Entre polarización y odio

Por: Rubén Darío Mejía Sánchez.–

Bogotá, 15 de Febrero_ RAM_ Lo está matando al mundo actual sin lugar a dudas es la intolerancia, todo el mundo quiere tener la razón y todo el mundo cree tener la verdad absoluta y es cuando queremos terminar con nuestros semejantes por una u otra razón, por racismo, por ideas políticas o por creencias religiosas, ya no tenemos tolerancia y siempre creemos ser portadores de lo absoluto.

Cuando era niño, escuchaba una novela en la radio que era la de mayor sintonía en el momento que se llamaba “Kalimán” y este personaje que era interpretado por Gaspar Ospina, uno de esos pocos dramaturgos valiosos del país, le decía a su compañero de luchas y de viajes el pequeño “Solin” que era interpretado por Erika Krum, la dama de las voces en el momento, algo que debíamos de poner en práctica en este momento “serenidad y paciencia, mi querido Solin” y de verdad que eso es lo que no existe en este mundo de carreras, en donde no aceptamos un consejo, un piropo, o simplemente lo que se llama una buena orientación y para rematar, queremos pegarnos al tiempo y hacer todo a la velocidad de la luz sin tenerle paciencia a nadie.

Todos somos responsables, por la mala educación que damos desde el hogar, la mala orientación en los centros educativos, el no buen manejo de la justicia y el mal ejemplo por parte de todos, en especial de los Gobernantes y de quienes nos dirigen, porque no solo hay fallas en la parte laical sino también sino también en la parte clerical, pues en oportunidades quienes hablan de las cosas de Dios también cometen errores garrafales, como la violación de niños y a la par con los políticos la corrupción y la deshonestidad.

En Colombia, se queda uno frio al escuchar la radio y ver la televisión, al mismo tiempo que al leer la prensa escrita, pues el amarillismo es tal que uno espera que del aparato de radio o de televisión gotee sangre y que el diario o revista deje manchadas las manos de sangre.

Se hace mucha apología del delito y un asunto de crónica roja puede ocupar el 90% del espacio noticioso y el fin para el que se ha creado los medios de comunicación no se cumple, que es la de educar, porque al terminar los informativos, se siente fastidio, odio y asco de lo que está sucediendo no solo en el país sino en el mundo. No educamos, sino que estamos formando personas cada día más violentas, personas con odio y personas insensibles a lo que pasa a su alrededor.

Lo que acaba de pasar con el asesinato de los niños en el Caquetá se pudo haber prevenido, educando a los padres y a los vecinos para evitar la intolerancia, porque como quedó comprobado, esto simple y llanamente fue un acto de intolerancia y lo que más llama la atención escomo el Gobierno y la sociedad que son culpables de lo que está sucediendo, salieron a romperse las vestiduras y ahora vale la pena esperar que se haga justicia y esperar que la detención tan rápida de los “culpables” no haya sido un falso positivo, solo con el fin de cumplir las órdenes presidenciales.

Pero esto es solo pañitos de agua tibia porque en el país están pasando cosas más graves; en la Colombia de hoy se asesina por deber un peso, porque no nos gusta la persona que tenemos al lado, porque quien va tiene una camiseta de un equipo que no es el nuestro o simplemente porque todo hay que hacerlo a nuestra manera y como la justicia no funciona, por la politiquería y las fallas actuales, debemos de hacer justicia por nuestras propias manos.

Da pena lo que sucede, vivimos en un país en donde se hace lo que nos viene en gana, como muchos de los columnistas lo hemos dicho, la justicia es solo para los de ruana y quienes tienen dinero y poder pueden cometer los delitos que sean y siempre salen beneficiados con casa por cárcel mientras que los pobres deben de ir inocentemente a las cárceles, sin que en los juzgados se muevan los procesos, mientras que allí se mueren en medio del hacinamiento y de la miseria.

Ahora al frente del ordenador o como se llama el computador, caigo en cuenta en lo que dice un colega “otra vez noticias repetidas” y de verdad que tiene razón, porque los editores de noticias pudieran dejar el formato tal como lo tienen y solo cambiarle la fecha, el nombre de los autores y el lugar de los hechos, porque el desarrollo es el mismo de los mismos, violaciones a los derechos humanos, asesinatos, atracos, violaciones, los políticos haciendo leyes cada día iguales sino que se hagan cumplir las leyes actuales y un ex presidente que no quieren dejar de ser presidente y que quiere ser protagonista de primera línea, sin ocupar el lugar que le corresponde hasta hacerse elegir como Senador de la República, y en vez de ayudar con sus opiniones y un manejo de orientación positivo para la gobernabilidad del país trata de poner trabas y estar en contra de todo lo que los demás hacen.

Y ahora con el proceso de paz, que dolor de cabeza, salieron a relucir los intereses mezquinos y con ellos nos enemigos de la paz; pero vale la pena recordar que para muchos no es importante la paz, porque la guerra da mucho dinero y es el caballito de batalla para muchos políticos y gobernantes, sostenerse en el poder.

Lo he dicho una y mil veces que tengo mis dudas en el proceso de paz que se adelanta en La Habana, y tengo porque tenerlas, porque una cosa dice el Gobierno y las FARC en más de una oportunidad piden cosas fuera del contexto, que hacen pensar que una vez que otra las conversaciones se puedan empantanar y esto sería el acabose y la desgracia para un país cansado de la violencia y de la sangre por más de sesenta años.

No estoy de acuerdo con la ofensiva de la oposición, hablando mal de país y del proceso de paz en el exterior, y recuerdo cuando el presidente Uribe hablaba que quienes hacían esto eran traidores de la patria, `pero tampoco estoy de acuerdo de quienes son amigos del Gobierno y del proceso y van por el mundo sacando partido y demostrando lo positivo de lo que se hace o se deja de hacer.

Hay una frase muy trillada, “la verdadera paz sale de los corazones”, eso es cierto, pero da pena porque parece que todos los corazones de los corazones estuvieran armados y llenes de odio y asi no se hace la paz, la paz se hace entre nosotros mismos y no buscando protagonismo en el exterior, la paz se hace impartiendo una buena educación, dando asistencia en la salud, teniendo trabajo y respetando a nuestros semejantes, pero sin ser tan pesimista quiero ser claro en decir que como están las cosas, la paz no está muy cerca, así como están las cosas en Colombia.

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