Violencia contra los niños, una enfermedad nacional

Por Rubén Darío Mejía Sánchez

Bogotá, 21 de Febrero_ RAM_ Parece que hemos perdido la sensibilidad y ya nos parece normal las noticias que vemos en la televisión y escuchamos en la radio, porque los noticieros de televisión le quitaron el puesto a los otrora El Espacio, El Bogotano y El Caleño en donde al leerlos destilaban sangre, porque no hablaban sino de muerte y violencia y para más, eran los diarios con el segundo lugar de circulación.
Pero el caso que nos ocupa hoy tiene que ver con la violencia contra los niños que es pan de cada día en los informativos y parece ser que le estuviera haciendo apología al delito, sin tratar de buscar soluciones cuando de verdad está más cerca que la propagación del mismo problema.
Es mentira que digamos que el país se estremeció con el asesinato de los niños del Caquetá, porque como lo dice el poema a nosotros no nos interesa lo que pasa hasta que no nos toca en carne propia y de resto lo vemos como un espectáculo que en más de una oportunidad es aprovechado como caballito de campaña política por algunos sectores partidistas.
Lo que sucedió en el Caquetá simple y llanamente fue un acto de intolerancia entre personas, por el solo hecho de querer apoderarse de unos terrenos que no eran de su propiedad y que para ello tomaron una decisión supremamente delicada como fue hacer reaccionar a los dueños de los terrenos para que cedieran en sus pretensiones dándoles como se dice vulgarmente en lo más duro, como era quitarle la vida a los hijos de quienes no aceptaban las condiciones que ellos le ponían. Esa fue una actitud bastante delincuencial porque recordemos que es la manera de actuar de los extorsionistas, secuestradores y delincuentes de baja calaña que por lo general cuando quieren hacer daño tocan las familias de quienes quieren afectar.
En Barranquilla también se habló de otra masacre, la madre desesperada por motivos que aún no seconocen asesinó a sus hijos y ahora parece que el padre de la misma había abusado de ella en su niñez y abusaba de sus pequeñas nietas. Nos informan los noticieros con todo lujo de detalles que una madre, quien había acabado de tener un hijo lo lanzó sin ninguna consideración desde un tercer piso, y si siguiera relatando los hechos en contra de la niñez nos daríamos cuenta que no hay espacio en todas las cuartillas que se escribieran para hablar de situaciones atroces.
Dicen los psicólogos que los padres que fueron maltratados son maltratadores en su edad madura y es por eso que vemos a padres y madres castigar a sus hijos de manera tan cruel, que parece que se les olvidara que son carne de su propia carne. Los niños son las víctimas que deben de pagar por los errores de sus padres cuando se divorcian, porque muchas veces es igual el forcejeo en los tribunales por los asuntos materiales y el dinero que por la custodia de los hijos y es ahí donde se presentan los chantajes y los paganinis como dijera alguien son los pequeños.
Muchas madres y padres descargan su ira por lo que le han hecho sus compañeros sobre los niños y eso no lo hace notar la autoridad sino cuando se presentan crímenes como el del Caquetá. Se habla de protección a los niños y a la hora de la verdad es poco lo que se hace, porque también es un acto de violencia la manera de adopción que hace el propio Estado a los pequeños entregándolos en más de una oportunidad a personas irresponsables que no solucionan el problema de los niños sino que lo agrandan cada día más.
Se ha hablado de cadena perpetua para los violadores y asesinos de niños, pero eso no pasa más de ser aleteos y oportunismo de los políticos que a la hora de la verdad no se ponen serios en el momento de legislar sino que le dan más importancia a condecorar a un pueblo o municipio por la celebración de la arepa o de la yuca que el de tratar de legislar en pro de la niñez desamparada y martirizada.
La educación viene desde la casa, cuando hay padres y madres que no les importa el comportamiento de sus hijos, que no se preocupan por darle los alimentos, el ejemplo y la buena formación no se llega a ninguna parte, cuando a los padres solo les interesa que sus hijos estén entretenidos al frente de un computador o de los juegos electrónicos con tal de que no interfieran en el trabajo de los mayores tampoco se aprovecha nada. Todos los padres debemos de trabajar y en esta época moderna las madres también y principalmente quienes tienen que hacer de madres y padres, pero hemos llegado hasta un punto de olvidarnos y no saber responder una pregunta que hacía hace algunos años una publicidad “sabe usted donde están sus hijos en estos momentos?” y la respuesta es: no sabe.
Si contáramos con un país educado y con valores, no estaríamos terminando con la mayor riqueza que son nuestros niños, en estos días seguiremos escuchando declaraciones de todos los funcionarios públicos y de policía incluido el Presidente de la República, “vamos a trabajar por el bien de nuestros niños”, y al pasar el tiempo todo se habrá olvidado y será otra noticia que ocupe los titulares y primeras páginas de los diarios y se seguirá asesinando niños, violando y siendo víctimas del maltrato por parte de los mayores.
Cuando se habla de paz y de los convenios que se adelantan para alcanzarla, se puede decir que esa paz, si se llegara a alcanzar sería a medias por la intolerancia, por la falta de respeto hacia los demás y principalmente por falta de educación y repito de nuevo, por la falta de valores a nivel de todas las clases sociales; en este momento no se respetan las opiniones de los demás, la vida no vale nada, no se hace respetar las leyes y el país sigue totalmente descuadernado y se habla de que somos el país más feliz y que aquí no pasa nada.
Las entidades religiosas deben de colaborar para formar los valores, para concientizar a las personas de lo que deben y de lo que no deben de hacer y de cumplir con respeto las leyes y la Constitución para llegar a ser un pueblo digno de ser calificado feliz.
Todos tenemos responsabilidad, los medios de comunicación por hacer eco a esas noticias malas y extravagantes y no tratar de ayudar a buscar soluciones, porque como decía un periodista al preguntarle porque publicaban tantas noticias malas, no hay derecho que las directivas de los medios de comunicación den la orden de publicar esa clase de noticias porque esas son las que se venden y las que dan el verdadero rating.
La cultura, las noticias positivas no dan esos primeros lugares y por eso no vale la pena destacarlos y da pena porque a pesar de la situación que se está viviendo, el país produce muy buenas noticias, porque son muchos los colombianos y colombianas que triunfan nacional e internacionalmente por sus trabajos y su dedicación para llegar a ser los mejores, pero eso no es noticia, eso no es lo que vende, mejor contar con detalles macabros acontecimientos, da pena leer un titular en los últimos días en los periódicos y escuchar en la radio y en la televisión lo siguiente: “El escalofriante relato de alias “el Desalmado” sobre cómo asesinó a sangre fría a los cuatro niños en el Caquetá” y se les olvida contar que un grupo de 67 jóvenes, niños y niñas pertenecientes a la banda sinfónica de Villamaría Caldas, dejaron en alto el país con su presentación en Barcelona y en la Comunidad Valenciana.
Debíamos de reflexionar y ser responsables de lo que sucede y dar espacios para las noticias buenas y no tanta apología del delito, porque de esta manera formaríamos a los niños y a los padres del futuro para erradicar la violencia infantil y a todos los niveles de este bello país, el otrora país del sagrado corazón.
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