¿Está negociando el gobierno colombiano con todas las Farc o con una parte de ellas?

El general, Mario Valencia, comandante de la Tercera División del Ejército reporta que a la media noche del martes las Farc atacaron una base militar de la brigada móvil No. 17 de Fuerza de Tarea Apolo en Buenos Aires, Cauca. Como resultado del ataque murieron 10 soldados y 17 resultaron heridos, cuatro de gravedad. No encontré datos sobre bajas o heridos entre los guerrilleros.

Según, el gobernador del Cauca, Temístocles Ortega fue un ataque directo de las Farc a la guarnición y no un combate. Según alias Pastor Alape, vocero de las Farc, se trató de una acción defensiva de la guerrilla aunque no explicó de que se defendía. Hasta ahí los hechos.

¿Qué pasó?

Una de dos cosas: primera, que las Farc terminaron sin previo aviso el cese el fuego unilateral que habían decretado en diciembre pasado o, segunda, que la columna Miller Perdomo, a la que se atribuye el ataque, desconoció la orden de sus comandantes en La Habana y decidió atacar a la unidad militar por su cuenta y riesgo.

Si lo que ocurrió es lo primero, significa que el gobierno deberá revisar su decisión de suspender los bombardeos contra las bases guerrilleras prorrogada la semana pasada por el presidente Santos para ponerse a tono con las nuevas condiciones de guerra impuestas por las Farc. En este caso la situación en la mesa de La Habana vuelve a su estado inicial de “diálogo en medio de las balas”.

Pero, si el ataque a la base militar de Buenos Aires obedece a una disidencia de las Farc el asunto es a otro precio. Para empezar estaríamos ante la situación de que los comandantes de esa guerrilla sentados en la mesa de La Habana no tienen el control y mando sobre todas sus tropas. Detalle que debería alertar al gobierno pues no tendría la certeza de con qué porción de las Farc está negociando.

Y los colombianos nos tendríamos que enfrentar a la desilusión que implicaría entender que lo que se firme en La Habana no nos traerá la paz que esperamos, sino el retiro del terrorismo de apenas un sector de las Farc, mientras que los disidentes, armados, bien financiados y con dominio territorial, regresarían a sus andanzas.

Es importante y urgente que las Farc nos aclaren esa situación. De hecho, el gobierno debería exigirles una explicación sincera, clara y contundente sobre lo ocurrido esta madrugada en el Cauca antes de decidir cualquier cosa. Sería muy grave para el proceso de paz que ahora resultemos con la cruda realidad de que no estamos negociando con todas las Farc sino con una parte de ellas.

El ataque de Buenos Aires activó las alarmas. Gobierno y Farc harían bien en despejar las dudas. Los grandes enemigos del proceso de paz no son sus críticos y opositores, sino la desconfianza y las dudas que hechos como ese siembran en la población.

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