Suspendida venta de ISAGEN

Por: Horacio Serpa Uribe

En el debate que se hizo en el Senado sobre ISAGEN quedó claramente demostrado que se trata de una especie de necedad sin explicación satisfactoria.

— ¿Por qué el gobierno va a vender sus acciones?

El señor Ministro de Hacienda hizo esfuerzos grandes para explicarlo: —”El gobierno necesita esos $ 5 billones de pesos para capitalizar a la Financiera de Desarrollo Nacional, desde donde se van a apalancar las empresas encargadas de construir las carreteras de 4 G; esos recursos multiplicarán por cinco las posibilidades financieras de los contratistas”

—aseguró Cárdenas.

— ¿Será verdad tanta belleza?

No tengo razones para contradecirlo, menos si soy de los colombianos que apoyamos al gobierno para que avance en la construcción de más y mejores vías. La inquietud es si para conseguir tan indudables beneficios se necesita vender a ISAGEN.

El Senador Iván Duque dijo con certeza: —”es falso el dilema de ISAGEN o carreteras. Las carreteras se pueden construir sin que toque vender a ISAGEN”—.

La Senadora Sofía Gaviria lideró el debate que buscaba llamar la atención del gobierno sobre la necesidad de buscar fórmulas diferentes para capitalizar a la FDN, y presentó al menos 14 posibilidades diferentes, todas viables si el gobierno asume la responsabilidad de examinarlas.

Hacer uso del crédito es una posibilidad frecuentemente utilizada. Colocar en la Financiera parte de los $ 23 billones de pesos que la Tesorería Nacional tiene depositados en el Banco de la República, correspondientes a recursos de regalías no ejecutadas, es otra.   Conseguir que el Banco de la República le preste al gobierno $ 2.400 millones de dólares de los $ 47 mil millones de dólares que tiene en reservas, es una fórmula práctica, posible, viable y constitucional.

La Senadora Vivián Morales hizo aportes significativos al debate y planteó la siguiente alternativa, formulada por el economista Mauricio Cabrera: —”disponer de las ganancias que ha tenido el Banco de la República por la revaluación del peso, equivalentes a 21 billones de pesos en el año 2.014″—.

Soluciones hay, distintas. Pero los técnicos de Minhacienda creen que ISAGEN debe venderse a una empresa extranjera, con lo que el país pierde la oportunidad de tener incidencia en el manejo y control de un recurso estratégico como la energía.   Somos el único país del mundo al que ello no le interesa. Es una lástima que los colombianos no tengamos nociones de soberanía y creamos que toda la vida vamos a ser chiquitos y subalternos.

En el debate se conocieron todas las bondades de ISAGEN, una empresa bien administrada, seria, transparente, productiva y responsable con el medio ambiente.

Dije en el debate que existen varias demandas, tutelas y acciones populares para evitar la enajenación. Refiriéndome a que alguna de ellas podría suspender la venta, agregué: —”No creo en milagros, pero que los hay, los hay”—.

Veinticuatro horas después se produjo el milagro representado en una suspensión decretada por el Consejo de Estado. Colombia aplaudió la medida, con la que se dio el primer paso a la salvación de ISAGEN.

 

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