No más trabas al proceso de paz  

Por: Rubén Darío Mejía Sánchez.–

BOGOTA, 25 de octubre_ RAM_ Se está volviendo muy aburridor lo que está sucediendo en el país en los últimos días y es cuando se cumple y perdónenme que sea tan reiterativo al poner de ejemplo lo que decía mi abuelo y sus dichos sabios, que no eran solo de él sino de los viejos de entonces “hay gente que no raja el leño, sino que tampoco presta el hacha” y eso es lo que está pasando con un grupo de políticos y gente que tiene que ver con el país, que no da soluciones a los problemas del país y tampoco deja que otros lo hagan.

Me voy a meter en camisa de once varas y voy a hablar de algo que no ha sido mi estilo, porque no me gusta hablar mucho de las cosas negativas y mucho menos señalando a las personas directamente, sé que lo que voy a escribir en este momento me va a sumar un cuanto más de enemigos en mi contra, pero de verdad verdad no aguanto más de ver lo que sucede con los enemigos de la paz, que atacan al Gobierno y a los que quieren la paz porque si y porque no.

Yo entiendo la posición del ex presidente Uribe, por aquello del asesinato de su padre y de su hermano, pero muchos de los lectores y de quienes me conocen saben que yo también fue víctima de las FARC, por ese gran delito que se llama secuestro y que no he querido tocar en muchas oportunidades y que decir de que mi familia y principalmente mi madre tuvieron que ver ante sus ojos que propiedades que se habían trabajado y luchado fueran abandonadas, porque fueron perseguidos por la guerrilla como lo que sucedió con la negra Karina, que sacó a mi madre de sus propiedades a las que no pudo volver y así se quedó la cosa hasta su muerte.

En el departamento de Caldas, donde soy oriundo, me tocó vivir la violencia, escuchar de niño sobre los cortes de franela y escondernos muchas veces y estar muertos del susto, porque la vida de mi hermano Samuel Mejía estaba en peligro, porque los alzados en armas habían asesinado en un fin de semana que se celebraba el día de la madre a más de cuarenta personas con el famoso corte de franela.

En mi carrera periodística he tratado de estar al margen del asunto y no he querido hablar de ello y es por eso que me he dedicado a escribir de política y deportes, para tratar de hacerme el de la vista gorda con ese dolor que deja la violencia y que nos ha tocado a más de uno de los colombianos.

Siempre he mirado con esperanza cuando se habla de procesos de paz, he visto como unos han nacido con mucho deseo y otros han nacido muertos, pero ahora con más de 65 años de vida quisiera creer que las cosas se han mejorado y le pido a Dios cada mañana que antes de partir de este mundo terrenal, pueda escribir mi último Ojo del Halkón con la gran noticia de que Colombia está en paz y que no hemos tenido que vivir siempre una larga noche de terror y desconfianza unos contra otros, hijos de familias conocidas y herederos de un mismo país.

Quiero ser claro, tengo mis dudas en algunas partes, pero confío que las FARC en este momento estén mirando de manera positiva y que de verdad quieran solucionar todos sus problemas sociales por medio de la política y que el silenciar de las armas este para terminar.

Vale la pena destacar los esfuerzos que está haciendo el gobierno del presidente Santos, sea que esté equivocado o no pero tiene una buena obsesión que es la de alcanzar la paz, no sé hasta donde sea verdad que está buscando pasar a la historia de alguna manera, pero si es para alcanzar la paz, que obtenga el sitial que se merecen los grandes por buscar el bien de sus gobernados.

Es el momento que los partidos llamados de oposición se pongan serios y no hablen por hablar, sino que den soluciones y quisiera creer en la sensatez del ex presidente Alvaro Uribe y el Centro Democrático, porque es un hombre inquieto y habla de buscar el bien del país y para ello puede hacer mucho con ideas coherentes, dándose cuenta que su voz tiene autoridad que de llegar a dar ideas positivas y no guerreristas, los resultados van a ser mucho más positivos.

Qué bueno sería hacer un titular donde se diga que han pasado algunos años sin que los colombianos nos matemos unos a otros, donde haya igualdad social, donde termine el analfabetismo, donde no nos matemos en las calles porque pertenecemos a un equipo de fútbol o a otro y en donde podamos creer y buscar a Dios de la manera que se nos antoje y que respetemos las ideas los unos y los otros.

En donde los ricos piensen compartir sus riquezas con los pobres y trabajadores, dándose cuenta que sin ellos no podrían sus fortunas aumentar y los pobres que piensen diferente, en donde sean orgullosos de sus trabajos, busquen progresar por medio del estudio y no tratando de quitar a quienes tienen más que ellos de manera fraudulenta. Definitivamente esto lo arregla la igualdad social, y aquí hablaría yo y tomaría un texto demasiado valioso que es del parlamento de la película “Su Excelencia”, protagonizada por Mario Moreno Cantinflas cuando en su discurso ante las Naciones Unidas, como embajador de la República de los Cocos recordó que bueno sería que todos miráramos al carpintero de Nazareth e hiciéramos lo que pidió que hiciéramos, simplemente “que nos amaramos los unos a los otros” y es así precisamente como alcanzaríamos la verdadera paz espiritual y material, para un país bueno, rico, valioso y admirado por muchos que simplemente se llama Colombia

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