Religión y Política: una relación por dignificar

Por: Carlos Alberto Baena López

Hace algunas semanas, tuve la ocasión de participar en una reunión internacional de parlamentarios que trabajan por la Libertad Religiosa. El evento congregó legisladores provenientes de todos los continentes. Muchas naciones de Europa y de América, estaban allí representadas.

El encuentro destacó la importancia de seguir apoyando los desarrollos a favor de la Libertad Religiosa y de Culto en todo el mundo y demostró la trascendencia del trabajo interreligioso, en el cual las personas, independientemente de su Fe, se unen en pro de la Convivencia con Respeto

Sin embargo, lo que más me llamó la atención, fue el concepto que en otros países, destacados justamente por sus desarrollos, no sólo económicos, sino más bien sociales, políticos y culturales, tienen respecto de la relación entre el ejercicio religioso y el quehacer político.

Mientras que en nuestro Colombia, lamentablemente, se acostumbra desacreditar casi generalizadamente esta unión, sobre todo cuando alguna persona que posee cierto liderazgo religioso, opta por participar activamente en escenarios de elecciones populares o en cargos públicos; en muchos países extranjeros piensan todo lo contrario.

Allá, se ve como algo muy positivo y enriquecedor para la administración pública y para la política en general, que una persona que ejerza esa función pastoral se desempeñe en esos cargos.

¿Cuál es la razón de esa opinión tan diferente a la que impera por aquí? Básicamente, consideran que la religión aporta valores y virtudes como honestidad, rectitud, imparcialidad o equidad, a la política. Religión y Política es entonces, una relación enriquecedora.

Así la entiende por ejemplo Ban Ki-Moon, el Secretario General de las Naciones Unidas, quien reconoce la importancia de la religión, en la construcción de entornos pacíficos; de la misma manera la Canciller Federal de Alemania Ángela Merkel, quien en declaraciones replicadas y traducidas por el mundo, y dadas originalmente al Süddeutsche Zeitung, un importante diario de ese país, asegura: “La fe y la religión son la base sobre la que yo y muchos otros contemplamos la sagrada dignidad del ser humano. Nos vemos como la creación de Dios, y eso guía nuestras acciones políticas… La fe en Dios me facilita muchas decisiones políticas”.

Tal vez Colombia empiece a mirar en esa vía, si se consolida lo que el Gobierno ha anunciado: que contará con las Iglesias, Confesiones y Religiones para allanar el sendero del posconflicto hacia la Paz. Todo esto es un buen comienzo.

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