En Colombia hay árbitros incapaces y bien apadrinados: Esteban Jaramillo

Por: Édgard Hozzman.–

Londonderry New Hampshire, 10 de Diciembre ­_RAM_ El mayor susto en la vida de Esteban Jaramillo lo tuvo la noche del 18 de octubre de 1998. Aunque un juez sin rostro solicitó su captura, los sabuesos del CTI sabían que comentaría el partido Santa Fe Envigado en El Campin. Los tipos, muy tranquilos se gozaron el partido, tuvieron tiempo para degustar los palitos de queso, la lechona y el maní que venden en el estadio. Comieron hasta mazorcas en las afueras y cuando el comunicador se disponía a marcharse a su casa, lo detuvieron.

Le comentaron que todo obedecía a una investigación en su contra por enriquecimiento ilícito, por haber recibido 12 millones en publicidad de la cuestionada en ese momento, Drogas la Rebaja.

Y sin más contemplaciones lo llevaron a dormir en un calabozo de la fría bogotana. Por las mismas acusaciones, Vicente “el gallego” Blanco, que en paz descanse, también fue detenido.

Era común en esos tiempos que la cadena anunciara en los partidos de fútbol y aunque las cadenas radiales, los periódicos, revistas y diversos sistemas de comunicación recibían publicidad de esa empresa, sólo a los comentaristas deportivos los detuvieron. Es lo que los juristas con la reconocida frase: “les cayó el peso de la Ley”.

El país entero conocía a Esteban por sus comentarios en Caracol, Todelar, RCN y el noticiero TvHoy. Era una gran figura pública en ese momento y serviría como “chivo expiatorio” para aplicar el rigor de la Ley y buscar el escándalo noticioso, que en definitiva se logró.

Esteban soportó con estoicismo la pena y el paso por las cárceles colombianas para darle el gusto a la Justicia, que puede darse el lujo parar –como lo hace ahora—hasta dos meses, sin que nadie les pueda decir nada. O, de tener un carro, pagado por los colombianos, para que los hijos de los magistrados hagan cochinadas en la calle, regañen a los policías y los amenacen con despedirlos. Es la controvertida justicia que deja libres a los borrachos y culpa a los muertos.

Esteban Jaramillo es un profesional serio y objetivo, un periodista que afrontó con dignidad ese momento difícil, donde fue abandonado y cuestionado por colegas y “amigos” que lo condenaron antes que los jueces de la República. Su estructuración, fe, familia, amigos sinceros y colegas éticos fueron su fortaleza en las angustias que tuvo que vivir.

Sin ningún egoísmo, por ejemplo, recomendó a Carlos Antonio Vélez a Armando Moncada Campuzano, quien había viajado a Manizales a contratarlo, oferta que no aceptó y cedió a Vélez.

A diferencia de algunas “estrellas” del periodismo deportivo, Esteban hoy le agradece a quienes le dieron la primera oportunidad y a quienes no lo abandonaron en los montos difíciles como Javier Giraldo Neira y Jorge Eliécer Campuzano, dos Maestros y señores del periodismo deportivo, Yamid Amat y Juan Gossaín, profesionales que lo apoyaran y creyeron en su palabra.

Admira la ética, sapiencia, profesionalismo y ética del Ingeniero Hernán Peláez, se declara católico apostólico y romano, se divierte escuchando La Luciérnaga, sueña con meterle un gol a Higuita y se siente proyectado a través de hijo, Luis Felipe Jaramillo, periodista deportivo de Caracol Televisión y Blu Radio.

Como buen comentarista deportivo, Esteban es claro al hablar sobre los equipos, los jugadores, los futbolistas, las empresas y hasta los árbitros, muy controvertidos en Colombia.

–¿Cuántos años hablando de fútbol?

–Desde niño. Mi pasión es el balón, a mi mundo lo anima la ambiente de la fiesta del fútbol y los micrófonos

–¿En el colegio cuál era su puesto en el equipo?

–Diez, armador. Aún juego con los veteranos.

–¿A qué portero le hubiese gustado meterle un gol?

–A René Higuita, por la admiración que tengo por él. De rabona y al rincón.

–¿Tiene en su casa un balón firmado por algún personaje?

–No colecciono ni camisetas, ni balones, ni autógrafos. Lo mío es lo que he visto y vivido en las canchas, estos momentos están en la eternidad de mi memoria.

–¿Quién le dio la primera oportunidad en radio?

–Javier Giraldo Neira, como entrevistador en Todelar Manizales. Quien me dio el primer cambio como comentarista fue Jorge Eliecer Campuzano.

