Crisis en Caldas tocó fondo

Por: Uriel Ortiz Soto (*).–

Todo indica que el gobierno nacional no tiene ningún interés de invertir en aeropalestina, la razón creo que no requiere de mayores explicaciones, son suficientes los continuos escándalos dentro de la administración pública, para decir sin lugar a equívocos que: apague y vámonos, puesto que los caldenses somos inferiores a los designios del desarrollo y el monstruo de la corrupción continuará dominándonos hasta sorber nuestra última carta de supervivencia.

En los actuales momentos frente a los Tratados de Libre Comercio, TLC, donde Caldas es uno de los departamentos mayor beneficiado, nos encontramos totalmente estancados: el aeropuerto la Nubia, es la peor vergüenza y humillación para nuestros coterráneos, adquirir un tiquete para llegar o salir de la Nubia, además de lo excesivamente costoso, hay que hacer transbordo al aeropuerto Matecaña de Pereira.

Definitivamente la corrupción en Caldas, es el ombligo de la administración pública, allí pasa de todo, pero finalmente no pasa nada, el monstruo de la corrupción se pasea a sus anchas por toda la administración departamental, y mayor parte de las municipales, es el que da órdenes y a quién hay que rendirle cuentas de sumisión y obediencia las veinticuatro horas del día, funcionario que no cumpla con este precepto, es sacado a la calle por traidor y falto de respeto a las directrices del monstruo, que, todo los días crece con más ahínco inoculándose en las nacientes empresas y corrompiendo a quinees se inician en la vida pública.

Cuando nació la idea de construir aeropalestina, la iniciativa era totalmente viable y sana, puesto que iba a favorecer los intereses sociales, económicos y comerciales de todo el conglomerado Caldense, lamentablemente a media que fue siendo una realidad aparecieron los primeros sesgos de corrupción transportados por quienes empezaron a desarrollar el proyecto, con algunas excepciones.

Pero, lo que prendió la alarma fue la construcción de los terraplenes que se convirtieron en el festín de pillos y ladrones de cuello blanco, incrustados en la administración pública del nivel departamental y nacional, sin que a la fecha se conozca de la más mínima sanción en contra de los responsables. Se pasean y se pavonean de su fortuna mal habida, sin que nadie los moleste, antes por el contrario, disponen de un séquito de aduladores que les rinden sumisión y obediencia, mandados siempre por los agentes de la contratación.

Por eso se dice que aeropalestina, nació con el estigma de la corrupción inoculado en todos sus procesos de desarrollo. Quienes fueron sus padrinos no ahorraron esfuerzos para vender la idea ante el mundo como la gran esperanza de los Caldenses, región habitada por gentes, buenas y trabajadoras, pero, al mismo tiempo complacientes y alcahuetas, con quienes se alzan con las ilusiones de progreso.

Nuestro departamento, con el debacle de aeropalestina, está quedando muy mal ante el mundo, pero especialmente con las instituciones financieras que de muy buena fe avalaron los créditos correspondientes para sus estudios iniciales y posteriormente para su construcción y puesta en marcha de la obra.

Según expertos en el tema, desde un comienzo todo empezó mal: los estudios iniciales, adolecen de una serie de fallas, puesto que los terrenos no son lo suficientemente adecuados para que una vez construido, soporte todo el flujo de aeronavegabilidad con carga de exportación e importación y el flojo constante de pasajeros.

Pero, lo más grave de todo, es que en los actuales momentos, la gerencia se encuentra acéfala, puesto que el gobernador Julián Gutierrez, no ha encontrado un funcionario técnico que se enfrente a semejante elefante blanco, que lo único que tiene hasta ahora es un remanente de descrédito y una nómina de 30 funcionarios que se la pasan las 24 horas del día divagando, en lo que ha podido ser el sueño truncado de los Caldenses, pero que no se dio.

Lamentablemente tan dilatado proyecto, en los actuales momentos se encuentra sin dolientes, con excepción de algunos pocos dirigentes, quienes piensan que se debe seguir adelante con su construcción, no se han dado cuenta que el Gobierno Nacional, empezando por el director de Planeación, Simón Gaviria, no le ven ninguna viabilidad financiera y los organismos de crédito, ante semejante descalabro por falta de honestidad y gerencia, no van a arriesgar más su pellejo.

Hay que decir sin lugar a equívocos que la corrupción en Caldas ya tocó fondo: no se justifica que la empresa: Empocaldas tenga desde hace un año dos gerentes, puesto que el primero fue mal destituido y el gobernador por complacencia política nombró su reemplazo, ambos continúan obstaculizando las labores de dicha empresa, pero eso sí, devengando.

La industria licorera de Caldas, también se encuentra atravesando por la peor crisis de toda su historia, a tan importante factoría se le está dando un manejo politiquero; su administración se encuentra al garete y la venta de sus productos todos los días es más reducida, todo esto debido a la falta de una gerencia con experiencia en administración, producción y venta de licores, especialmente a los mercados internacionales, donde gozan de buen prestigio.

La Corporación Cívica de Caldas, entidad que ha tenido cierta credibilidad, en los últimos meses ha entrado en crisis, por la renuncia de su gerente, quién manifiesta malos manejos. A la fecha ya son varios los miembros de la junta directiva que han presentado su renuncia.

El señor Gobernador, Julián Gutierrez, consciente de la delicada situación por la que está atravesando nuestro departamento, debe organizar un cronograma de trabajo con todos los estamentos cívicos y políticos honestos del departamento, – si es que los hay-, con el fin de analizar muy detenidamente la crisis de valores de la administración, con grave incidencia en sus municipios.

Soñar no cuesta nada Señor Gobernador, pero intentémoslo, que a lo mejor nazcan bellas flores en el fango, y las billeteras de los corruptos se queden atascadas en el mismo.

 

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