden como premisa, tan peculiar en el proceso anterior. El Millonarios de Lunari, fue activo en las periferias del campo con elaboración lenta en el juego interior. Regulado, paciente para atacar con insistencia, especialmente en el segundo tiempo, ejercicio que estropeó, como se ha dicho, en la puntada final.

Imposible contrarrestar una crisis con una igualdad, en particular contra el club costeño, que pese lo empeñoso, navega entre incertidumbres e indisciplina, cuyo único argumento ofensivo pasa por las galopadas de Mena, o los esporádicos arrebatos técnicos de Vladimir Hernández. Cuanta falta hace el conflictivo Luis Quiñones. (¿aceptaría usted en su equipo un buen jugador pero indisciplinado?)

Se reduce la capacidad de maniobra en Millonarios y solo la expectativa de Sebastián Pinto se aprecia en el ambiente, por sus antecedentes de goleador. En materia de puntos, la tabla ahoga y el entorno, en este aspecto, se impacienta. El objetivo es recuperar la calma, mejorar en los resultados y poner la casa en orden. Hay tiempo aun, pero al lenguaje directo de Lunari hay que rodearlo de compromiso general, deponiendo egos de vestuario que hacen incompatible la convivencia.

 

 

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