A que juegan el Gobierno y las FARC?  

Por: Rubén Darío Mejía Sánchez.–

El país está de luto, está triste, está desesperado, la fe se le está acabando y el Gobierno y las FARC no aclaran lo que está sucediendo.

Lo que sucedió en el Cauca esta semana simplemente tiene un nombre, así en letras de molde FUE LA GRAN MASACRE. No hubo combate, fue un atentado aleve que raya con la indignidad humana y si muchas cosas se le ha perdonado a las FARC esta no debe de perdonarse, mucho menos olvidarse y se debe de poner las cosas sobre la mesa y aquí es donde sabemos si de verdad la fama de buen jugador del presidente Santos es lo que se dice.

No quiero entrar en el juego de muchos que quieren hacer política con el dolor de las familias de los soldados asesinados en el Cauca, no estoy de acuerdo con los oportunistas y mucho menos con los que creen que en momentos como este pueden dar las fórmulas y aparecen como redentores, es el momento de apoyar las cosas buenas y rechazar las malas, es el momento, como dijo el expresidente Uribe, de replantear las cosas y darnos cuenta en que se está fallando para que pueda seguir adelante el proceso de paz, aunque uno queda medio aturdido cuando escucha y lee lo que dice la Guerrilla que lo que sucede es culpa del Gobierno y esto me recuerda lo que sucedió hace algunos años cuando el Independiente Santa Fe trajo a dos jugadores argentinos y los presentó con bombos y platillos, como si fuera su gran adquisición y con el pasar del tiempo non pasaron de ser sino un par de petardos, creo que los amantes del fútbol y principalmente los seguidores del equipo cardenal recuerdan este episodio y yo recuerdo a mi amigo José Teodoro Cruz, compañero de trabajo en el extinto periódico Ovaciones, quien también trabajaba para Radio Super y lo recuerdo porque cada que entrevistaba a un jugador utilizaba el tono del mismo, pero para no distraerlos el caso va que Teodoro entrevistó a Granato y Domínguez que eran los jugadores de los que hablo y esto le contestaron a “Metido” era como en el argot periodístico llamábamos a Teodoro: “Che, que querés que uno pueda jugar cuando le quitan la bola” es lo que precisamente dice la guerrilla de las FARC al reclamar que están siendo atacados por el Ejército Colombiano y que el Gobierno es culpable por que no les deja hacer lo que se les viene en gana.

En más de una oportunidad he dicho que tengo mis reservas en lo que tiene que ver con el Proceso de Paz, que lo deseo, que lo anhelo y he repetido en más de una vez que quisiera hacer la gran noticia de que Colombia está en paz antes de irme a responder ante el Creador, pero como van las cosas parece que esto no va a pasar y como decía aterrada ante las noticias de la muerte de los soldados mi prima Cielo, una mujer dedicada a Dios y a su familia y quien nunca se ha atrevido a hacerle nada malo a nadie ni a la naturaleza, “eso de aquí nos vamos a ir sin conocer que es la verdadera paz, porque la única paz que creo que vamos a conocer es la que está en nuestros corazones y muy pocos la tienen”.

El presidente Santos dice que ya está cansado y que a esto hay que ponerle un límite, un tiempo y en eso tiene razón porque todo tiene un `principio y un fin, la vida empieza y se termina, las etapas de la vida pasan y no creo que las conversaciones de La Habana deban de hacerse de manera indefinida y confío que no sea que las FARC estén buscando fortalecerse mientras que esto suceda, quiero creer en su sinceridad y en el deseo de que termine este absurdo conflicto.

Hemos llegado a un punto muerto en donde la mayoría de ciudadanos no creen ni en el Gobierno ni en la Guerrilla, es decir que la tarea de ambos bandos es bien delicada y es volver a hacer creer al ciudadano de a pie, a la madre a quien le han matado a su hijo y al desprevenido que si va a haber una firma de paz y que las trabas que venimos poniendo de lado y lado desaparezcan.

Cuando se sentaron a la mesa de La Habana sabían que tenían que buscar solución a las desavenencias presentadas, el Gobierno no ha cumplido en muchas cosas en el ámbito social y la Guerrilla ha cometido muchos delitos como asesinatos y secuestros, muchas cosas que no debían de suceder en un conflicto en donde se busca el bienestar de los ciudadanos.

Ya no se quieren más promesas, mas bla bla bla, más concesiones, lo que se necesita es sinceridad de parte y parte, y si se desea hacer la firma del proceso de paz, no es necesario un cese bilateral del fuego, porque tanto la Guerrilla no cree en el Gobierno, como el Gobierno en la Guerrilla y si no hay esa sinceridad y esa confianza, vamos como el adagio vulgar “No vamos para ningún Pereira”.

Señores Santos y Timochenko, Colombia quiere exige y necesita la verdad absoluta sobre el Proceso de Paz.

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