No más amarillismo por favor

Por: Rubén Darío Mejía Sánchez.–

Desprevenidamente hablé con un ciudadano de a pie y le pregunté qué televisión veía y secamente dijo películas y solo titulares de noticieros, porque éstos me aburren y aclaró que es por el asunto del amarillismo que cogen un tema y le dan madera toda la semana, lleno de morbo y sin ningún mensaje.

Queda mal que yo como periodista con una trayectoria de más de 40 años acoja las declaraciones del ciudadano de marras, pero de verdad él tiene la razón y la tiene simple y llanamente porque se pueden citar casos textuales que nos llevan a estar de acuerdo con la persona mencionada, y lo peor del caso es que mucha gente está dejando de ver y escuchar noticieros, porque creen que se está tomando partido y presentando cosas que no sirven para educar e informar, sino simplemente para destruir.

En el caso de Caracol Televisión da pena que estén dedicando largos espacios para mostrar cómo se roba en el centro de Bogotá, mostrando a bandas que en vez de dejar un buen mensaje lo que hacen es mostrar lo contrario y recordemos que muchas veces los delincuentes son enfermos por la publicidad y los medios de comunicación están cayendo en la trampa.

La crónica roja definitivamente se tomó los telenoticieros, las violaciones, los atracos, los robos son pan de cada día en las 2 o 3,  4 o 5 emisiones diarias de los telenoticieros, cuando uno puede hacerse una pregunta que es lo que piensan los directores de estos espacios en mostrar todas las cosas malas del país cuando se les está viendo en todo el mundo por la manera en que se trasmite actualmente el sistema de información moderno.

No se dan cuenta que están demostrando la imagen mala del país olvidándose de contar las cosas buenas que se producen en cada momento, pero definitivamente parece que el amarillismo es el plato fuerte y es lo que vende y es lo que importa a los patrocinadores sin importar dejar la fama de delincuentes y de gente baja de un pueblo que tiene valores superiores a esos.

Hay amarillismo en la presentación de cada noticia, cuando se habla de políticas e olvidan de un buen trabajo legislativo y corren a mostrar los enfrentamientos y peleas entre los diferentes partidos, cuando se habla de deportes se olvida de la gran labor de hombres y mujeres por sacar en alto el nombre del país y en el caso de Nairo Quintana, que esta semana sufrió con su estado de salud, muchos se llenaron de amarillismo y lo dejaron por fuera de competencia, pero el ciclista mostrando sus grandes dotes los dejó con la boca callada y reapareció para demostrar que es uno de los grandes.

Esta grave la situación en la frontera con Venezuela, pero es muy horrible cuando el periodista trata de crear la noticia sin responsabilidad y no poniéndose en el lugar de colaboración y de decir la verdad y no pasar de ser sino el que informa y no el que hace la noticia.

Hace unos días, una persona escribía en el Face que los periodistas debíamos de contar la noticia y no ser la noticia, muchas veces por asuntos que se alejan de nuestras manos llegamos a ser la noticia, pero lo que se nos ha enseñado es que tanto cuando entrevistamos, como cuando hablamos de alguien debemos de tener presente que el importante es el entrevistado y no el entrevistador.

Todo lo anterior viene de la mala formación que se está dando en las universidades, en donde no se están dando principios y que decir cuando se reciben los boletines que envían algunas entidades en donde simplemente se encuentran horrores con mayúscula de ortografía.

Es muy difícil un hablar de la propia profesión, pero da pena que se esté acabando con la misma por falta de profesionalismo, y lo que está sucediendo con los telenoticieros y la programación de la radio, la culpa la tiene el propio Gobierno al desaparecer el Ministerio de Comunicaciones que regulaba el funcionamiento de estos espectros y que cuidaba el lenguaje, de quienes estaban al frente de un micrófono para lo que hacían unos exámenes estrictos no solo de dicción sino también de cultura general pero ahora se le abre el micrófono a cualquiera que quiera  decir las bobadas de cualquiera.

Qué pena cuando ante una audiencia una persona no está enterada del tema que habla y como dice el dicho, como la ignorancia es atrevida, creen que está haciendo las cosas bien u es cuando se cree que con amarillismo y vulgaridad se logra audiencia y lo que se está haciendo es todo lo contrario para lo que se debe usar la comunicación, que es para educar, formar y tener bien informado al oyente de cosas positivas y no de sangre que destila en la pantalla, en donde se hace digan que no, apología del delito.

Sé que Colombia produce al día 80% de noticias positivas pero los directivos de los noticieros le están dado más importancia a ese 20% de noticias negativas, dejando en ridículo al país ante el mundo.

Una cosa es libertad de expresión, otra cosa es libertad para hacer las cosas de cualquier manera, y no creo que con una regulación inteligente y bien organizada el Gobierno esté atropellando a los medios de comunicación.

De pena que Colombia que ha sido considerada una de las cunas de los mejores escritores y periodistas del mundo en este momento haya caído en la chabacanería y lo digo yo con dolor en el alma que nací y viví siendo periodistas, oficio al que respeto y en el que he pasado el 98% de mi vida.

Sabemos que la sociedad anda mal en este momento, que hay corrupción, pero los periodistas estamos para levantar la voz, decir las cosas de frente, pero con altura sacar la cara por el país.

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