Caldas con gobernador querulante

Por: Uriel Ortiz Soto (*)

El Gobernador de Caldas, Julián Gutierrez, es conocido en todas las emisoras y demás medios periodísticos, especialmente del departamento de Caldas, por ser el único gobernador querulante que tiene el País, puesto que, quién se atreva a denigrar de su administración, es amenazado con demandas y denuncias penales, para en caso de no rendirse a sus pies y ofrecerle sumisión y obediencia,- en medio de semejante crisis administrativa-, tenga que retractarse y pedirle perdón en los Estrados Judiciales.

Conmigo te equivocaste gobernador, mis denuncias siempre llevan el sello de la verdad, y están debidamente soportadas, así me toque ir a los Estrados Judiciales, como en varias ocasiones me ha tocado hacerlo, lo haré con mucho gusto, siempre en pos de la verdad y de un ejercicio periodístico serio, que lucha constante y permanentemente contra la corrupción que desde hace varias décadas devora al departamento del Caldas.

Pero ¿qué es la querulomanía? es la afección o forma clínica derivada de la paranoia, por la cual un individuo se siente continuamente ofendido, injuriado o maltratado y, como consecuencia, presenta denuncias, quejas, y contenciosos legales en forma escrita, haciendo intimidaciones de denuncias penales, por los delitos de injuria y calumnia, sobre hechos denunciados por el mal ejercicio de sus funciones, para tratar de minimizar o desviar la acción de las imputaciones que se le hacen a través de medios de comunicación.

He leído con detenimiento y gran sorpresa el oficio No. D.G.0204, de fecha noviembre 6 del 2014, que me envía el Gobernador que, haciendo alarde de honestidad y pulcritud en la administración de nuestro departamento, se refiere en términos desobligantes contra el suscrito columnista, amenazando, con instaurar demanda penal en su contra, por los delitos de injuria y calumnia, en caso de no retractarse de lo escrito en columna de fecha reciente: publicadas por el Periódico el Andino y el Espectador, bajo el título: Crisis en Caldas tocó fondo.

Sea lo primero decirle señor Gobernador: que en dicha columna no he mencionado su nombre dentro de los actos de corrupción denunciados, que con frecuencia se presentan en el departamento de Caldas desde hace más de treinta años, con grave perjuicio para su desarrollo, progreso de sus municipios y bienestar de sus habitantes, de los cuales Usted hasta la fecha, no aparece implicado.

Sin embargo, señor Gobernador, cuando por medios periodísticos se, pisan callosidades en la administración pública, estas son el lamento de las carnaduras, que se ocultan en la conciencia de sus propios gobernantes, provocadas directa o indirectamente, por acción u omisión, de las cuales Usted, parece estar inmerso en muchos de los aconteceres de la vida departamental. Como primer mandatario de los Caldenses, Usted señor Gobernador, debe dar ejemplo de pulcritud y de grandeza, denunciando con nombre propio los nichos de corrupción, y ser el primer garante para que las denuncias que se hagan a través de respetables medios de comunicación, en lugar de ser objeto de cuestionamientos y amenazas de demandas penales, se aclaren y sean puestas en conocimiento de las autoridades competentes.

Sería muy saludable, por el bien del departamento y sus gentes, que esa denuncia penal con la cual usted me amenaza, se cristalizara, para a partir de allí, dar el gran debate que Caldas necesita, – con todos los medios de comunicación a la cabeza, que han venido denunciando; señalar con nombre propio a los corrutos, varios de ellos incrustados en las administraciones, nacional, departamental y municipales, para acabar de una vez por todas con semejante desprestigio y vergüenza, que, a todos los ciudadanos de bien nos duele.

En lugar de maltratarme señor Gobernador, con toda serie de epítetos, más bien dedíquese a gobernar con eficiencia, denunciando ante las autoridades competentes y a la opinión pública, todas los nichos de corrupción que encontró al asumir el cargo de gobernador, bajo el slogan de una administración pulcra, limpia y eficiente para todos los Caldenses.

Pero permítame dar respuesta a cada una de sus apreciaciones:

1º- Es lógico que el monstruo de la corrupción viene paseándose por buena parte de la administración departamental y varios municipios, sin embargo, hay que anotar que si hay funcionarios honestos en el cumplimiento de sus deberes, pero, aceptar que en Caldas no hay corrupción, es irresponsable de su parte, y pretender tapar el sol con las manos.

2º- Para el caso del aeropuerto del café, que tanto lo molestó, simplemente lo invito a que lea el artículo publicado en la Revista Semana, de fecha: 10 de noviembre del 2014, allí están corroboradas todas mis apreciaciones, además, otros columnistas de renombre nacional se han pronunciado en igual forma.

Pero además, el día 14 de los corrientes, un muy distinguido columnista del Diario la Patria, hace un descarnado análisis, de cómo se fue incubando el robo del aeropuerto del café, hasta llegar al estado de postración y vergüenza en hoy se encuentra, cuyos autores son familias del más rancio abolengo de la sociedad Manizalita.

El descalabro del aeropuerto del café, no se resuelve desde el tinglado de bajo calibre, ni puede tampoco convertirse en el barril sin fondo, donde muchos de los dineros que se apropian, van a parar al bolsillo de pillos y ladrones de cuello blanco.

Se hace indispensable que Usted, como Gobernador, coja el toro por los cachos y denuncie con nombre propio a los autores de semejante descalabro, para así por lo menos limpiar la mala imagen, que, tiene tan importante proyecto para el departamento de Caldas.

3º- Para el caso de Empocaldas, donde hubo dos gerentes por el término de un año, lamento informarle que sobre este caso, usted señor Gobernador, tiene una demanda penal en la Corte Suprema de Justicia por el delito de prevaricato y falsedad en documentos, y así mismo la Procuraduría inició un proceso disciplinario en su contra por el mismo caso.

4º- Sobre la Industria Licorera de Caldas, de la cual Usted hace alarde de buenos manejos, quiera Dios que los designios de la divina providencia se pose sobre su factoría e ilumine a quienes actualmente la manejan, pero, le advierto que en los horizontes de tan importante destilera se avecinan grandes tempestades y es mejor que se orille para que de pronto no se moje, puesto que el paraguas de la moralización tiene más agujeros que un vendaval de plomo.

Finalmente señor Gobernador, son muchas las denuncias que me están llegando sobre deficiencias en su administración, pero, de tantas hay dos muy preocupantes: los almuerzos escolares, para niños de escasos recursos, programa que se encuentra a punto de colapsar. Segundo: la suspensión del transporte escolar que está afectando a varios municipios del Departamento. Haremos seguimiento a cada uno de estos dos casos.

 

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