Macondo, invitado de honor de la FILBo

Bogotá, febrero de 2015.– Cuando en Cien años de soledad Aureliano Segundo intenta descifrar en los manuscritos de Melquíades el futuro de Macondo, le resulta imposible desentrañar sus claves. “Las letras parecían ropas puestas a secar en un alambre, y se asemejaban más a la escritura musical que a la literaria”.

Sin embargo, no fue necesario que pasaran cien años, como en la obra, para descifrar las claves de este mundo nacido de la ficción. En 2015, la FILBo contará con Macondo como invitado de honor. Así, el universo creado por García Márquez tendrá una nueva oportunidad sobre la tierra, esta vez en un espacio netamente literario.

Razones de peso abundan para elegirlo. A un año del fallecimiento del Nobel, el mundo imaginario de Macondo se conoce hoy en todas las lenguas del mundo y su impacto en la literatura ha sido comparado por los expertos con el de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes.

Con ese argumento, del 21 de abril al 4 de mayo, este país  imaginario contará con un espacio interactivo dedicado a la imaginación del más grande escritor colombiano de todos los tiempos, y del autor de Cien años de soledad, la novela más global de los últimos siglos.

Como Melquíades en Macondo, las sorpresas vendrán de la mano del conocimiento y paralelas al asombro: en un espacio de 3.000 metros destinado a recrear este universo, se vivirá una experiencia multimedia, a través de lenguajes expositivos novedosos. Se celebrarán exposiciones alrededor del mundo mítico del Nobel. Habrá conferencias sobre su obra con invitados de talla mundial, entre los que se contarán biógrafos, traductores y editores, además de expertos que conservan su obra en la Universidad de Texas, en Austin.

Las posibilidades de la imaginación no terminan ahí. Además de las conversaciones con autores y especialistas en la obra de García Márquez, habrá un área para que los niños den rienda suelta a la creatividad a través de un recorrido interactivo, un espacio para oír la música ligada al Caribe y algo que también es determinante en Macondo: la gastronomía. De los olores y sabores da cuenta el Nobel cuando recuerda, por ejemplo, cómo “esos gustos secretos, derrotados en otro tiempo por las naranjas con ruibarbo, estallaron en un anhelo irreprimible”.

Tres curadores y tres artistas

El esfuerzo conjunto de Corferias, la Cámara Colombiana del Libro, la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá y el Ministerio de Cultura cuenta con el trabajo curatorial del gestor y director de la FNPI Jaime Abello Banfi, de la escritora Piedad Bonnett y del crítico literario Ariel Castillo.

Para ambientar este espacio imaginario y vincular a los espectadores a la experiencia de vivir dentro de Macondo, la dirección de arte de tres artistas será crucial: Santiago Caicedo, Andrés Burbano y Laura Villegas intervendrán el espacio desde sus especialidades en multimedia, medios audiovisuales, tecnología, arte sonoro y dirección artística.

Por último, el comité experto en literatura que se encargará de darle vida a la agenda académica y cultural de la FILBO 2015, estará conformado por Guiomar Acevedo y Consuelo Gaitán, del Ministerio de Cultura; Valentín Ortiz y Víctor Manuel Rodríguez, de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte; y Diana Rey y Adriana Martínez de la Cámara Colombiana del Libro.

¿Qué traerá Macondo como invitado de honor?

  • Una experiencia novedosa, a través de nuevos lenguajes expositivos.
  • Un espacio en el que lectores o potenciales lectores ejerciten la imaginación inspirados en la literatura y la obra de García Márquez.
  • Un espacio interactivo, abierto a la participación de los asistentes.
  • Un espacio exclusivo para niños y jóvenes con una muestra para visitar y una programación cultural compuesta por talleres y encuentros.
  • Un auditorio con programación cultural en donde se lleven a cabo encuentros, conversaciones y lecturas en voz alta.
  • Un espacio gastronómico y de ocio inspirado en Macondo, la cultura popular y los espacios para la imaginación.

No hay que olvidar que cuando el investigador Conrado Zuluaga decidió preguntar en todos los idiomas del mundo por Cien años de soledad, la obra cumbre de Gabriel García Márquez, se dio cuenta de que no había un solo lugar en el planeta en el que no se supiera de la existencia de Macondo. “Todo el mundo lo conoce”, dice Zuluaga, cuando refiere la anécdota. Un mérito mayúsculo si se trata de un lugar imaginario. Una razón de peso para celebrarlo en la tierra donde tuvo origen este universo.

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