Periodismo: un oficio de alto riesgo

Por: Carlos Alberto Baena

Colombia por estos días conmemoraba los 16 años del asesinato de Jaime Garzón, uno de los periodistas y humoristas más recordados del país, quien llegando a trabajar a los estudios de la emisora Radionet la mañana del 13 de agosto de 1999, fue interceptado por dos sicarios quienes acabaron con su vida.

Garzón no solo representaba por ese entonces la voz de quienes denunciaban lo indenunciable, sino que además aprovechó su buen sentido del humor para informar a los colombianos los sucesos coyunturales de una manera muy particular. Sin embargo, fue por esa misma manera particular de transmitir la información y sobre todo las denuncias, que Jaime Garzón tristemente encontró la muerte y con ella se abrió de nuevo una etapa en la que en, Colombia, los periodistas volvieron a ser el epicentro de amenazas y asesinatos.

Hoy 16 años después, el país se encontró nuevamente con una noticia que movió las fibras de todos los colombianos. Los noticieros en el país anunciaban la muerte de una joven comunicadora, quien como Garzón, también se dirigía a su lugar de trabajo cuando fue abordada por un sicario que sesgó su vida. Su nombre era Flor Alba Núñez Vargas, y trabajaba para varios medios de comunicación locales como la emisora La Preferida, desde donde realizó días atrás varias denuncias sobre microtráfico en la región, por lo cual según las autoridades habría recibido amenazas.

Resulta pertinente utilizar este espacio no solo para retratar la cruda realidad de casos como los de Jaime o Flor Alba, sino también los que viven hoy cientos de periodistas en Colombia, quienes según la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), son víctimas de amenazas, intimidaciones, extorsiones, desplazamientos, obstrucción del ejercicio periodístico y hasta casos de exilio; sino que además es relevante trazar a través de éste, la solidaridad con cada uno de aquellos seres humanos que realizan este trabajo tan riesgoso, de una manera abierta, honesta y sobre todo objetiva. No olvidando que el periodismo se debe ejercer siempre bajo los lineamientos del respeto y la veracidad.

Y es que para García Márquez: el “Periodismo: es el mejor oficio del mundo”, pero también resulta uno de los más peligrosos, pues según la propia FLIP, desde la década del 70 hasta hoy existen más de 150 periodistas asesinados y en 2015 ya son tres los comunicadores muertos de acuerdo con la Federación Colombiana de Periodistas (Fecolper).

No podemos esconder nuestro rostro ante esta problemática. Aunque muchas veces la información en nuestro país es manipulada y cuestionada por sectores que buscan polarizar la opinión nacional, tampoco se nos debe olvidar que el periodismo es vital para una democracia, para una sociedad informada.

En esta ocasión más que juzgar la objetividad con la que los comunicadores asumen su responsabilidad de informar, queremos sentar una voz de protesta contra quienes quieren acallar las voces de periodistas que dan su vida para informarnos de la realidad del país.

 

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