Prevención y detección del fraude, una práctica que gana terreno entre las empresas colombianas  

  • Según estudios, el fraude financiero se encuentra dentro de los cuatro tipos de crimen económico que más afectan a las compañías en el país.

La preocupación por encontrar cada vez más mecanismos sofisticados para la detección, prevención y lucha contra el fraude está creciendo entre las empresas colombianas. En el mercado nacional las compañías y entidades son cada vez más conscientes del peligro que representan las conductas fraudulentas no sólo en términos financieros sino de impacto reputacional y en la sociedad. Soluciones disponibles en el mercado, como la que ofrecen compañías como SAS, proporcionan un enfoque híbrido, que combina las reglas de negocio y la analítica avanzada con el objetivo de mejorar la estrategia de prevención y detección del fraude. Se trata de una nueva perspectiva que aborda esta problemática desde todos los frentes, entregando alertas a tiempo sobre amenazas, tendencias, tipologías y riesgos.

En el país, el sector bancario se destaca como el que más está utilizando soluciones antifraude enfocadas a medios de pago, transacciones electrónicas y expedición de tarjetas de crédito o débito. El sector asegurador, por su parte, es uno de los que está empezando a tomar iniciativas en el tema, aunque por lo pronto resultan insuficientes los avances en el propósito de lograr detectar a tiempo los peligros y amenazas.

“Colombia está avanzando hacia una conciencia de la prevención del fraude, no obstante, los defraudadores utilizan técnicas cada vez más sofisticadas y funcionan de forma descentralizada, es decir, hoy en día no necesitan conocerse personalmente, son capaces de operar como bandas organizadas comunicándose por teléfono e internet”, comenta Raquel Guillot, experta en fraude de SAS para Latinoamérica y experta en asuntos relacionados con prevención de riesgos y fraudes en los negocios. La vocera de la compañía pionera en soluciones de analítica de negocios explica que este panorama genera una necesidad de contar con un enfoque holístico y exhaustivo que permita extraer de las bases de datos actuales información verdaderamente relevante para detectar los casos y evitarlos a tiempo.

Según la Encuesta de Fraude en Colombia 2013 hecha por la firma KPMG, el fraude financiero se encuentra dentro de los cuatro tipos de crimen económico que más afectan a las compañías en Colombia y ha causado un daño en cifras cercano a los 1.800 millones de dólares. Por otro lado, el 90% de los casos de este tipo de crimen se detectan un año después de haberse realizado el ataque, lo cual impacta a la sociedad colombiana, generando pérdida de oportunidades de crecimiento en las compañías, inversiones que se estancan o se pierden y, en última instancia, desaparición de unidades de negocio y, por ende, de empleos.

Las soluciones antifraude de SAS

Ante este panorama es que compañías como SAS se enfocan en avanzar hacia modelos de enfoque híbrido de detección de fraude, un método innovador y avanzado de análisis que emplea diversas técnicas para detectar incluso a los defraudadores más hábiles, involucrando tácticas tradicionales como reglas de negocio, que combinadas con detección de anomalías, modelos predictivos y análisis de redes sociales, genera alertas acertadas de acuerdo a calificaciones y trazabilidad para mejorar la asertividad y estadísticas de seguimiento y control. Este enfoque es capaz de proporcionar un conocimiento estratégico sobre amenazas, tendencias y riesgos, entregar a las empresas una visión holística de comportamiento fraudulento y probar, simular e implementar modelos y reglas que se puedan implementar con mayor rapidez en las organizaciones. “Hoy en día las empresas necesitan tener una dimensión completa de qué tan vulnerables son ante conductas fraudulentas. La analítica sin duda les permite generar mejores alertas, disminuir falsos positivos y tener un equipo de investigadores más eficiente”, comenta la representante de SAS.

Uno de los enfoques de la prevención y detección analítica de fraude, es el análisis de redes sociales y el compartir información con su sector. “Sin ignorar la actual regulación de protección de datos, si el trabajo del delincuente es cometer fraude no lo hará únicamente en una entidad bancaria, irá a un grupo de diez o más bancos con una conducta similar, es por eso que compartir información con empresas del mismo sector, permitirá estar enterado de la conducta recurrente del defraudador, enviarlo a una lista negra y evitar la reutilización de datos”, señaló la experta en fraude. El análisis de redes sociales establece infinidad de vínculos entre agentes que hacen parte de comunidades. Por ejemplo, descubre varias personas involucradas en una misma transacción o varias transacciones asociadas a datos como la misma dirección o teléfono, entre muchas otras alternativas.

La automatización de la prevención de fraude ha permitido a las compañías descubrir que el problema puede tener más profundidad. De hecho los especialistas opinan que el análisis es capaz de cruzar información externa e interna lo cual tiene un valor incalculable. “En definitiva, las compañías colombianas necesitan seguir avanzando en materia de prevención de fraude, queda un camino por recorrer y lo que sigue es pasar de procesos manuales a procesos automatizados con el fin de eliminar errores humanos y suplir la falta de gestión de alertas que de no ser tratadas, provocarán una pérdida mayor”, concluyó Raquel Guillot.

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