Magistrado Pretelt: ¿chivo expiatorio?

Por: Uriel Ortiz Soto (*)

Desde luego que no pretendo defender al magistrado Jorge Pretelt, pero tampoco condenarlo, puesto que las acusaciones que se lanzan en su contra, son muy gaseosas, sencillamente Pretelt fue la antorcha encendida, que se arrimó por cuenta de sus malquerientes a un polvorín que finalmente hizo contacto, estalló, y tiene las cortes ardiendo.

Hace mucho tiempo mataron el tigre y ahora nos quieren asustar con el cuero, las cuatro altas Cortes vienen siendo cuestionadas por actos de corrupción desde mucho tiempo atrás, si se hace una evaluación de gestión de cada una de ellas en los últimos años, serán cientos los expedientes con miles de damnificados que brotarán de la conciencia lasa y corrupta de varios de ellos.

Desde luego, hay que dejar clara constancia, que no todos los magistrado de las altas cortes pertenecen el circulo de la corrupción, muchos de ellos han hecho carrera meritoria y por lo tanto no se les puede endilgar el más mínimo señalamiento.

El País está que no sale de su asombro ante los continuos escándalos y graves señalamientos contra las Altas Cortes, la Justicia se encuentra en la picota pública, y toda la retahíla que se ha armado contra el magistrado Jorge Pretelt, parece ser una bola de nieve que cubre con mantos de duda  todos los señalamientos que se le vienen haciendo en persona, cuando en realidad de verdad son varios los magistrados que se han montado en el coche de la infamia; por el caso de un soborno por la suma de quinientos millones de pesos para fallar una tutela en favorecimiento de fidupetrol, amanecerá y veremos cuantos resultan comprometidos.

La entrevista que concedió el magistrado Pretelt a la doble (W) el día 20 de marzo, deja un sabor a encerrona, y esto es bueno aclararlo y solo los mismos “Honorables Magistrados” deberán hacerlo por el bien del País y sus instituciones democráticas, no podemos seguir con una justicia tan seriamente cuestionada. Los ciudadanos de bien les piden unánimemente su renuncia, esto es lo que se debe decidir en próxima reunión de los Tres Poderes.

Los señalamientos que hace el expresidente de la Corte Constitucional, contra el señor Fiscal General de la Nación, son de tal gravedad, que el doctor Montealegre, debe dar explicaciones al País, y si realmente es cierto su apasionamiento contra el magistrado Jorge Pretelt para apoderarse de su cargo, es asunto de suma gravedad que deberá ser investigado hasta sus últimas consecuencias; en la misma forma la opinión pública merece una explicación sobre el contrato que tuvo el señor Fiscal con Fidupetrol, años antes de ocupar el cargo de Fiscal General de la Nación.

No olvidemos que las Altas Cortes están incursas también en el vergonzoso carrusel de las pensiones, donde los magistrados auxiliares, con solo prestar unos meses de servicio, terminan con jubilaciones de quince o mas millones de pesos, sobre este caso se ocuparon los medios de comunicación de los años: 2010, a la fecha, aún continúan las investigaciones.

Otro caso bien aberrante entre muchos otros, es el de la morosidad de la justicia, los expedientes duermen el sueño de los justos hasta quince o veinte años y al fallar, muchas veces con componendas y arreglos, las partes ya han fallecido, y las sentencias no pasan de ser un saludo a la bandera, puesto que el ciudadano en muchos casos no dejó herederos u omitió hacerlo ante la tremenda decepción de la justicia de su País.

Desde luego que no pretendo defender al magistrado Jorge Pretelt de los señalamientos que se le están haciendo, pero si considero que existen un cúmulo de falencias para pensar que no es la única ave negra que revoletea por los cielos de Colombia, llevando el mensaje de la desgracia sobre la administración de justicia, que como lo dijera el expresidente Pastrana, es un asunto tan grave que tiene semejanza con el holocausto ocurrido hace treinta años, cuyas heridas aún no sanan, puesto que, son varias las víctimas que se encuentran clamando justicia.

Hace unos días escuchamos al Señor Presidente de la República, diciendo que había que salvar el prestigio de las Altas Cortes, ¿Cuánto no diéramos los Colombianos porque esto fuera así? lamentablemente nos encontramos asistiendo al holocausto de la inmoralidad, cuyas secuelas van dejando en el alma de los Colombianos, una grave frustración, es por eso que muchas veces acuden al ejercicio de la justicia por su propia mano.

Si en las Altas Cortes llueve, desde luego que buena parte de esas fisuras se trasladan a las instancias menores: tribunales y juzgados, puesto que los subalternos, con algunas excepciones, cuando ven el mal ejemplo de sus superiores,  se les facilita más  concretar el desvío de la justicia para que llegue a las instancias de sus superiores y poder hacer la repartija.

Nos encontramos ad portas de firmar un Acuerdo de Paz, con la justicia que tenemos, no existen las más mínimas garantías que funcione el posconflicto en forma eficiente y puntual, máxime cuando se trata de ciudadanos: desplazados, reinsertados y que han sido víctimas de la violencia guerrillera en varias modalidades, pero que lamentablemente nos vamos a encontrar con el tropiezo, que en las diferentes instancias judiciales los expedientes no se mueven o en el peor de los caso los jueces corrutos negocien estas causas con el mejor postor.

En consecuencia, es de imperiosa necesidad, que en el debate que se adelante sobre el: Equilibrio de Poderes, el tema de la reforma a la justicia sea de una prioridad absoluta, en consecuencia se deben fijar unos parámetros para proceder a reformarla, pero sacándola de la jurisdicción del legislativo, que en veces anteriores ha dado muestras de querer continuar manejando el poder judicial a su acomodo, como sucedió hace dos años con la comisión encargada de corregirla, que finalmente quisieron adaptarla a sus apetencias personales.

Considero que una reforma a la justicia, debe hacerse partiendo de la base de nombrar un grupo de juristas especializados en las diferentes ramas del derecho, para que sean ellos, quienes atendiendo las sugerencias de las Audiencias Públicas, finalmente redacten el proyecto que deba ser aprobado por el Constituyente Primario.

 

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