Paz ¿ gustó, no gustó o quedó igual?

Tenía razón el presidente, Juan Manuel Santos a mucha gente no le va gustar lo que acordaron el gobierno y las FARC en La Habana en materia de justicia. Pero también habrá gente a la que le guste. Para seguirle el juego al Presidente voy a dividir éstos apuntes en tres categorías: lo que creo que le puede gustar a la gente, lo que no le va gustar y otras cosas que aún no se sabe porque no conocemos los detalles.

Que va a gustar

A la gente le va gustar que haya una fecha límite, cierta y fija para la firma los acuerdos entre el Gobierno y las Farc. Marzo de 2016. Eso es muy importante porque le pone límite al proceso. Le envía la señal a uno de  que es irreversible.

También va a gustar que haya plazo fijo para iniciar la dejación de las armas, aunque este punto quedó cojo porque no dice en cuanto tiempo las tienen que dejar del todo.  Empieza  60 días después de firmados los acuerdos definitivos.

Creo que esas dos cosas van a gustar. A la gente le va gustar la foto de Santos y Timochenko dándose la mano. Aunque tomada como a la fuerza. Santos como que la quería, como que no quería. Más que la foto va a dar mucho de que hablar es el video. A ver si descubrimos si el Presidente quiere o no quería.

También va a gustar que haya condenas. Pequeñas es cierto, pero condenas al fin.  Cuando todos creíamos que es no pasaría.

Y me parece que también va a gustar que se exija verdad plena reparación a las víctimas y la garantía de que no haya repetición para acceder a los beneficios.

Lo que no va a gustar

Que haya extranjeros impartiendo justicia en Colombia. Hasta ahora ese detalle está pasando desapercibido para los medios de comunicación a pesar de que en el comunicado lo describe con claridad cuando dice que el tribunal estará integrado por magistrados en su mayoría colombianos y “con una minoría de extranjeros”.  A mí me parece muy grave que le entreguemos a extranjeros la posibilidad de juzgar colombianos.  Eso no va a gustar.

Tampoco gustará que hayan puesto en el mismo nivel a militares y policías con guerrilleros y paramilitares. Eso no le va a a gustar a las fuerzas militares, no le va gustar a los militares retirados, no le va a gustar a un sector muy importante de la sociedad. Especialmente aquel que Timochenko llamó “los no combatientes” a quienes los nuevos tribunales podrán llamar a rendir cuentas.

Temas pendientes

Finalmente, hay preguntas que quedan pendientes: ¿Qué pasará con las armas? ¿En qué consistirá eso de la dejación? ¿Qué se las van a entregar a alguien? ¿Las van a enterrar?

Y también queda en el ambiente la duda sobre ¿y si hay condenas, en dónde las van a cumplir?

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