MillosFC, de 4.0 en conducta

Por: Alberto Díaz.–

Fiesta en la tribunas, por lo menos veintiocho mil seguidores delirantes. Millonarios comenzó el partido estudiando a su rival, que se paró bien en la cancha con dos líneas defensivas que incomodaron todo el tiempo y los hacían sentir incómodos en la cancha. Las malas entregas y pelotazos fueron rutina en el primer tiempo. Insúa, de brillante tiro libre rasante abrió el marcador pero el resultado no pudo ampliarse por el cerrojo táctico de los naranjas. Faltaba contundencia y anticipo en marca porque Envigado controlaba el balón aunque no hacia daño.

Uribe y Tello intentaban sin poder concretar. Reina, de regular nivel no acertaba en pases. Ochoa y Mosquera no desequilibraban. La defensa no pasaba afugias.

Para el segundo tiempo, las cosas no parecían cambiar y faltaba el control del esférico, el cuadro embajador lucía lento y confundido. El rival enredaba el trámite del juego y obligaba a los pelotazos. La entrada de Rendón, Candelo y Nuñez mejoraron el panorama y un Lewis Ochoa más profundo empujaba el equipo por la banda. Robayo inmenso, de clase muy superior. Torres y Cadavid apoyaban saliendo desde el fondo. Uribe despertó y en un descuido defensivo aumentó el marcador. Maxi luchador, aportó su granito de arena con un centro preciso para el segundo “golazo” de Uribe. La hinchada no paraba de alentar y llegó el cuarto mediante una genialidad en el área del “viejo” Mayer habilitando nuevamente al goleador (triplete), cerrando con broche la noche bogotana.   

El marcador aunque amplio debe ratificarse de visitante. Envigado es un equipo bien trabajado y hay que respetarlo. Aún no se ha ganado nada, el triunfo es un paso firme en la búsqueda de la semifinal. La ilusión continúa. Perseverancia, paciencia y humildad. 

Albiazul saludo.

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