El problema del SITP somos sus usuarios

Por: Ricardo Galán.—

El problema del SITP somos los usuarios. El problema no está en que los buses azules o rojos se demoren en pasar, nos toque pagar con tarjeta o no vayan por donde queremos.

El problema somos nosotros los usuarios, acostumbrados a que nos recojan en la puerta de la casa y nos dejen en la puerta del trabajo, a pagar con un billete de $50.000 en hora pico y a que apenas salimos a la calle pase la buseta.

Nos encanta el desorden. No nos gusta caminar hasta el paradero, ni hacer cola para subir al bus. No entendemos que es peligroso bajarnos en la mitad de la vía o que, por el bien de la ciudad y de todos, es mejor que haya menos buses llevando más gente y no lo contrario, menos gente en más busetas.

A los usuarios nos encanta el caos. Por eso nos cuesta trabajo aceptar que los buses tengan horario, lleven las puertas cerradas y sólo se detengan en los paraderos. Los usuarios somos perezosos.

De esa pereza se han aprovechado tradicionalmente los transportadores para atravesársele a la construcción del metro, demorar el avance de Transmilenio y embolatar el proceso de chatarrización, que es un proceso de renovación del parque automotor de servicio público que beneficia a los pasajeros y a la ciudad.

Pero como no hay mal que por mal no venga, como dirían los abuelos, el paro de buses viejos decretado esta semana por sus dueños nos está enseñando a los bogotanos que con un poco de organización y disciplina el tráfico mejora. Esta semana vamos a sufrir, pero estamos aprendiendo a identificar las rutas, horarios y paraderos del SITP, a manejar el pago con tarjeta y a entender que debemos caminar un poco y sincronizar nuestros recorridos con los de los buses para llegar a tiempo.

Gracias al paro de buses viejos estamos aprendiendo lo que no lograron las campañas de pedagogía y publicidad de la Administración Distrital.

Gracias señores dueños de los buses viejos por los favores recibidos. Ojalá el Alcalde no afloje y los usuarios sepamos aprovechar la oportunidad para mejorar un sistema en el que pasamos buena parte de nuestras vidas.

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