–¿Cuándo y en dónde hizo su primer comentario de fútbol?

–En Caracol Manizales.

–¿Se pierde la objetividad cuando juega el equipo de su alma?

–Ya superé ese trauma.

–¿El mejor jugador que ha visto?

–Dos: Pele, a nivel internacional y Willington Ortiz en Colombia.

–¿Cree que James Rodríguez es un fenómeno?

–Es una estrella con proyección mundial. Un ídolo con mayúsculas, un ejemplo para las nuevas generaciones.

–¿Cuántos madrazos cree que se dicen en un partido normal?

–“Mil madrazos y tal vez me quedo corto además de los mil escupitajos”.

–¿Cuál ha sido el mejor gol que ha visto?

–Varios: en orden cronológico, el de Andrés Escobar a Inglaterra en el 88, el de Rincón a Alemania en el 90 y el de Rodallega, de Chilena, a Perú, en 2005.

–¿Cómo haría su selección ideal de todos los tiempos en Colombia?

–René Higuita -Diego Osorio- Henry “la mosca “Caicedo- Andrés Escobar- Carlos Mario Hoyos-Freddy Rincón – Leonel Álvarez -Carlos Valderrama- James Rodríguez- Falcao García y Willington Ortiz.

–¿Cuánto cobró por su primera cuña?

Más que cobrar fue un canje con la Droguería “44-44” de Manizales, un champú, un jabón, una crema dental, un desodorante y unas cuchillas de afeitar. Era tan lampiño que cada cuchilla duraba 2 meses.

–¿Cómo comenzaron sus problemas judiciales?

–Por unas cuñas de Drogas la Rebaja (12 Millones en 10 años). Muchos colegas habían hecho la misma transacción. Yo facturé, cobré, pagué impuestos, pero la Fiscalía no aceptó mis explicaciones.

–¿El mismo día que lo detuvieron a usted también lo hicieron con Vicente gallego Blanco? ¿Habló con él?

–A gallego Blanco, lo detuvieron unos días antes. A él le valieron los argumentos, a mí no.

–¿Cómo fueron esos días?

–Los afronté con dignidad, sin autocompasión, sin depresión, leyendo y escribiendo, lo más importante, mi fe en Dios, él le dio vitalidad mi ser.

–¿Después de esta experiencia como hizo para retornar su actividad periodística?

–Con el mismo cariño y humildad del primer día, trabaje con La Voz del Llano, en Radio Melodía me abrieron las puertas, regresé a la que fue mi primera casa radial, Todelar, me llamaron del Canal Capital y también, Yamid para CM&, para estas empresas y a Yamid, mi eterna gratitud.

–¿Lo respaldaron sus colegas?

–Quienes me conocen lo hicieron y me creyeron.

–¿Quién lo trajo a Bogotá?

–Pacho Restrepo a RCN. Llegué muy ilusionado de Cali a trabajar con Carlos Antonio Vélez. Perdí el amigo y gané un adversario. Nunca supe por qué.

–¿Cómo influyó en usted Javier Giraldo Neira?

–Fue mi maestro, mi guía.

–¿Carlos Antonio Vélez o Iván Mejía?

–Muy buenos los dos pero prefiero a Peláez, a Javier Hernández, Giraldo Neira, trapito, Mao y a Wbeimar, de la vieja guardia; cada quien con su estilo. De la nueva generación Al Patrón Bermúdez, el colombiano, no el argentino de Espn; a Cadavid   y Arango de RCN. A mi hijo lo juzgan ustedes.

–¿Vélez le agradeció la mano que usted le dio en su momento?

–Él no lo sabe, que fui yo quien lo recomendó con, Armando Moncada C, quien viajo a Manizales para contratarme, oferta que no acepte por mis estudios. A Moncada Campuzano, le recomendé a Carlos Antonio argumentándole que era un muchacho capaz, versátil, bastante recursivo en el micrófono. Lo contrató para Caracol, no me arrepiento, no me equivoqué.

–¿Cómo llegó a la docencia universitaria?

–Quería retro alimentarme. Me interesaba mucho la percepción de la vida de las nuevas generaciones, sus ilusiones y fantasías. Fue una linda experiencia la que me comprometió a prepararme cada día más para no defraudar a mis alumnos.

–¿Qué estudio y dónde?

–Administración de Empresas en la Universidad Nacional.

–¿Escucha La Luciérnaga?

–Todos los días. Son artistas, mis amigos, ellos le da un toque alegría y esparcimiento a los colombianos. Es el mejor programa de la radio colombiana.

