Arroz: contrabando, especulación y acaparamiento  

Por: Uriel Ortiz Soto (*)

¿Hasta cuando los colombianos, tendremos que seguir consumiendo el arroz más caro del mundo, gracias a unas mafias protegidas por el Ministerio de Agricultura?

Nadie entiende por qué el Gobierno, somete a la práctica de contingentes el producto del arroz proveniente de los Países Andinos, cuando en la sana lógica y a la luz de las normas que rigen dentro de la Junta del Acuerdo de Cartagena, no requiere del régimen de salvaguardias andinas, simplemente está regulado por normas técnicas de producción, mas no de contingencia comercial.

Lo anterior quiere decir que las importaciones de arroz provenientes de los Países Andinos, se pueden hacer sin ninguna restricción, colocarle cortapisas, es fomentar el contrabando y la corrupción, con grave aumento de los precios para el consumidor, que es lo que está sucediendo en los actuales momentos, con un incremento de casi un 50%.

Ha sido tan aberrante este caso que desde años anteriores el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, se inventa una plaga, desde luego inexistente, que justifique invocar cláusulas de salvaguardias andinas, pero que al ser investigadas, por la Secretaría de la Junta del Acuerdo de Cartagena, resultan toda una farsa.

Son cientos los casos de pequeños y medianos importadores de muy buena fe, que han quedado en la ruina, por todas estas marrullas y trapisondas, que si se investigan a fondo dejarían muy mal parados a muchos importadores mayoristas y funcionarios encargados del manejo de los contingentes de arroz, que no pasa de ser una burla al público consumidor.

Por esta razón, contra Colombia pesa sanción pecuniaria impuesta por el Tribunal Andino de Justica, TAC, donde se le obliga a liberar el comercio andino del arroz, so pena de recibir sanción de imposición de gravámenes a cinco productos que sean exportados a los países socios, sanción que le fue impuesta en primera y segunda instancia, pero hasta la fecha vergonzosamente no la ha cumplido, pero que está a punto de que ocurra en muy breve tiempo.

Desde luego que esta denuncia nada tiene que ver con el actual ministro de Agricultura, puesto que es un montaje que viene operando de décadas atrás, en contingentes anteriores se ha presentado casos tan aberrantes, que los cupos son vendidos al mejor postor.

Valdría la pena que la Superintendencia de Industria y Comercio, con los Organismos de Control a la cabeza, iniciara una exhaustiva investigación sobre la cadena productiva del arroz, que desde hace varios años es manejada a su antojo por el: fenómeno del contrabando, la especulación y el acaparamiento.

Los tan cacareados contingentes, que programa el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural cada año, para dar cumplimiento a lo establecido por la Junta del Acuerdo de Cartagena, Can, no pasan de ser un sofisma de distracción, si se autorizan treinta mil toneladas al año, el contrabando suma más de quinientas mil toneladas por las fronteras andinas.

Es tan técnico este contrabando que utilizan cientos de vehículos de baja gama para transportarlo hasta la frontera Colombo- Ecuatoriana, máximo una tonelada, pero después es reembolsado en empaques con maquila de arroceras Colombianas, no nos explicamos cual es el control que ejercen las autoridades aduaneras, que permiten que esto ocurra en sus propias narices con grave detrimento en el costo de vida de los Colombianos, pero primordialmente con grave afectación de la canasta familiar.

Esta investigación desde luego que debe empezar por la Federación Nacional de Arroceros “Fedearroz” liderada por el señor Rafael Hernández, que en calidad de presidente, maneja a su antojo las políticas arroceras de nuestro País, a costa del hambre y la miseria de los consumidores de escasos recursos económicos, que gracias a todos estos absurdos, en los últimos días han visto menguado su menú diario, puesto que los precios del cereal están por las nubes y no está al alcance de su congruo presupuesto.

Nadie entiende el porqué los ministros de agricultura de los últimos años, le rinden sumisión y obediencia a tan petulante personaje, que maneja “Fedearroz” sin ningún criterio social y quienes, son sus afiliados, deben comprometerse a una serie de requisitos tan extravagantes que riñen con la moral y las buenas prácticas comerciales, como por ejemplo la compra de urea, y otros fertilizantes indispensables para su cultivo.

Antes que se treparan los precios del arroz, escuchamos por los noticieros al Señor Ministro de Agricultura, donde manifestó que todo estaba bajo control y que las existencias surtirían plenamente la demanda del mercado nacional durante el presente semestre, todo esto gracias a unas declaraciones del señor Rafael Hernández, que en días anteriores se había pronunciado en igual forma.

Lamentablemente los costos de producción de arroz son demasiado costosos, gracias a que los pequeños y medianos productores, además de otras prebendas que otorgan a Fedearroz, tienen que comprar sus insumos y los precios los, fija arbitrariamente en concertación con los mayores productores.

Todos sabemos que los monopolios comerciales están prohibidos dentro de la Constitución Política del 91, sin embargo, esto no le ha importado al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, cuando de importar productos de primera necesidad se trata.

Para surtir los requisitos constitucionales se expide una resolución tan inocua, que solamente autoriza la importación a los mayoristas que hayan cancelado la cuota de fomento arrocero, y el resto de los mortales: pequeños, medianos productores y comercializadores, se les adjudica un pequeño cupo que muchas veces se reduce a una tonelada, pero que lo hacen a sabiendas que el beneficiario no lo va a importar, pero el Ministerio si se lava las manos diciendo que si hubo adjudicación para todos los que se presentaron.

Todo esto es lo que mueve el contrabando y la corrupción, puesto que al tratarse de producto tan sensible para la canasta familiar, los comercializadores deshonestos están a la saga para saber cómo pueden pescar en río revuelto.

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