¡Flores para las Farc!

Por: Uriel Ortiz Soto (*)

Que nuestra Miss Universo acepte la invitación de los narcoterroristas de las Farc, para enterarla de cómo va la negociación, es como enviarles un ramillete de flores que finalmente se marchitaran al fragor de las incertidumbres.

No me parece lo más acertado en el momento actual, máxime cuando el grupo narcoterrorista se está excediendo en sus exigencias al meterse con nuestras Fuerzas Armadas y de Policía,- pidiendo que deben ser reformadas-, instituciones que constitucionalmente no deben dejarse manosear por quienes han sembrado de terror y dolor a miles y miles de hogares Colombianos.

No es porque la Reina no tenga nada que aportar, indudablemente que sí, pero sería prudente que participara en la etapa posconflicto, mas no ahora cuando la incertidumbre cunde entre los negociadores de ambas partes, puesto que parece se está llegando a un punto tan peligroso que puede ser el de no retorno, según lo manifiestan algunos reinsertados.

Cada día que escuchamos las extravagancias de las Farc, vemos como se aleja la posibilidad de firmar un acuerdo concordante con las exigencias del País que tiene todo el derecho a reclamar de quienes han sido sus verdugos, para que se les indemnice en forma real y efectiva.

Señores del comando negociador de las Farc, en la Habana – Cuba”: vosotros que sois un grupo privilegiado de la violencia, con un cúmulo de atrocidades a cuestas, ahora pretendéis recibir del pueblo colombiano un homenaje de admiración y reverencia por todas las barbaridades que habéis cometido a todo lo largo y ancho del territorio nacional en más de cincuenta años de vida narcoterrorista: Sabed que estáis bastante equivocados

“Es bien sabido excelentísimos señores”, que después de tantos oprobios y destrucción, para reinsertaros a la vida civil pretendéis refundar nuestro Estado de Derecho, el cual ha sido construido palmo a palmo por nuestros aconteceres democráticos, aún soportando vuestras: atrocidades, veleidades y sadismos, ejercidos sin piedad, especialmente contra nuestra Colombia Rural, cuyas cicatrices están latentes en los millones de damnificados que lloran amargamente las inclemencias de una guerra que no les pertenece, ni han pretendido ser sus actores.

Sincerémonos señores de las Farc, que vuestras exigencias están muy lejos de ser aceptadas por el Pueblo Colombiano, de ser sometidas a uno de los mecanismos de participación ciudadana, tal cual pretendéis hacerlo en contubernio con el gobierno y sus áulicos, sería derrotada estruendosamente en las urnas.

Pueden estar absolutamente seguros, los comisionados tanto del gobierno, como de las farc, que el acuerdo del proceso de paz, si no es refrendado por el pueblo colombiano en las urnas, aplicando uno de los mecanismos de participación ciudadana, no va a tener ninguna valides y los esfuerzos que se han hecho, se esfumarán y todo se derrumbará como un castillo de naipes.

Los Colombianos, en los últimos días hemos escuchado el mensaje presidencial, donde vuestras “excelencias reverendísimas” manifiestan no querer ir a la cárcel a pagar por sus fechorías, ni tampoco entregar las armas; no cabe en la mente de ningún colombiano que semejantes crímenes pasen a ser autos inhibitorios de nuestra justicia: cesante, pusilánime y torticera, decepcionado a quienes han sido víctimas de tantas atrocidades, que a la fecha entre población desplazada, violencia sexual, muertes causadas, daños de infraestructuras, vinculación de menores de edad, secuestros, extorciones y chantajes, son más de quince millones las víctimas, sin contar los miles y miles de millones de pesos que por concepto de indemnizaciones deben pagarse a los oprobiados.

Se dice que vuestro grupo narcoterrorista, producto de todo tipo de delitos atroces, es el segundo más acaudalado del mundo, sin embargo, el negocio del narcoterrorismo ha sido vuestro fuerte, y que controlas en un 90% el negocio del narcotráfico: los sembradíos, procesamiento y comercialización les reportan inmensas utilidades, que se encuentran en el exterior, y es la razón de querer firmar un acuerdo de paz, para salir a disfrutar de la inmensa fortuna, conseguida con la sangre y el dolor del Pueblo Colombiano.

El verdadero proceso de paz, debe guardar un equilibrio: entere la justicia y la razón; los daños causados y las indemnizaciones que deban pagarse a las víctimas del conflicto armado; entre el daño causado y la reparación; tazado con el daño moral en un resarcimiento de tipo económico, es decir, que todo esté dentro de los posible, sin revanchas para ninguna de las partes.

Hace unos días escuchamos cinco propuestas de las Farc para la reparación de las víctimas por abusos sexuales, en este aspecto hay que ser muy realistas y deducir cómo ocurrieron los hechos: si hubo presencia de menores de edad, como en varios casos se han mencionado; si uno de los cónyuges fue asesinado, es decir, que cada caso puede tener connotaciones diferentes, sin embargo, por lo complejo del asunto es importante generalizar con el fin de señalar unos patrones claros de indemnización.

Los niños que han sido secuestrados por los grupos guerrilleros, con engaños y mentiras, para luego ser asesinados al no poder cumplir con los pesados trabajos que se les imponen, deben ser otro capítulo aparte, para que las autoridades en coordinación con las organizaciones de derecho humanos, levanten un censo, en lo que sea posible con los negociadores de la Farc en la Habana, con el fin de que informen cuantos menores de edad en los actuales momentos se encuentran en las filas de los diferentes frentes, cual es realmente su situación y en términos generales, cuantos menores de edad han ingresado en los cincuenta años que llevamos de conflicto armado.

Considero que una vez se tenga este censo, se debe hacer una convocatoria de los padres de familia para que cobren su indemnización correspondiente a cargo de las Farc.

 

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