La culpa de los demás

Por: Ricardo Galán.–

Ya son legendarias las respuestas del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro cuando se le pregunta por la solución a los grandes y pequeños problemas que afectan la vida de los ciudadanos.

Ante el auge del robo de celulares, con un nivel de violencia que ha cobrado varios muertos y heridos, respondió sin ponerse colorado, que si no queremos que nos roben el teléfono no lo utilicemos en la calle.

Cuando el video de un ciclista que era apuñalado debajo de un puente por robarle la bicicleta conmocionó a toda la ciudad, el Alcalde apenas atinó a decir que eso le pasaba por dar papaya.

Cuando los dueños de carro y motocicleta se quejan por los trancones y los miles de huecos que impiden el tráfico y ponen en peligro su vida y la de peatones y ciclistas Petro los invita a usar el transporte público. Olvida que mujeres y hombres no se suben a Transmilenio por miedo al manoseo, el chalequeo y el atraco a mano armada.

Cuando los taxistas, los de Uldarico y los de UBER se enfrentaron porque los segundos prestaban un servicio de calidad, el Alcalde le pasó la pelota al Ministerio de Transporte. Cuando el Idipron, una entidad a su cargo encargada de proteger a los jóvenes fue sorprendida dejando podrir miles de millones de pesos en útiles escolares que debió entregar a niños pobres el Alcalde guardó prudente silencio.

Y cuando se cae un puente peatonal sin estrenar construido sobre una vía pública, poniendo en peligro la vida de personas y trastornando durante una semana el tráfico de un amplio sector de la ciudad, el Alcalde y sus seguidores culparon al Ejército y sus contratistas. Puede que sea cierto, pero en donde estaban las autoridades distritales que los dejaron hacer lo que les dio la gana?

Para el alcalde, Gustavo Petro nada de lo malo o regular que pasa en la ciudad es su responsabilidad. Siempre es de los demás. De los ciudadanos que usan las calles por las que pagan impuestos. Del Gobierno Nacional, de la Policía, del Ejército, de los periodistas que lo perseguimos, de los concejales que no lo quieren o de la divina providencia.

En resumen, del desastre de ciudad que hoy es Bogotá, según Gustavo Petro, somos responsables todos los bogotanos, pero no el Gobierno de la Ciudad.

Quizá Gustavo Petro tenga razón. No debimos elegirlo Alcalde. Quienes votamos por él y defendimos su permanencia al frente de la Alcaldía metimos la pata. Tampoco de eso tiene la culpa. La culpa de haberlo elegido también es de los demás.

  Share: