Siempre un paso atrás

Por: Ricardo Galán.–
La crisis de la frontera entre Colombia y Venezuela está apunto de terminar. Y terminará por decisión, gracia y obra de quien la empezó. Nicolás Maduro.

Ayer cuando el presidente, Juan Manuel Santos por fin decidió ponerse firme y hablar fuerte y claro Maduro sorprendió otra vez a todo el mundo reaccionando de manera cordial y conciliadora.

Quienes siguen paso a paso la crisis esperaban una de esas andanadas a las que ya nos tiene acostumbrados. Sin embargo, el hombre apareció en la televisión con cara de yo no fui. en plan de víctima, quejándose porque ningún presidente colombiano había “ofendido” tanto a Venezuela y a los venezolanos, pero anunciando que a pesar de tanto agravio está listo para sentarse conversar por el bien de los dos países.

Maduro se muestra ahora como un gran conciliador. Como si él no fuera el responsable de la crisis sino la víctima de todo lo que pasó.

La crisis pues terminará como empezó por decisión de Nicolás Maduro. Juan Manuel Santos y su gobierno siempre estuvieron un paso atrás siguiendo el guión que desde Caracas les marcó el camino a seguir.

¿Qué pasó aquí? ¿Cuales serán las consecuencias? En realidad aún no lo sabemos. Nadie lo sabe.

El asunto es que dos semanas después el saldo que nos deja la crisis es: a miles de colombianos deportados de Venezuela que perdieron sus enseres, casas y familias viviendo hacinados en carpas del lado colombiano sin saber cuál será su futuro a corto, mediano y largo plazo.

Nos queda la sensación de que el Embajador de Colombia en Caracas no fue capaz de ver venir la tormenta y en consecuencia la diplomacia colombiana volvió a fracasar.

A nivel local, Nicolás Maduro cree que sale fortalecido de la crisis para las elecciones de diciembre y con el respaldo de un pueblo venezolano unido.

¿Y Juan Manuel Santos? Tranquilo porque subió unos cuantos puntos en las encuestas y porque aprovechó la cortina de humo para irnos echando el cuento de que al final el pueblo no refrendará los acuerdos con las Farc en La Habana disque porque preguntarle sería un suicidio.

Termina una nueva crisis en la frontera en la que Colombia siempre estuvo un paso atrás.

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