El magistrado Jorge Pretelt es una vergüenza nacional  

Por: Rubén Darío Mejía Sánchez.–

Bogotá, 22 de Marzo_ RAM_ Definitivamente éste no deja de ser el país del Sagrado Corazón y lo peor de todo es que ya no le tenemos respeto a nada, y la culpa de ello lo tienen nuestros dirigentes, es por eso que hablaré sin pelos en la lengua de un tema tan delicado como es la falta de respeto nacional.

Ya los poderes públicos son tenidos como cualquier cosa, el poder legislativo no tiene credibilidad, el judicial ha perdido toda su fuerza y respeto y es por eso que ya todo el mundo habla de cualquier manera de las Altas Cortes, Altas Cortes que en otrora eran las vacas sagradas y lo máximo para cualquier ciudadano que respetara la ley y creyera en la justicia; pues la esperanza de muchos colombianos y ciudadanos común y corriente que hubieran sido cobijados por un fallo equivocado de un fiscal o de un juez, estaban puestos en la Corte y ahora ya no se le cree a nadie y cuando no se le cree a nadie es precisamente cuando le comenzamos a faltar al respeto y esto es lo que está sucediendo en este momento.

Lo que está haciendo el magistrado Jorge Pretelt no es más que borrar con los pies lo que se había hecho con las manos por una entidad tan respetada como la Corte Constitucional, que es la encargada de hacer respetar y guardar la Constitución Nacional, quizá lo más sagrado para un ciudadano equiparable a la Biblia para los verdaderos cristianos.

En el caso de Pretelt nos podemos dar cuenta de varias cosas: una, que no contamos con alguien que ejerza la justicia como debe de ser, con el respeto y la honestidad necesaria. Segundo, que el poder es como se dice en el adagio popular, para joder a los que no lo tienen y en eso si tenía toda la nación el ex presidente tolimense Darío Echandía cuando con voz fuerte se atrevió a decir “el poder para que”.

Una fruta podrida contamina al resto de frutas que está en un mismo costal y esperamos que ahora con el caso de Pretelt en donde hay deshonestidad, abuso de confianza y mucho mas no se vaya a ampliar a otro de los integrantes de la Honorable Corte Constitucional, porque sin creer en el poder legislativo, en el judicial y con dudas sobre el ejecutivo, lo mejor es lo que dice la vecina, “apaguemos y vámonos”.

En este país nadie ha hecho nada, es verdad que todos somos inocentes hasta que no se nos demuestre lo contrario, pero la Guerrilla sale a decir que no ha secuestrado y que no ha asesinado a ningún colombiano, los que desfalcaron a Interbolsa se declaran culpables y dicen que solo fue una leve pifia, los que robaron a Ecopetrol, simplemente dicen que todo pasó “sin querer queriendo” y para colmo de malas los que dejaron en la banca rota a Bogotá se declaran víctima de persecución y todos queremos atacar al presidente Santos porque se ha metido en la locura y estar obsesionado por conseguir los acuerdos de paz en La Habana, cosa que no es buena para unos cuantos enemigos de la paz.

El caradura de Jorge Pretelt debía de haber renunciado hace mucho rato, pero es un hombre que no tiene personalidad ni ética, hasta el punto de robar de una u otra manera los terrenos de unos campesinos que han sido maltratados y castigados por la violencia en una de las regiones mas lindas del país como es la Costa Atlántica.

Todo lo anterior sucede porque no hay una verdadera justicia, que castigue a los culpables y que haga pagar los delitos sin importar quienes son los que han infringido la ley, pero Colombia no tiene en este momento un ente de justicia seguro para castigar a los famosos llamados aforados, porque la Comisión de Acusaciones de la Cámara es una verdadera vergüenza, en donde hay cientos y cientos de archivos durmiendo el sueño de los justos, o de los injustos, y donde quedó demostrado que en el caso del proceso 8.000 los corruptos fueron los que ganaron.

Donde en Colombia aprendiéramos a respetar los poderes ejecutivo, legislativo y judicial y quienes lo conforman fueran dignos de ese respeto, se puede estar casi seguro que no sería necesaria la creación de tantas leyes que a la hora de la verdad van a parar al cuarto de san Alejo.

En el momento, por pequeñas deudas se ataca a los ciudadanos del común pero a los que desfalcan a las entidades del Estado se les da casa por cárcel y pueden salir con sus familias de descanso al exterior, mientras que por una pequeña deuda, causada por la situación económica que atraviesa el país a una persona de bien se le difama, se le puede llevar a la  cárcel o quitar sus bienes.

La nueva reunión entre el Presidente y los miembros de la Corte Constitucional para tomar medidas sobre la actitud del sinvergüenza Jorge Pretelt, es importante, pero no debería de durar más de media hora porque su renuncia debía de ser de honor y no de pedir que se le diera un tiempo de vacaciones para demostrar su honorable inocencia.

Ahora el magistrado de marras, quiere llevarse a todo el mundo por delante y dice que si él se va, todos deben de irse con él, en donde está demostrando su descaro y falta de personalidad cuando en vez de hacer respetar la ley lo que ha hecho es violarla, por lo que dicen los hechos a todo momento. Es verdad que tiene derecho al debido proceso y a que demuestre su inocencia, cosa que se puede creer es casi imposible.

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