Antisocial

Por: Andrés Felipe Castañeda.–

Una vez cada tanto, los medios crean villanos y dictan condenas. Inventan un espectáculo, básicamente, porque los medios tienen que informar, sí, pero sobre todo, los medios tienen que vender.

Y entonces crean la trama y la adaptan, le dan un titular lo suficientemente sonoro, la ponen dentro de una envoltura pop y la venden. Y los consumidores de información la compramos.

El caso de un joven universitario golpeado por dos punks tiene -tenía- todos los elementos necesarios para ser empacado al vacío y comercializado rápidamente: un inocente joven universitario de clase alta compartía tranquilamente en el barrio Chapinero de Bogotá con sus amigos, también de clase alta y universitarios inocentes. El estudiante de 22 años decide acercarse a un cajero automático a sacar dinero en compañía de su novia cuando fue abordado por dos punkeros desadaptados que diciendo que querían ver “sangre de gomelo” lo golpearon salvajemente hasta dejarlo en el suelo con la mandíbula destrozada. El asunto fue aún más llamativo porque da la casualidad que la novia del estudiante es sobrina de Jaime Granados, uno de esos abogados que hacen cualquier cosa por mojar pantalla. Entonces aparecieron los titulares: joven es golpeado por dos punks; punkeros atacan a estudiante universitario. La novia del joven malherido repetía que dos antisociales los golpearon por ser “gomelos”. La noticia pop se vendía sola. Los medios dieron su veredicto: pontificaron a los “gomelos” y mandaron al infierno a los “punkeros”. Los buenos y lo malos. La telenovela de la semana, completa y sin esfuerzos.

Luego resultó que no. Que no fueron los punkeros los que golpearon al pobre universitario así nada más. Que fue uno de los amigos del “gomelo” el que insultó a los dos personajes de cresta y botas militares. Que el niño rico estaba discutiendo con su novia y un habitante de la calle terció en la pelea y el universitario lo increpó, lo que provocó que los punks se interpusieran para defender al indigente. Una cadena de hechos que terminó en una riña. Una de tantas en una ciudad como Bogotá, donde en riñas se terminan matando hasta entre familiares.

Así vimos la otra cara de la moneda. La que nadie vio, o nadie nos quiso mostrar. Quedó al descubierto el afán por vender noticias a medias. Para los medios era más fácil -y más rentable- reducir la noticia a un problema de “gomelos” y “punkeros” porque resulta sencillo etiquetarlos como los “buenos” y los “malos”. Porque es fácil pintar a los “gomelos” como buenos porque se usan la ropa de marca que ven en las vitrinas de los centros comerciales y a los “punkeros” como malos porque llevan ropa que no todo el mundo se atreve a usar. Pero no, no es un problema de “gomelos y punkeros”, (la eterna analogía de “policías y ladrones”), es un problema de violencia urbana, es un problema cultural. Uno que estamos lejos de solucionar si seguimos estigmatizando de esa manera.

De tantas canciones que se me ocurrieron para ilustrar este artículo, me quedé con ‘Antisocial’, de I.R.A, una banda de punk de Medellín que lleva casi 30 años haciendo música. La canción dice, en términos mucho más sencillos y directos, lo que he dicho a lo largo de la columna: “Es algo casi cultural/que me trates de criminal/Que una apariencia te ha engañado/solo me hiciste cartelear (…) Están confundidos, no soy peligroso/Todo es un mito, ando desarmado/No soy como muestra maldito televisor (…) Llevo piel tatuada y no soy un asesino/El que no aparenta nada roba y está bien vestido”.

Y la verdad es que, en medio de toda su estridencia, hay más “punkeros” haciendo cosas por el país que los pacíficos “gomelos” que se embrutecen cada fin de semana con licor y otras cositas en los prestigiosos bares de Bogotá. Una banda, la misma que cité arriba, alguna vez organizó un concierto para reunir fondos para comprarle una casa a Fanny, una víctima de la violencia que perdió su casa en tres oportunidades, una de ellas, por culpa de un atentado del Eln y una vez más lo hicieron para ayudar a un viejo amigo punk que había caído en desgracia.

Ojalá hubiera más antisociales así.

 

@acastanedamunoz

 

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