2015 un año político con expectativa de paz  

Por: Rubén Darío Mejía Sánchez.–

BOGOTA, 28 de Diciembre_ RAM_ Es mucho lo que se espera de que los grandes nubarrones que hay sobre el país desaparezcan y que el año que comienza sea de grandes perspectivas, tras un año que terminó con un país en conflictos políticos y en donde no se ha podido ratificar la paz que es el anhelo de todos los colombianos.

Todo el mundo quiere que el nuevo año lo que traiga sean cosas positivas, que los diálogos de La Habana tomen forma y que las desigualdades sociales puedan solucionarse porque a pesar de lo que dice el Gobierno, en Colombia cada vez hay más pobres y un grupo mínimo dueño de toda la riqueza.

Son grandes los retos para el 2015 en materia económica, de salud, educativa, de seguridad y en el campo social, todavía los campos están sin habitar totalmente por el miedo de la violencia que ejercen los grupos armados al margen de la ley, y en todo el país la desconfianza de una justicia, que como decía en una oportunidad se ha vuelto solo para los de ruana, son miles de ciudadanos los que están en las cárceles, sin oportunidad de rehabilitación y de una verdadera justicia, pero son más los delincuentes de cuello blanco los que andan por las calles de las grandes ciudades y pueblos.

No se ha legislado seriamente sobre un tema bastante grave como es el de castigar a los borrachos que provocan accidentes de tránsito y los jueces dan como regalo a los infractores, las casas por cárcel sin importarles que hayan cegado vidas inocentes y valiosas de gente que trabaja por el bien del país.

En un pequeño recorrido por la provincia colombiana, pude darme cuenta que el ciudadano de a pie definitivamente no cree en los gobiernos, locales y centrales, y mucho menos en las autoridades, pues a pesar de lo que dicen en los comunicados y anuncios de prensa, se sienten desprotegidos y creen que la situación del país no es la mejor en estos momentos.

Se ve como la Policía ha perdido prestigio y credibilidad y como desde allí el trabajo de los honorables padres de la Patria se considera nulo y es por ello que esperan que en el año que se inicia la elección de los nuevos gobernantes locales sea acertada, porque consideran que lo que han hecho hasta el momento no es digno de una excelente calificación.

Si, 2015 es un año político en Colombia, se van a elegir a los gobernantes locales y es posible, esperamos que esté equivocado, que las tareas legislativas se queden en veremos por tratar de coger fuerza en las regiones, que puedan traducirse en el apoderamiento del poder político que es lo que a muchos les importa.

Son muchos los retos para el nuevo año, el presidente Santos debe de estar pegado del Todopoderoso esperando que los negociadores de La Habana den la última palabra y que no suceda lo que han hablado muchos analistas cuando dicen que unas conversaciones de paz tan largas, pueden llegar a un verdadero fracaso.

Dicen que se ha avanzado mucho en estas conversaciones, y de esto solo tienen la verdad los que forman parte de la mesa de La Habana, aunque para decir verdad, uno a veces se queda estupefacto al ver los personajes que por parte de las FARC viajan al país de Fidel, como lo que acaba de suceder, quien hubiera creído que uno de los hombres más sanguinarios de ese grupo guerrillero como es alias “Joaquín Gómez”, fuera a salir de la selva para estar frente a frente con los negociadores del Gobierno.

No se ha recibido con mucha satisfacción la visita de muchos bajo el lema de “Víctimas”, porque si nos ponemos a ver y sin dar nombres, muchos de los que han ido a La Habana en esa calidad no tienen nada que ver.

No quiero ser pesimista, quiero lo mejor y como he comentado más de una vez, una de mis grandes felicidades antes de irme de este mundo terrenal sería saber que en mi país se ha terminado una guerra fratricida que de verdad no debió existir.

Qué bueno que los medios de comunicación volviéramos a recuperar la credibilidad que hemos perdido, que cumpliéramos con el verdadero apostolado para lo que estamos y no siempre favoreciendo a los grandes poderosos y dueños de los capitales que hay en el país y que nos dedicáramos a educar, a mostrar las cosas positivas y a hacer que ese cuarto poder tenga el porqué de ser.

Que no sea la frase de siempre, que sea una gran realidad, que el nuevo año sea de felicidad y bendiciones para el pueblo colombiano.

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