Las ollas podridas de la cocina colombiana  

Por: Eber Patiño Ruiz.–

No se puede echar para atrás esta medida cautelar para los implicados en el caso de lavado de activos de la empresa Goldex, pero tampoco se debe olvidar que son muchas las empresas que están dedicadas a este negocio. Un caso resiente, el sonado tema del cartel del papel higiénico entre empresas extranjeras y colombianas: (Productos Familia, Colombiana Kimberly Colpapel, Papeles Nacionales; Drypers Andina, del grupo chileno y Papeles y Cartones del Risaralda) quienes durante varios años monopolizaron el mercado de sus productos y por supuesto, los que pierden son los consumidores finales y todo se dio gracias a las denuncias de los medios de comunicación, porque parece extraño que los voceros del gobierno no se atreven a denunciar estas prácticas ilícitas; les da miedo comprometer su estabilidad laboral, no tienen la fuerza y el carácter moral y ético, porque están amarrados a decisiones de personas poderosas detrás de sus puestos. Ni hablar de Interbolsa, el mayor descalabro financiero de la historia resientes del país, donde estaban involucrados los ahorros y las inversiones de gente honesta y trabajadora, pero a estos señores (Rodrigo Jaramillo y Juan Carlos Ortiz ) les importó un bledo la buena fe de sus socios y ocurrió la debacle anunciada por muchos expertos economistas que ventilaron la creciente burbuja, pero ni el ministro de hacienda y sus subalternos parece que no les llegó la noticia sino cuando estalló la bomba, y entonces ahí si pusieron todo su maquinaria a señalar a los culpables, porque ahora si estaban todos estaban libres de culpa. Ni hablar de los señores Nule y los hermanos Moreno, que da vergüenza ajena con los capitalinos. Tampoco profundizar en el capítulo cerrado de la cárcel de Tolemaida, como bien lo denunció la revista Semana quien se llevara el premio nacional de periodismo por esta exhaustiva investigación en el 2011.

Cabe una pregunta ¿Por qué los entes de control del estado como: la Contraloría, la Procuraduría, todas las superintendencias, nunca denuncian las irregularidades que se comenten en las empresas? La información siempre llega por una tercera persona, y es común escuchar después de darse la noticia y destapar las ollas podridas, que estaban en proceso de investigación y que se filtraron las fuentes.

Es una burla de las autoridades al país. Porque desde el momento mismo de empezar con las supuestas investigaciones no cerraron la llave y cortaron de tajo los hechos para corregir de una vez el mal, pero al parecer, el modus operandi en Colombia es al revés, dejan que las cosas sigan como si nada a sabiendas que están haciendo un daño irreparable a la nación y a la sociedad.

Pasó con el sonado caso del carrusel de los magistrados de las altas cortes y después de que la mayoría obtuviera su beneficio pensional por millones de pesos, entonces si se actuó como ordenaba la ley hacer las investigaciones de rigor y se dieron a conocer los nombres de los beneficiarios.

También se dio hace varios años atrás con la EPS SALUDCOOP y la caída del imperio montado por el señor Palacino que puso en jaque todo el sistema de salud del país. Durante muchos años todos sus altos funcionarios nunca se preocuparon por la salud de los miles de afiliados sino por recibir sus millonarios suelos y el desplome se produjo en el momento que nadie lo esperaba, porque todos los directivos argumentaron en su defensa no tener velas en el asunto, salvo que cumplían órdenes como cualquier empleado.

Pero detrás de la caída de SALUDCOOP también se abrió otra olla que explotaba por sí sola, y la onda explosiva de la EPS terminó por botar la tapa. Se trataba del negocio multimillonario de las empresas productores de fármacos y la manera delictiva como tenía monopolizado el mercado. Pastillas de uso común como el acetaminofén o la aspirina, que bien pueden costar 200 pesos, tenía un sobre costo del 150 por ciento; droga utilizada para pacientes con enfermedades como: cáncer, leucemia, hepatitis etc, terminaron sus días a la espera de los medicamentos más caros del mundo.

Ahí no acaban las historias de vaqueros, falta una que tiene raíces tan fuertes como el roble, y tiene que ver con el contrabando a ojos abiertos por las autoridades de las aduanas en los puertos del pacífico y el atlántico.

Miles de contenedores llegan al país todos los días a los puertos y es una tarea imposible desde el sentido humano revisar uno por uno, ese si es el verdadero caballo de Troya de los contrabandistas, pueden decomisar dos o tres tracto camiones, pero cien o doscientas al mismo tiempo, implicaría parar la economía del país para ver que llevan dentro y eso no encaja con la dinámica del comercio.

El gobierno anuncia con bombos y platillos que le está ganando la guerra al contrabando de licor, al cigarrillo, a los dulces, a la leche en polvo, al calzado, a la ropa, a los electrodomésticos; pura bulla mediática para no decir la verdad del pulpo que tiene a sus espaldas y de los poderes económicos que sustentan este mercado ilegal que produce más dinero que el mismo petróleo que se extrae de los pozos de Cusiana en el Casanare.

Y si de grandes obras de infraestructura se habla y no se puede echar reversar, la campeona es el túnel de la línea seguida de la doble calzada Bogotá – Tunja y en remojo la ruta del sol. Y el problema no es la obra, sino la manera como se hace el contrato que es por licitación pública, que termina adjudicándose siempre a dedo y que el que menos oferte es el ganador, pero una vez iniciada las obras, no se puede echar para atrás el contrato por las cláusulas de cumplimiento y ejecución que es mejor inyectarle más dinero a la obra que pararla y esa parece ser una artimaña fraguada entre los contratistas y los funcionarios del estado para poder sacar ventaja económica y la corrupción en este tipo de megaobras está a la orden del día.

Ni las apuestas se salvan de este prontuario escandaloso que da cuenta de lo ineficiente e ineptos que son algunos funcionarios del estado apostados en los ministerios y demás empresas estatales. Se podría decir entonces que la señora Enilce Lopéz alias (la gata) es la zar del chance y las puestas del departamento de Sucre y gran parte de la región caribe. Durante años las quejas y reclamos de las irregularidades cometidas por la empresa Aposucre de la que es dueña y señora la gata, ningún órgano de control del estado se hizo presente para atender el clamor de los ciudadanos sucreños. Parecía un muro de Berlín difícil de derribar y poder llegar hasta la señora Enilce y ponerla en cintura con la justicia. Hoy todavía la señora López goza de ciertos beneficios pese a que fue condenada a 37 años de cárcel por homicidio, sus abogados siempre están mostrando los dientes como leones hambrientos tratando por medio de contrademandas lograr que su defendida no ponga un pie en la cárcel y parece que lo han logrado hasta ahora, porque la señora Enilce por sus graves quebrantos de salud no puede salir de la clínica la Asunción de Barranquilla.

Es una verdadera función de circo donde siempre sale un payaso al ruedo para entretenernos mientras dura su función, para darle paso a otro colega, que en el caso colombiano cada cierto tiempo aparecen en escena unos espectáculos para alquilar balcón, hoy el zar del oro nos deslumbra con sus jugadas maestras, mañana será el zar de la leche, de los celulares, de las llantas, de las motos, los carros, los cepillos de dientes, cualquiera que le toque el turno, dejará ver que en nuestro país se cumple al pie de la letra lo que desde la antigüedad los Romanos conocía a la perfección y fue el pilar de su imperio “al pueblo hay que darle pan y circo”

Ahora solo esperemos que pase esta función y preparémonos para las siguientes que van a estar mejores.

 

 

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