–¿Es espiritual o religioso?

–Espiritual y religioso. Tengo dos hermanos sacerdotes. Soy católico, apostólico, romano, creyente firme sin dudas, con fe en Dios.

–¿Cuál fue su modelo como periodista deportivo?

–De todos aprendí algo. En mis comienzos Giraldo Neira y José Fernando Corredor, luego Mao, Oscar Restrepo, escuchando a Hernán Peláez me gradué. Juan Gossaín fue mi gran maestro, confidente y amigo, mi admiración, respeto y eterna gratitud para él.

–¿Cuál fue su primera participación en televisión y quién lo recomendó?

–En Tv Hoy. Andrés Pastrana, Luis Alberto Moreno y Aris Vogel me abrieron las puertas en TV Hoy.

–¿Son objetivos los periodistas deportivos?

–Muchos lo son. Otros no tantos, los dominan la pasión, los intereses y los patrones.

–¿Por qué la gente ve más las transmisiones de Fox que las de RCN?

–Quizás porque los argentinos son el producto original. En Colombia copian mucho. Le abono a Caracol que tiene personalidad.

–¿En su casa le dicen, por favor no hable más de fútbol?

–Si me silencian en la casa, adquiero un carro, le pongo un parlante y me voy a comentar para quien me quiera oír. Además no vuelvo a comprar mercados.

–¿Dónde hacen la mejor bandeja paisa?

–Donde hay un paisa hay una buena bandeja.

–¿Lo han confundido con el ministro y economista Esteban Jaramillo?

–No, nunca. Mi respeto para el ilustre personaje de las etapas iniciales del siglo pasado. En la Universidad me lo recordaban bastante.

–¿Colecciona revistas deportivas?

–Coleccionar revistas, videos, libros y literatura del fútbol, es apasionante.

–¿A cuántos mundiales ha asistido?

–A siete mundiales de mayores y tres juveniles.

–¿La radio de hoy es irreverente y vulgar?

–Lamentablemente sí, hay algunas pocas excepciones.

–¿Escucha música Colombiana?

–Salsa a la lata, tangos, boleros, uno que otro vallenato, para rencontrarme conmigo y reflexionar, música clásica.

–¿Colombia le debe hacer una estatua a la mujer que golpeo “el bolillo” Gómez?

–Por más coyuntural que haya sido para el cambio de timonel en la selección, ella no merece ese reconocimiento. Es un clon del “bolillo”. ¿Leyeron la entrevista que le hicieron en El Espectador? La mujer en general, si merece una y mil estatuas.

–¿Qué le gusta de Pékerman?

–De Pekerman todo. La identidad que ha logrado con el grupo, el que le cree, el respeto por el jugador, la óptima elección de futbolistas, sus planes sin fisuras, los resultados, el fortalecimiento de la imagen de nuestros futbolistas ante el mundo. Además el haber logrado la independencia de gente tóxica que tanto daño ha hecho al fútbol.

–¿La ambición por el dinero fregó a Falcao?

–El infortunio de las lesiones lo ha perjudicado, sin embargo su fe en Dios lo fortalece. Eligió seguridad presente y futura por encima de la gloria. Creo que la gloria no existe.

–¿Quién le ha metido un gol?

–Muchos. No hay portero en esta dimensión con la valla invicta.

–¿Cuántos autogoles se ha hecho en la vida?

–Uno; lo lamento y me arrepiento.

–¿En qué partido le gustaría volver a estar?

–Colombia- Argentina. La felicidad de ganar otra vez en un placer infinito.

–¿Se maneja bien el fútbol en Colombia?

–En la federación y Dimayor si, en muchos clubes no.

–¿Por qué hay tantos árbitros tan controvertidos en Colombia?

–Incapaces y bien apadrinados.

–¿Entiende porque cuando Pitaba Oscar Ruiz siempre perdía Santa Fe?

–No era Ruiz, era Santa Fe que, antes del último título, prometía y prometía y no cumplía.

–¿Qué ha sido lo más escandaloso del fútbol colombiano?

–La muerte de Andrés Escobar en el 94 y la del árbitro, Álvaro Ortega en el 89.

–¿Se escandalizo cuando Álvaro González, presidente de Difútbol, dijo que al parecer la condición para ser árbitro profesional en Colombia, era ser homosexual?

–No me escandalicé porque respeto conductas y gustos.

–¿Qué piensa cuando se mata a alguien por una camiseta?

–Siento tristeza e impotencia, este es el cáncer del fútbol.

 

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