Sólo un alcalde

Por: Ricardo Galán.–

Alex Vernot es un tipo muy interesante que quiere ser Alcalde de Bogotá aunque las encuestas no lo favorecen. Por lo menos en estas elecciones.

Es un empresario de esos que le quita tiempo y plata a sus negocios y actividades para pensar en la ciudad y los ciudadanos. Para estudiar y reflexionar sobre cómo solucionar los problemas de la gente.

Alex publicó ayer este tuit “El que sea el próximo alcalde va a decidir quién va ser el próximo Presidente de Colombia y la política colombiana y realidad del país”.

Ese trino me hizo reflexionar sobre la triste historia de los últimos alcaldes que ha tenido Bogotá desde desde Juan Martín Caicedo hasta nuestros días. Todos han buscado la Alcaldía de Bogotá como plataforma para llegar a la Presidencia la República y por andar en esas es que no han hecho un carajo o han terminado robándose la ciudad a ver si ahorran unos pesos para financiar su futura campaña presidencial.

Esa es la tragedia de Bogotá y sus alcaldes. Que se creen Presidentes de la República. Se creen el cuento de que llegar al Palacio Liévano los pone a dos cuadras del Palacio de Nariño, con tan mala suerte que han terminado en el pabellón de quemados, medio locos vociferando borrachos contra la prensa desde un andén o en la celda de alguna cárcel policial.

A Bogotá le irá mucho mejor el día  que elija a un tipo que quiera ser Alcalde y nada más. A un tipo capaz de entender y aceptar que si llega al puesto tendrá que manejar una ciudad con más habitantes, más presupuesto y más problemas que varios países centroamericanos juntos.

Que entienda de una buena vez que los bogotanos queremos al frente de nuestra ciudad a una persona que la quiera, que se preocupe por ella, la organice y la consienta.

Que la ayude a salir del hueco en que la metieron esos tipos que la vieron y la usaron como una estación de paso y no como un puerto de llegada.   

Unos tipos que, como mi apreciado Alex Vernot, creyeron ingenuamente que desde el segundo piso del Palacio de Liévano es posible “decidir quién va hacer el próximo Presidente de Colombia, cambiar el rumbo de la política colombiana y la realidad del país”.

Ni tanto honor, ni tanta gloria señores.

Los bogotanos con conformamos con que construyan el metro, eviten que a nuestras hijas, hermanas, novias y esposas las manoseen en Transmilenio o que, al ver a nuestro hijos partir hacia el colegio, tengamos la certeza de que volverán vivos y sin vicios a sus casas.

¿No es mucho pedir, o si?

  Share: