Uber, una vela a Dios y otra al diablo

Víspera de mucho y día de nada, dicen los abuelos cuando las expectativas superan a los hechos. El vicepresidente Germán Vargas Lleras se comprometió a solucionar el conflicto entre Uber y los taxistas y al final terminó expidiendo un Decreto que le entrega a Uldarico Peña y sus muchachos el negocio de los taxis de lujo y le pasó al Congreso la pelota para que reglamente el servicio de Uber a través de un proyecto de Ley.

El portal Actualidad Panamericana resumió muy bien en su estilo lo que pasó: “Decreto de Uber salió con membrete de Taxis Libres”.

Ocurre que el Decreto establece como “servicio de taxis de lujo” aquel prestado en vehículos con un cilindraje mínimo de 1.600 CC ycapacidad para 5 pasajeros. Con 4 puertas, campero o automóvil que no tenga más de 7 años de antigüedad y, además de tener a un “conductor certificado”, y tenga GPS, cobre con tarjeta de crédito y utilice una plataforma tecnológica propia o alquilada.

Mejor dicho lo que ya existe, pero con la diferencia de que los vehículos serán de color negro, llevar una franja del color que diga el Ministerio de Transporte y que cobarán una “tarifa mínima regulada, que en ningún caso será igual o inferior a la del nivel básico”.

Es decir, que el Ministerio de Transporte califica como “de lujo” el que debería ser el servicio un servicio básico decente de transporte individual de pasajeros, como se llama al taxi en la jeringonza oficial.

Ya veo a Uldarico y sus muchachos pintando de negro los taxis más grandecitos que tienen en la calle y cambiando a los “zapaticos” más viejos por unos carros un poquito más grandes clavándonos unas tarifas al doble disque porque se trata de “taxis de lujo”.

Dentro de 7 años, como mínimo el servicio básico habrá desaparecido.

Uber sigue en el limbo

¿Y Uber? En el limbo, gracias. Porque el Ministerio de Transporte alegó lo que ya sabíamos para sacarle el cuerpo el problema. Que se trata de una plataforma tecnológica y le corresponde al Congreso reglamentar su operación en Colombia.

¿Solución? Presentar un proyecto de Ley que dormirá el sueño de los justos por lo menos un año. En lo que queda de legislatura, si les va bien, a lo sumo le asignarán ponentes y en el primer semestre del año entrante el parlamento se ocupará del tema de la paz. Los usuarios de taxi que esperen.

Así las cosas, Uldarico y rosca tendrán por lo menos año y medio de ventaja para manter su monopolio actual, ampliado ahora al servicio “de lujo” y bloquear a la competencia que tanto le molesta.

Mucho me temo que a los usuarios de taxi el remedio no salió peor que la enfermedad. Uldarico y sus muchachos seguirán haciendo lo que les dé la gana, pero ahora con “tarifa de lujo”. Eso nos pasa por querer tener un servicio de taxi de calidad.

 

Anoche revisé el proyecto de Ley y ahora si no entendí nada. El proyecto propone al Congreso hacer todo lo que hizo el Decreto que creó los “taxis de lujo”. Que bobada.

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