La Unión Sí hace la fuerza

Por: Alejandra Buitrago.–

Le doy Gracias a Dios porque esta noche mi hija Erika está viva. La vida a veces cambia en un soplo. Ocurrió en segundos, en instantes. Ella salió de la Universidad Sergio Arboleda de clase hacia las siete de la noche y fue a tomar un bus del SITP pero al subir no tenía carga completa en su tarjeta, así que pidió apoyo a los demás pasajeros a ver si alguien le vendía un pasaje y nadie se la vendió, se tuvo que bajar y coger una buseta negra pirata de las que no tienen registradora y que toma por diversas calles sin orden ninguno.
A la altura de la calle 53 con carrera 13 se subieron tres hombres con gigantescos puñales a atracar el bus. El atracador más grande se lanzó a mi hija Erika, la tomó del pelo, y con un cuchillo de carnicería se le lanzó a acuchillarla Ella empezó a gritar Dios mío, Dios mío, Dios mío y reaccionó automáticamente aferrándose a su bolsa. La mayoría de pasajeros era jóvenes y se quedaron estupefactos, paralizados, sin hacer nada. Por la Gracia de Dios del fondo de la pequeña buseta salió un señor de la tercera edad y se lanzó contra el ladrón más agresivo y le dio una patada muy fuerte en la cara con lo cual lo fue lanzando hacia la calle con uno de sus compinches. Uno quedó entre el bus y la calle y salió otra señora también mayor a darle puños y patadas con su cartera enfurecida, lo botaron del bus y le gritaban al conductor que cerrara la puerta. Todo esto mientras la buseta avanzaba con las puertas abiertas. Los únicos que defendieron a mi hija y evitaron que atracaran a todos los demás pasajeros, fueron dos personas de la tercera edad, ángeles, arcángeles en persona.
No sé qué pensar, no sé qué opinar, Dios me devolvió a mi hija sana y salva por su Santa Gracia, porque ella estuvo en grave peligro de muerte esta noche y está intacta.
Dios nos manda las pruebas para que uno se acuerde de Dios y le pida su protección, como dice mi madre, María Inés Salamanca.
Pienso muchas cosas: jamás salir con las recargas incompletas, no es justo que un conductor de un bus SITP devuelva a una adolescente porque nadie le vendió la boleta! Debe haber una solución para eso! Estos señores del SITP muchas veces se pasan paraderos, hay que ponerle atención a eso. Igual es de destacar que la sociedad civil ya está reaccionando, la gente está dejando atrás la indiferencia, los pasajeros defendieron la buseta porque luego todos se unieron para cerrar la puerta y sacarlos a todos los atracadores. La gente estuvo pendiente de mi hija y Dios me la protegió. Uno no sabe si mañana está o no. Las calles son selvas de cemento en donde volver a casa a veces es el milagro más grande, Gracias Dios. Mi amigo Mauricio Molano Camacho siempre dice: Cuida tu último Adiós porque nunca sabemos cuándo será nuestro último adiós o el de nuestros seres amados.

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