Mirar de frente

Por: Andrés Felipe Castañeda.–

Hace unos días vi un video que está circulando en Internet. Lo ignoré varias veces, quizás porque en un primer momento lo consideré irrelevante o porque la información que se produce en la red se genera a tal velocidad que es imposible asimilarla en su conjunto, pero finalmente decidí verlo. El video dura poco más de tres minutos, y se trata de un experimento hecho por tres miembros de un colectivo llamado Ock TV en Nueva York. La cosa es sencilla: una persona camina por la calle y le pide a un extraño que le regale parte de su comida.

Ante una pregunta del tipo. “Tengo mucha hambre, ¿podrías darme ese pedazo, por favor?”, hay respuestas como “Tuve que trabajar muy duro para conseguirlo, comprar comida está muy caro”, o “No, vete de aquí (…) no me molestes”. El video muestra tres intentos fallidos, aunque supongo que fueron más (y supongo también que los subtítulos del video fueron benévolos con el lenguaje de rechazo, lo cual infiero, por supuesto, porque yo no hablo inglés). Luego, dos de las personas que antes pedían comida, se acercan a un habitante de la calle y le regalan una caja con algunas porciones de pizza. Unos minutos más tarde, el tercer integrante del colectivo se acerca al hombre y le pide un pedazo de pizza. “¿Tienes un pedazo que te sobre?”, “Claro”, responde el hombre, y abre la caja para compartir la comida. Cuando el miembro de Ock TV le pregunta si no le importa compartir su comida, éste niega con la cabeza.

Tras cruzar unas cuantas palabras, el muchacho se levanta, agradece al hombre su generosidad y le entrega algunos billetes antes de irse. Éste, aún con la caja de pizza sobre las rodillas, empieza a llorar.

Yo creo que el resultado del experimento es importante por dos cosas. El primero es la universalidad: pocas cosas hay tan universales como el hambre, que ha de sentirse igual en Nueva York o en Bogotá. La segunda es porque evidencia que el darwinismo persiste, pese a eso que llamamos evolución y que, quizás (este es un argumento estrictamente político que probablemente cualquier científico podría refutar fácilmente) nuestro instinto animal en muchas ocasiones se impone sobre la razón y la humanidad: la ley según la cual el más fuerte sobrevive y el más débil perece, esa afirmación sobre la cual está sustentada la creencia de la supremacía racial que dio origen al fascismo.

Al respecto hablaba con una antropóloga, que me decía que estamos tan acostumbrados a esa competencia que no importa respetar al otro, sino sobrevivir al otro. Vemos en el otro a un enemigo y olvidamos que con el otro compartimos un espacio físico: una estación de transporte, una calle, una oficina, un edificio residencial. Yo creo que una de las secuelas de la modernidad es que hemos perdido nuestra capacidad de vernos a través del otro, de “ponernos en los zapatos de otro”. Hay cosas que se nos han olvidado, como no juzgar y ser amables. Son ese tipo de cosas que nos enseñaban a la par con el Padrenuestro y el Himno Nacional las que hemos relegado al olvido y las que, quizás, deberíamos retomar si es que de verdad, como sociedad queremos aportar a la construcción de la paz.

El video finaliza con una frase: “Nunca mires a nadie para abajo a menos que lo estés ayudando a levantarse”. Ese es el principio básico de la solidaridad, tan mal ponderada en nuestra sociedad tan clasista, tan propensa a la caridad, ese acto que es todo lo opuesto a la solidaridad y se hace desde la arrogancia del que tiene (o cree tener) más, que se hace “desde arriba”, y, en fin, desde la lástima. Yo creo que la solidaridad es necesaria, porque esta se hace entre iguales y viéndose reflejado en el otro, sin superioridades. Y eso es importante y valiosa: porque la solidaridad requiere mirar de frente.

Notas:

  1. Para las Farc es una “actitud incomprensible” que las comunidades indígenas del Cauca se opongan a su accionar. Para Timochenko, la condena contra milicianos de las Farc por asesinar dos líderes indígenas es una “arbitrariedad” (como si hubiera algo más arbitrario que matar a una persona porque no está de acuerdo con uno). Los chistes se cuentan solos.
  2. #AmableRecorderis Pues si: la Señorita Huila no sabía quien fue Nelson Mandela, pero Luis Carlos Vélez no sabía quién es Diosdado Cabello.

 

@acastanedamunoz

 

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